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Comentarios Células jóvenes y adultos, febrero 2019

LUNES 4 DE FEBRERO

EL VERBO HECHO CARNE

Lectura Bíblica: San Juan 1:1-5.

“En el principio era el verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Juan 1:1

El punto central del Evangelio y al que Juan dirige nuestra mirada desde el comienzo mismo, es el Señor Jesucristo, quien es presentado como el eterno Dios. Y sobre todo en este pasaje como el Verbo, la Palabra hecha carne, es decir Su encarnación y manifestación aquí en la tierra.

I. JUAN NOS HABLA DE:

A. Su eternidad: “En el principio…”

Las palabras iniciales de este Evangelio tienen un notable paralelo con las iniciales de Génesis. Juan pretende mostrar que el Verbo existía desde antes de la creación. Se refiere al inicio o principio de toda existencia creada, porque este Verbo le dio ser. Habla del  comienzo del tiempo medido por el reloj. Antes que el mundo fuese, el Verbo le dio vida, desde la eternidad. Aunque se usa un tiempo verbal pasado, la idea es de continuidad. El Verbo que existe ahora es el que existía antes de que el mundo comenzara. Existió antes de que se crease  la materia y empezase el tiempo. Existió desde la eternidad.

B. Su comunión con el Padre: “era con Dios”

Y el Verbo era con Dios establece la segunda columna fundamental de la cristología. La preposición griega pros  G4314, (concordancia strong) traducido “con”, enfoca la relación entre el Logos y Dios, indicando a la vez la distinción entre dos seres y la interacción recíproca entre sí. La misma preposición lleva la idea de movimiento hacia otro objeto o persona. Una traducción sería “cara a cara con Dios” y de allí la idea de intercambio recíproco, de proximidad, de intimidad y probablemente también de igualdad.

Aquí Juan explica la coexistencia de Jesús con el Padre, “era con Dios”. Juan 17:5 posiblemente sea el versículo que mejor explique esta expresión. Ya que en ella Jesús declara que volverá a recuperar después de Su partida ese lugar de Gloria junto a Su Padre. “Esa gloria que tuve contigo”, le dice Jesús a Su Padre en oración. El Padre y la palabra (el verbo), aunque dos personas distintas, están aunados por medio de una unión inefable. Donde quiera que estuviese Dios Padre por toda la eternidad, allí estuvo también la Palabra o sea Dios Hijo: iguales en Gloria, co-eternos en majestad, uno en esencia divina.

C. Su divinidad: “el verbo era Dios”

“No un Dios” como enseñan algunas falsas doctrinas que ponen por delante de la palabra “Dios” el artículo indeterminado “un” para negar la divinidad de nuestro Señor Jesucristo; sino textual como está escrito “era Dios” dando a entender Su divinidad a la par de la del Padre. Esas sectas ignoran las leyes gramaticales de la lengua original griega por eso cometen tales yerros de interpretación. Para concluir sobre este punto, el Hijo también es plenamente Dios, igual que el Padre creador. Nuestro Señor Jesucristo es verdadero Dios: “Dios era la Palabra” No es meramente un ángel creado, o un ser inferior a Dios Padre, y que ha recibido de él  poder para redimir a los pecadores. No es nada menos que Dios perfecto ­igual al Padre en cuanto a la divinidad ­Hijo co -eterno y de la misma sustancia del  Padre antes de que todo fuera creado.

D. Su atributo divino de Creador de todo: “Todas las cosas por Él fueron hechas”

De inmediato Juan procede a declarar la actividad creativa del Verbo. En gr. se enfoca la atención en la acción del Verbo. Esta idea se subraya aun más por la exclusión de toda posibilidad de creación aparte del Verbo. La estrecha relación entre Dios y el Verbo en el v. 1 también se ve en su participación en la creación. La parte tomada por Cristo en la creación es un tema que se reitera muchas veces en el NT.

