Iglesia Visión de Futuro

Comentarios Células jóvenes y adultos diciembre 2018

Lunes 3 de diciembre

CAMBIANDO LAS COSTUMBRES

Romanos 13:11-14; Mateo 24:3-14

“Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”.

Romanos 13:11 (RVR 1960)

Debemos estar conscientes de que esperamos la venida del Señor para que nos lleve con Él. Desde el tiempo del apóstol Pablo la iglesia lo ha estado esperando y deseando; ha estado amando Su venida. Dice la Escritura que en los días que precederán a Su venida, el amor de muchos se enfriará; por eso que nos exhorta a mantenernos unidos al Cuerpo. Ahora volvamos a nuestro texto base: Hebreos 10:25 y cambiemos la mala costumbre.

  1. Costumbre = hábito, algo que se hace o realiza constantemente. ¿Por qué el Espíritu ordena por medio de Pablo a congregarse? Porque había algunos creyentes hebreos que estaban abandonando las reuniones de la iglesia para volver a su antigua religión judía. Volver a la religión era regresar a la ley, dejar de congregarse era desechar la gracia de Dios. 
    1. Una cosa es que exista un motivo de “fuerza mayor”. Existen muchas excusas de la gente para no ir a la iglesia. Hay diferentes reacciones en los miembros de la iglesia. Hay quienes están de acuerdo y asisten fielmente a la iglesia y también hay quienes no les parece que sea necesario y, por tanto, brillan por su ausencia.

Puede suceder como decimos una razón de fuerza mayor, es decir: un imprevisto o una situación que no nos permita asistir, pero,

  1. Otra cosa es que se haga una “costumbre”. Estos son los pensamientos de algunos que no están de acuerdo:

Hay quienes piensan que ellos no necesitan ir a su Célula o inclusive a la iglesia para adorar a Dios. Y argumentan que Dios está en todas partes y, por tanto, ellos pueden leer y orar en su casa.

Otros piensan que ir a la iglesia con regularidad es señal de fanatismo, por tanto, no asisten.

Y aun otros piensan que como todo en exceso es malo, asistir mucho a la iglesia también debe ser malo.

 

  1. Para muchos el congregarse no es una prioridad en su agenda. Lamentablemente, hay muchos hermanos que tienen en poco congregarse con la iglesia y por esa razón, se quedan en sus casas, en sus trabajos o se van a pasear. Este problema no es algo nuevo.

 

  • Más bien la costumbre para cada creyente como regla de vida tendría que ser “congregarse habitualmente”.

a)     Mientras no haya un compromiso siempre habrá una excusa, debemos comprometernos con asistir fielmente a las Células y a las reuniones; es una sana costumbre que tenemos que practicar.

  1. Cuando una persona está comprometida con una causa, no retrocederá. Dios nos habla que no agradará a Su alma el que retroceda, no busque excusas; haga lo que a Dios le agrada.
  2. Fue el compromiso de amor que hizo que nuestro Señor Jesucristo muriera por nosotros. Jesús no miró el precio, solo miró la voluntad del Padre y Su deseo era agradarle, aunque le costara la muerte, pero no hizo la obra por obligación, sino por amor. Si amamos al Señor, obedezcamos Sus mandamientos. Entonces: congregarse no es quedarse en la casa leyendo la Biblia o haciendo oración. Congregarse es algo mucho más personal e íntimo.

 

  1. Tanto más cuando el día se acerca.
    1. ¿A qué día se refiere? Al día de la venida de Cristo. Cada vez está más cerca Su venida; no podemos ignorarlo ni pasarlo por alto: El viene pronto y no podemos perder tiempo. Redimamos bien el tiempo porque los días son malos.
    2. Es tiempo de buscarle con todo el corazón. Busquémosle mientras puede ser hallado.

 

Conclusión: Hagamos nuestro este llamado de atención: “NO DEJEMOS DE CONGREGARNOS” y si así lo hemos hecho, empecemos nuevamente y tomemos el hábito de congregarnos hasta el gran día en que Cristo venga por Su iglesia.

Para orar: Que nos preparemos para Su Venida gloriosa.

Para hacer: ¿Qué opinión tienes respecto de tus costumbres espirituales? ¿Cómo te estás preparando para la Venida del Señor?

 

Lunes 10 de diciembre

EL DÍA VIENE – Mateo 25

“Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir” Mateo25:13

Dice la Biblia que el ministerio de la Iglesia Cristiana llegará a su fin cuando menos lo esperemos. Cuánto más confiados estemos. El final llegará sorpresivamente, como cuando un ladrón nos sorprende de noche (1Tesalonicenses 5:2). Jesús les dijo a Su discípulos que se acercaba el día cuando ya no estaría entre ellos, que subiría al Padre.

  1. MATEO 25
  2. Narra la parábola de aquellas diez jóvenes solteras.

Debemos mirar está parábola a la luz del pensamiento oriental, para poder comprenderla. Una boda era una gran ocasión. Toda la gente acompañaba a la pareja hasta que llegaran a su casa matrimonial. Lo hacía de esta manera para felicitarlos por tan grande acontecimiento. En aquel entonces, aquellos que se casaban no se iban de luna de miel, sino que se quedaban a disfrutar en su propio hogar. Durante esta primera semana recibían múltiples visitas de sus seres queridos. Así que no se trataba solo de un día de fiesta, sino que a este día se sumaban siete días de celebración. Este gran acontecimiento fue el que perdieron estás jovencitas por su negligencia.

