Iglesia Visión de Futuro

“El Señor primero en todo”

Omar Cabrera Jr.

Parece increíble que ya haya pasado el año tan rápido como pasó y, me gustaría desafiarte ahora que vemos el año que viene tan cerca, a que hagas de esta sugerencia un estilo de vida: “Poner a Dios primero en todo”. Está terminando el año, qué mejor decisión que decir: El año que viene Dios va a estar primero en todas las cosas.

Mateo 6:33, Jesús dijo: “busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas” (RVC). Cuando yo pongo a Dios primero tengo garantizada la victoria, Él me da la estrategia, Él da órdenes para que las puertas se abran, el favor de Dios va delante de mí porque estoy en el centro perfecto de Su voluntad.

Elías, un hombre sujeto a pasiones, de repente dio la orden porque Dios se lo dijo, y no llovió más. Fue, bebió de un arroyo, le traían comida las aves; bebía del arroyo todos los días y de repente, se seca el arroyo, pero Dios le dice: No te preocupes, anda a Sarepta de Sidón porque yo le di orden a una viuda para que te alimente. Vive allí con ella, ella te sustentará.

Llega, la viuda no tenía recursos, estaba a punto de morirse ella y su hijo, y le dice el profeta: Prepárame primero una comida a mí y vas a ver que Dios va a bendecir tu vida. Le dice ella: No tengo pan cocido; solo un puñado de harina en la tinaja y un poquitito de aceite en una vasija. Estaba recogiendo estos dos leños para entrar, preparar el pan para mí y para mi hijo; lo íbamos a comer y luego nos íbamos a morir.

Y le dice el profeta Elías: “Elías le dijo: No tengas temor; ve, haz como has dicho; pero hazme a mí primero de ello una pequeña torta cocida debajo de la ceniza, y tráemela; y después harás para ti y para tu hijo. Porque Jehová Dios de Israel ha dicho así: La harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra” (1 Reyes 17:13-14).

Lo primero que tengo que hacer cuando pongo a Dios primero, cuando le doy primero a Dios, cuando le aparto mis primicias es: no temer; fue lo que le dijo el profeta a esta mujer. Lo segundo es: Darle primero a Dios. Una vez que yo honro al Señor con mis primicias se desata sobre mi vida la bendición, se desata sobre mi vida la abundancia; en este caso, se desata sobre nuestras vidas la multiplicación. Una vez que ella le dio primero a Dios, lo tercero que me gustaría recomendarte es que te aferres a la promesa que Dios te dio. A través del profeta Dios había dicho: La harina no escaseará, el aceite no menguará hasta que llueva sobre la Tierra. Fueron tres años y medio, pero Dios cumplió cada día con la promesa y se multiplicaba la harina y se multiplicaba el aceite porque esta mujer dio primero a Dios, o en este caso, a Su profeta.

¿De qué puedo darle primicias a Dios? De mis dones, de mis talentos, mis habilidades, mi profesión, mis bienes, mi tiempo; todos los recursos que tengo yo se los puedo dar al Señor en primicia. Que al comenzar este nuevo año -en breves semanas- puedas decirle a Dios: “Señor, en este nuevo año serás lo primero en todas las cosas. De todo lo que tengo, lo primero que voy hacer es apartarte las primicias para tener Tu bendición garantizada sobre mi vida. Me comprometo a hacerlo, en el Nombre de Jesús. Amén y amén”.