La mejor traducción del versículo 3 es: “nada fue hecho sin Él”. En cuanto a lo que ha sido hecho, Él fue su vida. Jesús fue un participante plenamente activo en la creación. Todas las cosas que podemos contemplar del Universo, fueron hechas por Él, y Juan le da aun mayor énfasis a la palabra “todo”, en el original se expresa como “absolutamente todo”.

E. Sus atributos divinos como la Vida y Luz: “En Él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”.

“En él estaba la vida” lleva la revelación a un nuevo nivel. El término “vida” se usa 36 veces en Juan, 17 en Apocalipsis y 13 en 1 Juan. (Todos libros escritos por el apóstol Juan) Normalmente, el término en Juan se refiere a vida eterna (ver 3:16), la salvación que Dios ofrece al hombre por medio de Su Hijo. Sin embargo, en este versículo se usa en el sentido más amplio. El texto no dice que la vida fue creada por medio del Verbo, o llegó a existir, sino que estaba en el Verbo. En otras palabras, sólo porque hay vida en el Verbo hay vida en lo demás de la creación, es decir, la vida no existe por derecho propio, por el contrario la vida es resultado del Verbo. El inicio de la vida es Jesús, porque Jesús es la vida misma, y toda clase de vida proviene de Él. De todos los escritos de Juan, nótese especialmente Juan 5:26 donde el apóstol relaciona la vida en el Verbo con la de Dios: “Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también dio al Hijo el tener vida en sí mismo”.

Verbo, como la vista dada al ciego de nacimiento una ilustración del poder iluminador del Verbo.

F. Su triunfo sobre las tinieblas: “La luz en las tinieblas resplandece y las tinieblas no prevalecieron contra ella”

La segunda de las grandes palabras clave de Juan que nos encontramos aquí es la palabra luz. Esta palabra aparece en el Cuarto Evangelio más de 20 veces.  Jesús es la luz de los hombres. La misión de Juan el Bautista era señalar a los hombres aquella luz que estaba en Cristo. Dos veces se llama Jesús a Sí mismo la luz del mundo (8:12; 9:5). Esta luz puede estar en los hombres (11:10), de manera que pueden llegar a ser hijos de la luz (12:36). “Yo he venido -dijo Jesús- como la luz al mundo» (12:46).

La luz que trae Jesús es la que hace huir al caos. En la historia de la creación, Dios se movió sobre el caos oscuro y deforme que había antes que empezara el mundo, y dijo: ” Sea la luz» (Génesis 1:3).

La luz que trae Jesús es una luz reveladora. La condenación consistió en que los hombres amaron más la oscuridad que la luz; y lo hicieron porque sus obras eran malas; y odiaban la luz porque no querían que expusiera sus obras (3:19s). La luz que trae Jesús es lo que revela cómo son las cosas.

La luz que trae Jesús es una luz que guía. El que no tiene esa luz anda en tinieblas y no sabe adónde va (12:36). Cuando uno recibe esa luz y cree en ella, ya no anda en tinieblas (12:46). Una de las características de las historias del evangelio que no pueden pasar desapercibidas es el número de personas que vinieron corriendo a Jesús para preguntarle: «¿Qué es lo que tengo que hacer?». Cuando Jesús viene a una vida, se acaba el tiempo del suponer y del andar a tientas, el tiempo de la duda y de la inseguridad y de la vacilación. La senda que parecía oscura se vuelve luminosa; la decisión que estaba envuelta en una noche de incertidumbre se ilumina. Sin Jesús somos como los que van a tientas por una carretera desconocida en un apagón. Con Él, el camino es claro.

II. DE QUIÉN HABLA:

A. Del Verbo o Palabra viva (gr. Logos)

El término Verbo (griego, Logos) señala la verdad de que, por Su misma naturaleza, Dios se revela. El verbo, o palabra, es el medio por el cual el hombre revela, o expresa, sus pensamientos y voluntad. No es mera información estática acerca de Dios. Es la Palabra dinámica y creativa de Dios; por ejemplo: “Entonces dijo Dios [expresó su voluntad]: ‘sea la luz’, y fue la luz” (Génesis 1:3).