  1. En la noche tomaron sus lámparas, pero no aceite.

Las diez jóvenes vírgenes del cortejo nupcial tenían que acompañar a la novia hasta la llegada del novio, quien en está parábola es un símbolo o tipo de Cristo viniendo a buscar a Su iglesia. Estar con la novia no garantizaba ser parte del cortejo y participar de la boda dado que el novio podía llegar a cualquier hora, como este que llegó a la noche. Además, nadie podía estar en la vía pública de noche sin una lámpara porque no estaba permitido. Era indispensable tener una lámpara y con la suficiente cantidad de aceite por si se prolongaba la espera. Otro detalle importante es que una vez que ha llegado el novio, y se ha cerrado la puerta, los que lleguen tarde a la ceremonia ya no pueden entrar. Así es que el drama de la parábola de Jesús se representa exactamente en el siglo XX. Aquí no tenemos ninguna historia imaginaria, sino un gajo de la vida de una aldea de Palestina.

  1. Cinco de ellas no programaron tener que esperar demasiado al novio, y no colocaron aceites en sus lámparas.

Hubo falta de prevención en estas jóvenes. No se puede rendir bien un examen estudiando todo el temario el último día, lo más probable es un fracaso académico. Un médico recién graduado no puede ejercer su profesión en un consultorio de la noche a la mañana, debe en la etapa previa hacer pasantías. No se adquiere carácter, ni temple, ni integridad en un solo día, ni en unas pocas horas. Tristemente, hay tantísimos creyentes que no están listos para lo repentino de la venida de Jesús como ladrón en la noche, porque siempre esperan contar con más tiempo para realizar dichos actos consagratorios. Ignoran o hacen oído sordo a la advertencia de que no sabemos el momento exacto de Su llegada y que además no sabemos cuántas oportunidades nos quedan en el peregrinar de esta vida.

  1. Rápida y desesperadamente pidieron aceite a las otras cinco, pero no se lo dieron.

Nos advierte que hay ciertas cosas que no se pueden pedir prestadas. A las vírgenes insensatas les resultó imposible conseguir aceite prestado cuando descubrieron que les hacía falta. No se puede recibir prestada una relación con Dios. Cada cual debe poseerla por sí. No podemos estar viviendo siempre de prestado del capital espiritual que han reunido otros. Hay ciertas cosas que tenemos que ganarnos o adquirir por nosotros mismos, porque no nos las pueden prestar otros.

 

Esto nos hace meditar también acerca de que hay cosas tan importantes en la vida, que no se pueden dejar para último momento. Hay que comenzar hoy. Como dijo Benjamin Franklin: “Un hoy vale por dos mañanas…”. Tantas veces caemos en la tentación de dejar para mañana la oración, la obediencia, la búsqueda de Dios, aplazamos la consagración para épocas con mayor tiempo, siempre tenemos una excusa, pero cada minuto que pasa nos acerca a aquel día que Jesús vendrá a buscar a Sus escogidos.

  1. “Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir”.

Esta advertencia debe resonar y renovarse todos días en nuestras conciencias. No podemos jactarnos de logros pasados, debemos ser vigilantes de la santidad adquirida, guardianes de la salvación tan grande que nos ha sido otorgada.

  1. MUCHOS DICEN: YO NO NECESITO CONGREGARME PARA BUSCAR A DIOS.
  2. Es muy cierto que Dios está en todas partes, pero no existe mayor mentira y engaño que esta declaración.

Esta declaración es un engaño porque está dicha fuera de contexto. Cuando los cristianos se reúnen en el nombre del Señor, Él habita en medio de ellos y allí hay bendición y vida eterna. (Salmos 133). Dios está en todos lados por Su capacidad omnipresente, por lo que abarca Su poderío, pero no habita, o hace estadía en cualquier lugar. Dios observa la conducta de la persona que no asiste en forma regular a la iglesia, pero no la aprueba. Podemos abordar a Dios de manera privada, en la intimidad, en el hogar, pero quien no puede tener relación con el Cuerpo, tampoco puede tener relación con Su cabeza, a Jesús. La comunión con los hermanos es la demostración del grado de nuestra comunión con Dios.

  1. Cuando un creyente se deja de congregar también está dejando de velar.

¿Por qué está dejando de velar quien deja de asistir a la iglesia? Sencillamente porque no está bajo cobertura de un liderazgo, bajo la supervisión de otros hermanos, lo que lo expone al error, a caer en un espíritu místico. Además porque en la soledad estamos mucho más expuestos a contaminarnos con el pecado.

  1. Esto debe ser un BOTÓN DE ALERTA.
  2. Porque no sabemos el día ni la hora en que escucharemos el grito:¡Ya viene el novio!

Debemos entender definitivamente que la declaración: “no sabemos”, que se presenta aquí es sin atenuantes. No puedes pasar por alto como cristiano nunca esto en el paso de tu vida. Debe estar siempre presente día a día. Ni siquiera podemos hacerlo de semana a semana o de mes a mes. La llama tiene que arder en el altar siempre. Es un mandamiento para todos los días de los 365 días del año.

Conclusión: Más de dos mil años han pasado desde que los apóstoles presenciaron la ascensión de Jesús y hasta hoy, todavía no ha vuelto. Pero Pedro dice que no nos impacientemos, ni pensemos que el Señor se está tardando (2Pedro 3:8-14) porque Él volverá a su debido tiempo.

Oración: Qué siempre estemos listos para Su venida.

Acción: Tomar tiempo para intercambiar ideas sobre la venida del Señor y luego orar para no dejar de congregarnos y ser fieles.