Iglesia Visión de Futuro

“Una vida de adoración”

Omar Cabrera Jr.

Te deseo una ¡Feliz Navidad!

Qué hermoso es poder celebrar este tiempo, donde recibimos el regalo de Dios para cada uno de nosotros que se llama Jesucristo, nuestro Salvador que nació en Belén, pero que vino para salvar a todo el mundo. La pregunta que te haría es: ¿Qué regalo le tienes preparado a Jesús?

En Mateo (capítulo 2) dice que desde el oriente vinieron unos sabios, vinieron en caravana muchos meses de trayectoria, de travesía y venían a conocer al rey de los judíos. Claro, van a Herodes, le preguntan dónde estaba, y dicen: “Porque vimos su estrella en el oriente y venimos a adorar”. Qué hermosa actitud la de estos sabios que venían del oriente, entendidos de los tiempos, de la estrella que había aparecido, de esta estrella que nunca habían visto que señalaba algo especial, y venían a adorar a Jesús.

Creo que el mejor regalo que le podemos dar al Señor es una vida de adoración, donde todo lo que uno dice, todo lo que uno planea y hasta cómo uno reacciona lo honra. Porque muchas veces uno planea hacer las cosas bien y dice: “Bueno, este año me voy a portar bien con todos los parientes aunque este no me cae muy bien”, pero en un momento reaccionamos y aflora el viejo hombre, la vieja naturaleza y todo lo que planeamos hacer se ve destruido y las heridas se hacen más profundas. Que hoy puedas decidir: Yo voy a vivir una vida de adoración al Señor, una vida consagrada a Él, que la gente, al acercarse a mí, pueda percibir el olor grato a Cristo. Ponte ese perfume para estas fiestas. A mí me encantan los perfumes, de hecho, tengo una colección. Alguien preguntó qué le regalamos al Pastor. “Un perfume”, le dijeron. No, mejor regalémosle un saco que va a ser más barato que un perfume (no mentira).

Vienen y le dan, justamente, entre los regalos, un perfume. Le dan oro (porque era un rey), le dan incienso (porque era sacerdote) y le dan mirra que era un perfume costosísimo para prepararlo como sacrificio de Dios para toda la humanidad. Dice que entraron en la casa, vieron al Salvador del mundo -que era niño en ese momento- con María su madre, y postrándose lo adoraron.

No solo debemos tener una vida de oración, sino una actitud de adoración. Dice que ellos se postraron. ¿Qué cosas de tu vida tienen que doblar las rodillas delante del señorío de Jesucristo? ¿Qué cosas hay que todavía siguen estoicas y duras y firmes, y no se han postrado delante del Señor? Que hoy puedas postrar todo delante de Aquel que lo llena en todo, que puedas postrar tu corazón, tus actitudes, tus sueños, tus pensamientos y tus anhelos. Que todo lo puedas poner a los pies del Señor, adorarlo postrado, reconociendo Su señorío en cada área de tu vida.

Se postraron, lo adoraron y luego, como te digo, le trajeron a Él estos regalos: oro, incienso y mirra. Abre tu tesoro, saca tus presentes, conságrale tu corazón, tu vida, tu futuro y tus propósitos al Señor. Declara como Pablo: “Ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí y las cosas que a partir de hoy voy a hacer, las voy a hacer en el Nombre de Jesús dándole gloria a Dios, el Padre”. Que ese sea el anhelo de tu corazón, lo declaro en el Nombre de Jesús. Amén y amén.