Cuando Juan utilizó el término Logos,  tenía en mente un concepto muy distinto al griego y al judío.  En vez de una fuerza impersonal, o un principio abstracto y alejado de la situación humana, Juan utiliza el término en un sentido muy personal, de un Dios que ama, se compadece y se identifica con los seres humanos, tomando sobre sí Su naturaleza, y sufriendo una muerte vergonzosa con el fin de proveer un medio para la reconciliación del hombre con su Creador.

B. Esto se halla exclusivamente en los escritos de Juan.

El término “verbo” del griego “logos” aparece solo en los escritos de Juan. Tanto en su evangelio, su primera epístola y el libro de Apocalipsis.

C. Era enseñanza corriente entre los judíos que la Palabra de Dios era una misma cosa que Dios.

En muchos sentidos esta idea de la preexistencia de Jesús (Dios – Verbo). Pero representa algo muy sencillo, muy práctico y muy tremendo. Si la Palabra estaba con Dios antes que empezara el tiempo, si la Palabra es parte del esquema eterno de las cosas, esto quiere decir que Dios ha sido siempre como Jesús. Algunas veces se ha pensado que Dios era severo y vengativo; y que lo que hizo Jesús cambió la ira de Dios en amor y alteró Su actitud hacia la humanidad. El Nuevo Testamento no sabe nada de esa idea. Lo que todo el Nuevo Testamento nos dice, y especialmente este pasaje de Juan, es que Dios ha sido siempre como Jesús. Lo que hizo Jesús fue abrir una ventana en el tiempo para que pudiéramos ver el amor eterno e inalterable de Dios.

Conclusión: Abramos nuestros corazones a ese Verbo que es la Palabra que nos alimenta y sustenta.

Oración: Que tengamos plena comunión con Jesús.

Acción: Toma tiempo para leer los versículos y explica cómo podrías aplicarlos a tu vida.

Material utilizado: Comentario Bíblico mundo hispano, comentario bíblico siglo XXI, comentario bíblico diario vivir, comentario al Nuevo Testamento William Barclay.

 

Lunes 11 de febrero de 2019

EL VERBO HECHO CARNE (2)

Juan1:1-18, Génesis1; Juan 17:5

“A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer”.

Juan 1:18 (RVR1960)

Juan viene a explicarnos por qué llama a Cristo el Verbo: Porque es “el unigénito Hijo que está en el seno del Padre, y Él le ha dado a conocer” (v18). Hoy veremos un poco más profundo lo que Juan nos enseña.

  1. EN EL PRINCIPIO
  2. Génesis 1:1

Cómo decíamos la semana anterior, Juan 1:1 y Génesis 1:1 son paralelos, son similares y están conectados íntimamente. Esta frase aquí y en Juan 1:1 indican que antes que fuera creado el universo y todo lo que en él hay, el eterno Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, por un plan y designio divinos, crean de la nada todo lo que existe (He 11:3). La palabra traducida Dios en nuestras Biblias, del hebreo “Elohim” el nombre del Ser Supremo, que significa en hebreo “Fuerte”, “Poderoso”. Es expresivo de poder omnipotente; y por su uso aquí en la forma plural Dios es uno, pero indican que hay una pluralidad de personas en la deidad—Padre, Hijo y Espíritu, que estaban ocupados en la obra creadora. Este primer versículo es una introducción general al tomo inspirado, que declara la grande e importante verdad de que todas las cosas tuvieron su principio: que nada por toda la ancha extensión de la Naturaleza existía desde la eternidad, ni se originó por la suerte ni por la pericia de algún agente inferior; sino que todo el universo fue producido por el poder creador de Dios. Particularmente en Juan 1:1 se nos indica el momento que Jesús como la Palabra o verbo actuó en ese génesis, o comienzo de todas las cosas.

