Iglesia Visión de Futuro

“Jesús, el regalo de Dios”

Lunes 17 de diciembre

Omar Cabrera Jr.

Nos estamos acercando a la Navidad, me imagino que ya estarás haciendo tu lista de regalos. El regalo que Dios nos dio a todos nosotros se llama “Jesucristo”. Juan 3:16 dice que: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

Yo creo que cuando entendemos que “Jesucristo (y esto lo decía mi papá) no es el producto de una religión, sino que es el regalo de Dios al mundo” para que cada uno de nosotros -cuando lo aceptamos en nuestros corazones- la promesa y el regalo que Él nos da no es un regalo que caduca. No sé si puedes pensar en regalos que recibiste el año pasado y dónde están ahora esos regalos. El regalo de Dios es por la eternidad.

Jesús entendía que venía con un propósito específico, 1 Juan 3:8b dice que: “Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo”. Toda obra del diablo en tu vida, cuando aceptas a Jesús, Él comienza a actuar para que todas esas obras sean canceladas en tu vida: ese vicio, esa duda, la incredulidad en tu corazón, el temor que te tiene paralizado, el no saber qué va a pasar el año que viene. El Señor -al darte a Jesucristo- te está dando victoria sobre toda obra del diablo.

Romanos 8:32 dice: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”. No solo que tenemos victoria sobre todo ataque del enemigo que viene a nuestras vidas, también tenemos todas las bendiciones que Dios preparó de antemano para cada uno de nosotros. Es un regalo que tiene regalitos adentro, si se quiere.

Solíamos hacerle el chiste a mi padre de darle un regalo pequeño envuelto en un montón de cajas y era todo un trabajo buscar las cajas correctas, que una entre dentro de la otra, a veces hasta poníamos papel de regalo diferente; toda una producción. A él siempre le gustaba adivinar qué era el regalo y lo teníamos engañado, a veces con algunas de estas cosas.

Cuando “abrís” el regalo -Jesús- adentro de ese regalo se manifiesta el Príncipe de Paz a tu vida; eres lleno del gozo de Dios que es tu fortaleza, ‘porque el gozo del Señor es nuestra fortaleza’ (Nehemías 8:10). Creo, que el que más describe todo lo que obtenemos a través de aceptar a Cristo en nuestro corazón es Pablo, en Efesios 1. Dice que en Él tenemos la victoria sobre el diablo, en Él tenemos adopción, somos aceptos en el Amado (ya van tres regalitos ahí), en Él obtenemos redención de nuestros pecados, se manifiesta la voluntad de Dios en nuestras vidas y sabemos cuál es el propósito de Dios para nosotros. Dice que, a través de Jesucristo, tenemos herencia con los santificados y también recibimos ese sello de permanencia, ese Espíritu Santo que es las arras, que es el depósito inicial de la realidad que Dios tiene para nosotros. Nuestro entendimiento es iluminado, experimentamos la supereminente grandeza del poder de Dios. Todo por aceptar a Jesucristo. No solo que frena el pecado y frena toda obra del mal y deshace todo plan del enemigo, juntamente con Él, Dios nos da todos estos beneficios. Que hoy puedas tomar la decisión de aceptar a Cristo en tu corazón para que frene al enemigo, y para obtener todos los beneficios que Dios tiene para tu vida.

Repite conmigo esta oración: “Querido Padre, yo te doy gracias por el regalo más grande que he recibido, el regalo de Jesucristo, el regalo de la salvación, el ser redimido, el ser santificado. Gracias, Dios Padre, por este regalo que es Jesucristo, que todo lo llena en todo, aun ese vacío interior. Hoy lo acepto en mi vida. Lo declaro como mi Señor y Salvador, y a partir de hoy viviré tomado de Su mano todos los días de mi vida. Lo declaro en el Nombre de Jesús. Amén y amén.