Iglesia Visión de Futuro

Tiempos peligrosos

Domingo 24 de mayo

Por Rvdo. Omar Cabrera Jr.

¡Qué placer saludarte!

En esta ocasión quiero hablarle a los padres. Creemos que Dios tiene un glorioso plan. Dios quiere levantarlos como sacerdotes de sus hogares, como hombres temerosos de Dios apartados del mal, como hombres sensibles al Espíritu Santo y que cumplen el propósito de Dios para sus vidas.

Hoy el Señor te levanta, para que seas el sacerdote de tu hogar y para que marques el destino de tu familia; y para que declares con alegría: ¡Yo y mi casa serviremos al Señor!

Tenemos que entender los tiempos en los que estamos viviendo y que lo que predomina es el egoísmo. Si uno le pregunta a la próxima generación qué es lo que más sufre, dirá que no son las drogas, ni la condición en la que está el mundo, ni la moral en caída. Esta generación que se está levantando dirá que lo que más sufre es la ‘orfandad’, porque, aunque tienen padres, hay tantos padres ausentes en la sociedad. El evangelista Carlos Annacondia me detallaba de una encuesta que él hizo en las cárceles del país; me contó que el 80% de los hombres presos tenían padres ausentes. Dios quiere que los hombres se levanten como sacerdotes de la casa, como ‘hombres presentes’.

‘Estar presentes’ no significa estar de cuerpo entero en la casa las 24 horas al día. Uno puede estar en la casa, pero estar ausente; uno se aleja al estar metido en el partido o en las noticias o en Internet. Estar presente es ser una persona de influencia, que trae consejo, que brinda ayuda, apoyo, que responde los interrogantes de la vida.

Estamos viviendo lo que Pablo describe como ‘tiempos peligrosos’: «También debes saber que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos” (2 Timoteo 3:1). Esa palabra significa: ásperos, salvajes, difíciles, dolorosos, dañinos, tiempos duros de tratar. Cuando él dice ‘tiempos peligrosos’ está hablando de una sociedad desprovista de virtudes donde los vicios abundan… y decime si no es una descripción de la realidad actual.

Si ignoramos los tiempos que estamos viviendo terminaremos presa de los planes del enemigo. Por eso, San Pablo que sabía cómo sería todo hoy, nos invita en Efesios 6:13: «Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes».

El Apóstol dice que hay que ponerse la armadura; esto es porque estamos en épocas de guerra, de ataques en contra de nuestra familia, donde las fuerzas del enemigo vienen para destruir a la próxima generación; para echar abajo el matrimonio, la moral, la sociedad; para ir en contra de aquello a lo que Dios está guiándonos. Estamos viviendo ‘tiempos peligrosos’, días malos, y San Pablo nos insiste en que debemos colocarnos la armadura de Dios. Él sigue describiendo a los hombres de este tiempo: «habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios» (vers. 2-4).

Esa es la clase de sociedad en la que estamos viviendo; son ‘tiempos peligrosos’. Y como hombres, tenemos que levantarnos como sacerdotes del hogar.

Como Noé tenemos que construir un arca de contención para que nuestra familia se salve.

Como Jesucristo tenemos que ir en contra de todas esas artimañas del enemigo que vienen sobre las familias, y entender que ‘nuestras armas son poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas’ (2 Corintios 10:4).

Pablo nos invita a vivir conforme a la Palabra de Dios, con una conducta intachable, dentro del propósito divino. Vivamos con fe, entereza, llenos del amor de Dios, pacientes; de esa manera vamos a ser ejemplo de todos aquellos que están a nuestro alrededor.

Agrega en el verso 12: «Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución». Significa que como hombres tenemos que estar dispuestos a pagar el precio; es fácil dejarse llevar por la corriente, pero hoy Dios está buscando hombres valientes que vayan en contra de la corriente.

Hombres valientes que conocen la Palabra de Dios, y la obedecen, la viven, la ejemplifican a sus hijos.

Cada uno de nosotros tenemos que levantarnos como hombres valientes y a través de la ayuda de La Palabra llegar a ser ese varón perfecto ‘enteramente preparado para toda buena obra’.

Esa es la clase de hombres que Dios desea que seamos: hombres valientes, preparados, que quieren hacer buenas obras, marcar el destino de sus familias, de sus hijos, que van a establecer el propósito de Dios.

Que te puedas levantar como ese hombre valiente, poderoso en La Palabra; como ese hombre que vela por tu hogar, que cancela todo plan del enemigo sobre la vida de tus hijos. Dios te llama a ser ejemplo, que tus hijos te puedan imitar, que al observarte puedan ver la conducta agradable, apacible, amable, afable.

Hombre valiente: vive siendo un ejemplo para tus hijos.

 

Señor: en estos tiempos peligrosos que me toca vivir, hoy me levanto como un ejemplo para mi familia. Como ese hombre que has creado para que sea un varón perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Señor, hoy te consagro mi vida; te consagro mi matrimonio, mi familia. Bendigo a mis hijos; aun a los hijos de mis hijos, ahora los bendigo y los establezco en Tu propósito, y coloco la armadura de Dios sobre cada uno de ellos, en el Nombre de Jesús. Amén y amén.