  1. Jesús se refirió a este momento (Juan 17:5).

Antes de que Jesús viniese a la Tierra era uno con Dios. En este momento, cuando Su misión sobre la Tierra casi ha acabado, Jesús pide a su Padre que lo restaurase a Su lugar original de honor y autoridad. La resurrección y ascensión de Jesús, y la exclamación que hace Esteban al morir (Hechos 7:56), atestiguan que Jesús sí volvió a su posición exaltada a la diestra de Dios.

 

Los pronombres en los versículos 4 y 5. “yo te glorifiqué”, “glorifícame tú”, están colocados en el original en tal forma, cada uno al lado del otro, como para mostrar que lo que el Señor quiere expresar aquí es una perfecta reciprocidad de servicios del Hijo al Padre primero, y después del Padre al Hijo a su vez. con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese—cuando “en el principio … el Verbo era con Dios” (cap. 1:1), “el unigénito Hijo … en el seno del Padre” (cap. 1:18). Con esta gloria preexistente, que él ocultaba en la tierra, pide ser investido de nuevo, siendo hecho el diseño del velo de su gloria, no simplemente como antes, sino ahora en la naturaleza nuestra.

 

  1. ERA EL VERBO
  2. Juan utiliza el término griego “Logos” (que es traducido como “Verbo o Palabra”).

En griego, logos, que significa, palabra o mensaje. Como revelador y salvador divino, y habiéndose manifestado en muchas formas en el pasado, Dios el Padre ha pronunciado su PALABRA final y definitiva en  JESUCRISTO su Hijo (Hebreos 1:1s). Toda la revelación del Antiguo Testamento apuntaba hacia esta palabra (Juan 5.39) y halló en ella su cumplimiento (Colosenses 1:25).

  1. Este término era muy utilizado en la filosofía griega de la época.

Por el año 560 a. de J.C., hubo un filósofo griego, llamado Heráclito, que también vivió en Éfeso. Este pensador concebía el mundo como un  flujo. Todo está cambiando continuamente; no hay nada estático en el mundo. Pero, si todo cambia sin cesar, ¿por qué no es el mundo un completo y absoluto caos? Su respuesta fue: “Todo sucede conforme al  logos”. En el mundo operan una razón y una mente; esa mente es la de Dios, es el  logos de Dios; y el  logos es el que hace que el universo sea un cosmos ordenado, y no un confuso caos.

Esta idea de una mente, una razón, un  logos, gobernando el mundo fascinaba a los griegos. Anaxágoras habló de la mente  (nous) que “todo lo gobierna”. Platón decía que el  logos de Dios era el que mantenía los planetas en sus órbitas y el que traía de vuelta las estaciones y los años en sus tiempos determinados. Pero fueron los estoicos, que estaban en su apogeo cuando el Nuevo Testamento fue escrito, quienes amaron apasionadamente esta concepción. Para ellos el  logos de Dios “vagaba -como Cleanto decía- por todas las cosas”. El curso de los tiempos, de las estaciones, de las mareas, de las estrellas, en fin, de todo, era ordenado por el  logos; el logos fue el que introdujo la razón en el mundo. Posteriormente, la propia mente del hombre era una pequeña porción del  logos: “La razón no es otra cosa que una partícula del espíritu divino inmersa en el cuerpo humano”, dijo Séneca. El logos fue el que puso la razón en el universo y en el hombre; y este  logos era la mente de Dios.

  1. Se referían tanto a la palabra hablada o escrita.

El pensamiento griego de la palabra “Logos” solo se limitaba a lo escrito y lo hablado. Es verdad que puede presentarse de ambas maneras, pero también la palabra puede ser mucho más que un mensaje y producir un efecto.

  1. Hay dos clases de palabra: La que se piensa y la que se expresa.

Debemos empezar recordando que, en griego, logos tiene dos significados: palabra y razón, y ambos se entretejen juntamente.

