Iglesia Visión de Futuro

¿Trabajas?

Lunes 31 de julio de 2017

Serie: “El poder de la generosidad”

Rvdo. Omar Cabrera Jr.

Hemos estado hablando qué pasa cuando el maná no desciende, cuando la provisión cotidiana del Señor -ese pan que Él nos prometió para cada día- no llega. Bueno, uno de los motivos por los cuales no se ve la bendición de Dios es porque algunos no trabajan.

Tal vez me quieras responder: “Pastor, eso es muy básico”. Sí, sí, pero estamos viviendo en una sociedad donde el trabajar es medio como una contra cultura. Todos quieren tomar atajos, todos quieren una treta piramidal (pone poquito, saca mucho). ¡No!, la viveza criolla no funciona. Si quieres progresar, si quieres prosperar, si quiere ver la mano del Señor sobre tu vida tienes que trabajar.

Dice Eclesiastés 5:7 “Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios”.

Proverbios 24:33 dice: “Un poco de sueño, cabeceando otro poco,
Poniendo mano sobre mano otro poco para dormir;  Así vendrá como caminante tu necesidad, y tu pobreza como hombre armado”.

¡Hay que trabajar! De hecho, Pablo tiene que escribirle en dos oportunidades a la iglesia de Tesalonicenses respecto de esto. Ellos creían: “Bueno, ya viene el Señor… voy a ser bien espiritual, no trabajo más”.

Leemos en 2 Tesalonicenses 3:6 que Pablo les tiene que decir: “Pero les ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibieron de nosotros”. Y Pablo trabajaba, y lo dice de hecho: “yo con mis manos logre, gaste lo mío, gasté lo que tengo, me gasté yo”.

Porque ustedes mismos saben de qué manera deben imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre ustedes, ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de ustedes; no porque no tuviésemos derecho (Pablo la aclara en otra epístola: “Que el obrero es digno de su salario), sino por darnos a nosotros mismos como ejemplo para que ustedes nos imiten. Porque también cuando estábamos con ustedes, les ordenábamos esto: que si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos de entre ustedes andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno. (Se ve que Pablo les escribió a los argentinos, ¿no?). A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan. Y ustedes, hermanos, no se cansen de hacer bien”.

En mi libro “El Poder de la Generosidad” un poco enfatizo eso: Dios me quiere bendecir para que yo abunde en buenas obras y la gente termine glorificando al Padre que está en los cielos. No puedo abundar en buenas obras si no tengo recursos y no voy a tener recursos si no trabajo. Por eso es que Pablo concluye diciendo acá: “Y ustedes, hermanos, no se cansen de hacer el bien”. Puedo hacer el bien justamente cuando he progresado, cuando Dios me ha bendecido, cuando me gane el pan con el sudor de “mi frente”.

Te desafío a que seas una persona ejemplar. Si te piden ir una milla anda dos; si te piden la capa, dale también el manto (como Jesús nos lo enseñó, Mateo 5:41-42). ¡Sé una persona productiva, sé un ejemplo a la sociedad como testimonio de ese Padre que tienes!

“Señor: Yo bendigo hoy a Tus hijos; te pido que Tu bendición se derrame sobre ellos, que ellos tengan, a partir de hoy, las ganas de vivir, las ganas de seguir adelante y las ganas de trabajar.

Te bendigo en el Nombre de Jesús. Amén y amén”.