Comencemos por el trasfondo judío de esta palabra. En el pensamiento judío, una palabra no era simplemente un sonido articulado que expresa una idea: la palabra hacía cosas. La palabra de Dios no es un mero sonido, es  una causa eficiente. En el relato de la creación,  la palabra de Dios crea. Dios dijo: sea la luz; y fue la luz (Génesis. 1:3). Por la palabra de Dios, fueron hechos los cielos…  porque él dijo, y fue hecho (Salmo 33:6, 9). Envió s  palabra, y los sanó (Salmo 107:20). La palabra de Dios hace lo que él quiere (Isaías 55:11). Debemos recordar siempre que, en el pensamiento judío, la  palabra de Dios no sólo decía, también hacía.

  1. Sólo Cristo podía declararnos con toda precisión, exactitud y profundidad la mente de Dios (Mateo 11:27). Otros puede que sean hijos de Dios; pero Él es El Hijo. Juan lo expresa de una manera un poco diferente cuando nos cuenta que Jesús dijo: «El que ha visto a Mí, ha visto al Padre» (Juan 14:9). Lo que Jesús quiere decir es: “Si queréis ver cómo es Dios, si queréis ver la mente de Dios, el corazón de Dios, el carácter de Dios, si queréis ver la actitud total de Dios hacia la humanidad, ¡miradme a Mí!».

 

III. EN EL PRINCIPIO ERA EL VERBO

  1. Juan nos hace notar que el Verbo “era”, no que “llegó a ser” Dios y la Palabra siempre existieron. Eso quiere decir Juan. La máxima expresión de Dios Padre fue Jesús, pero lo fue desde antes de la fundación del mundo.

 

CONCLUSIÓN: Podemos resumir diciendo que Cristo era Dios por toda la eternidad, pero que llegó a ser un hombre en un momento concreto de su historia. Por esta razón, el Señor Jesucristo pudo afirmar ante la incredulidad de los judíos (Juan 8:58). Hoy, ese Verbo está con nosotros todos los días y nos quiere hablar. Escúchalo.

 

ORACIÓN: Qué Jesús nos revele Su poder a nuestra vida y la transforme.

 

ACCIÓN: Busca otras citas en donde se afirma claramente la divinidad del Señor Jesucristo.

 

 

Lunes 18 de febrero

El Verbo hecho carne (3)

Lectura Bíblica: Juan 1: 1-2; 1 Corintios 2:9-16; 1 Pedro 1:10-12; 2 Pedro 1:16-21

Para memorizar: 1 Corintios 2:10

Introducción: Escudriñemos lo que se halla en estas profundas líneas. El evangelista declara aquí la gran verdad que va a demostrar a lo largo de todo su Evangelio: que Jesucristo es el Hijo de Dios y un solo Dios con el Padre. Veamos:

 

  • El Verbo

 

      1. “Era con Dios”. Juan establece claramente la doctrina de la preexistencia de Cristo. Él era la vida que “estaba con el Padre” (v. 2). El Evangelio de Juan comienza con “En el principio… el Verbo estaba con Dios” y “Él estaba en el principio con Dios”  (Juan 1:1,2). Por esto habló de que salió del Padre y vino al mundo (Juan 16:28) y de la gloria que tuvo antes con el Padre (Juan 17:5).
      2. “Era Dios”. Uno de los propósitos de Juan al escribir su primera epístola fue demostrar la historicidad y verdadera humanidad de Jesucristo. Él no simplemente aparentó ser hombre, ni sencillamente trató de identificarse con el hombre; Jesús es, hasta el día de hoy, un verdadero hombre. Nació y vivió entre nosotros.El apóstol nos enseña que ese Cristo preexistente se hizo carne y estuvo de manera palpable entre ellos (1 Juan 1:1); “la vida fue manifestada…se nos manifestó” (1:2). El Verbo se hizo carne (Juan 1:14; 1 Timoteo 3:16). El mensaje del evangelio que hemos recibido de Dios incluye el hito redentor de la encarnación —la Segunda Persona de la Trinidad se hizo hombre. La Navidad no se trata de hacer actos de bondad en nombre del “niño” Jesús; se trata del más grande acto de bondad de la historia, pues el Hijo de Dios se hizo como nosotros para pagar la culpa y el castigo eterno que merecen los pecadores y así llevarles a Dios. Pero Juan también nos demuestra, como hace también en su Evangelio, que Jesús es Dios. 

 

  • “Era en el principio con Dios”. Nunca el Padre estuvo solo. Desde el principio el Hijo estuvo con él.

 

      1. “Todas las cosas por él fueron hechas”, Cuando dice “todas las cosas”, esto abarca la totalidad de la materia y de la existencia (Colosenses 1:16). Fue por mandato de Cristo que llegaron a existir los mares y las montañas, el sol y la luna, los ángeles y los querubines… La conclusión evidente es que la materia no es eterna, ni tampoco se ha organizado en su forma actual por casualidad. Cuando dice “por él fueron hechas” quiere decir literalmente “mediante él llegaron a ser”. No en independencia, sino actuando como ejecutor de la voluntad del Padre.

 

  • “En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres”. No es sencillamente que está vivo en contraste con los ídolos muertos, sino que es la fuente de toda vida. No se trata de “forma de vida, sino del principio mismo o esencia de la vida”. Podemos decir que la vida es la necesidad fundamental de todo hombre y, por lo tanto, todo hombre necesita a Cristo que es la Vida.

 

    1. “Y La luz en las tinieblas resplandece”. El uso que Juan hace de la luz para designar al Verbo es sin duda muy apropiado.

La luz es necesaria para ver y conocer.

La luz es pura y además no se puede contaminar.

La luz lo penetra todo y nada se le puede esconder. 

 

 

  • Esta es una revelación
  • La revelación es la comunicación perfecta de Dios (1 Corintios 2:9-16). Hay ciertas cosas que uno nunca puede obtener por medios humanos. Ahora, las cosas que Dios ha preparado para aquellos que le aman no se consiguen a través del ojo ni el oído físico, ni por medio de los recursos de la mente humana. Entonces, ¿cómo las podemos recibir?

 

      1. Revelación: Es la transmisión de la verdad del corazón de Dios al corazón del hombre: 1 Pedro 1:10-12; 2 Pedro 1:16-21.

 

  • Necesitamos pedir al Señor revelación de Su Palabra, que Él nos revele. Pablo está diciendo aquí en 1 Corintios 2:9, sencillamente que lo que uno no puede recibir por medio del ojo o del oído, el Espíritu de Dios se lo puede enseñar. Hay ciertas cosas en la Biblia que puedes aprender estudiando el texto, como por ejemplo: la historia y poesía bíblicas; pero no puedes percibir de esa manera las verdades espirituales. ¿Por qué? Porque Dios nos las ha manifestado por medio del Espíritu. Hay ciertas cosas que sólo el Espíritu de Dios nos puede revelar.

 

 

    1. Los profetas revelaban el corazón de Dios al hombre, porque ellos tenían al Espíritu Santo, roguemos para que el Espíritu Santo esté en nosotros.

 

Conclusión: Un hombre puede estar en tinieblas por dos razones; bien por falta de luz o de vista. Como veremos más adelante a través del Evangelio, los judíos rechazaron los caminos de Dios, pero no por falta de luz, pues la misma Luz estaba entre ellos, sino por falta de vista, por estar ciegos a las verdades de Dios a causa de la dureza de sus corazones. Seamos distintos y “sensibles a Su voz”, a la voz del Verbo hecho carne.

Para orar: Que tengamos revelación de Dios.

Para hacer: Busca en el Evangelio de Juan dónde se desarrollan los siguientes temas que han aparecido en la lección: La eternidad de Cristo, su poder creador, que en Él está la vida, que es luz y vida y la oposición entre las tinieblas y la luz. ¿Por qué cree que Juan se refiere a Cristo como el Verbo?

Material utilizado como ayuda Escuela Bíblica Siguiendo al Maestro 2001- 2019