Iglesia Visión de Futuro

¿Sabe qué es lo que tiene que hacer cuando Dios lo bendice?

Por el Rvdo. Omar Cabrera Jr.
En este mes me he determinado enseñarle para que usted sea libre de las deudas.  ¡Creo que Dios puede hacer un milagro en su vida! Si usted tiene deudas y tiene alguna necesidad, desde ya le pido que me escriba a omarcabrera@visiondefuturo.org y a vuelta de correo le enviaremos una oración, una bendición para usted y estaremos clamando al Señor por su bien.

¿Qué nos enseña la Palabra  de Dios?  Veamos en 2 Reyes 4 que hay cristianos que caen en las deudas; dice que una mujer, esposa de uno de los hijos de los profetas, fue a Eliseo y clamó a él diciendo: Tu Siervo, mi marido, ha muerto y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; o sea que era una persona consagrada a Dios, una persona que servía al Señor, era una persona que tenía una conducta intachable, una persona ejemplar porque tenía a Dios. Era una persona sabia, porque el temor al Señor es el principio de toda sabiduría. Pero por lo que vemos en el resto del relato, este hombre no había recibido la revelación de que Dios es un Dios que prospera, un Dios que bendice, un Dios que multiplica. Y le dice, esta mujer, a Eliseo: Ha venido el acreedor para tomarse dos de mis hijos por esclavos. Eran tantas las deudas que este familiar al morir dejó, que venía el acreedor a decir la única manera en que vamos a poder saldar esta deuda, es si sus dos hijos vienen a ser mis esclavos, vienen a ser mis siervos; tendrán que trabajar de sol a sol, no estarán en comunión con usted; se van a tener que esforzar, van a tener que gastar su vida y su salud para saldar la deuda que dejó el siervo de Dios fallecido.

¿Cuántos cristianos están en esta situación? ‘Pagando platos’ que otros rompieron, teniendo que enfrentar feas situaciones heredadas. Por lo general, uno cuando habla de herencia dice: ¿¡Ohh… qué te tocó!?, pensando en las cosas buenas que un ser querido pudo haber dejado; qué feo que lo único de dejen algunos sean deudas, compromisos y promesas no cumplidas. Esto es lo que había pasado en esta ocasión. Este siervo del Señor, no dice la Palabra de Dios cómo o el porqué pidió prestado a un acreedor, y solicitó tanto dinero en préstamo que no devolvió y ahora el acreedor venía para llevarse los dos hijos de la viuda como esclavos.

Qué terrible cuando nos enteramos de la gran deuda que un ser querido dejó; o cuando salimos de garante y no llega un acreedor sino una carta documento en la que asegura si no pagamos se nos inhibirá la firma, o nos van a sacar el auto, o nos van sacar dinero del sueldo, o nuestro crédito queda tachado, porque alguien al que le salimos de garante, (un ser querido o un amigo) hoy no está cumpliendo, y tenemos que enfrentar una realidad que no es nuestra, de la que no somos culpable. En esos momentos, usted puede acudir al Señor así como lo hizo esta viuda que fue corriendo al siervo de Dios, al profeta Eliseo, y clamó a él diciendo: Necesito que me ayudes.  Eliseo, al ver la situación reconoce que en él no estaba la respuesta, y por eso es que le responde: ¿Y qué haré yo? Y recibe la revelación de que la mujer haga un inventario de lo que tenía: ‘¿Qué tienes en tu casa?’ Y viendo la realidad que esta señora estaba viviendo, argumenta: Ninguna cosa tengo en mi casa, solo una vasija de aceite. A veces decimos: “No tengo nada”, pero eso ‘poco’, como una vasija de aceite, en las manos del Señor puede convertirse en la solución que traerá la victoria en el momento de adversidad.

La instrucción del profeta fue: Ve y pide para ti, vasijas, pídele a prestado a todos tus vecinos, vasijas vacía, no pocas, o sea, busca muchísimos recipientes, muchísimas vasijas. Y entra luego y enciérrate tú y tus hijos, y echa en todas las vasijas y cuando una esté llena, ponla aparte.
Así que la señora que tenía esta gran deuda creyó a las instrucciones del profeta; fue a buscar vasijas por todos el vecindario, le pidió a todos los del barrio y cerró la puerta. Encerrándose ella y sus hijos, y ellos les traían las vasijas vacías y ella echaba el aceite hasta llenarlas. Empezaron a multiplicarse los recursos; se produjo un milagro de parte de Dios, y esa es la clave para poder vivir una vida con cero deuda. Si hemos caído en esta situación aunque no sea nuestra culpa, Dios puede hacer un milagro en nuestras vidas. Así como lo hizo con esta mujer, Dios puede traer un milagro de multiplicación, un milagro sobrenatural, así como multiplicó los panes y los peces, así como produjo la pesca milagrosa, Dios puede hacer un milagro en usted.

Seguían trayendo las vasijas, seguían llenándose, hasta que la madre le dijo a uno de sus hijos: “Tráeme aún mas vasijas”. Y el hijo le dijo: “No hay mas”. Entonces cesó el aceite. Cuando se prepare para la bendición del Señor, extiéndase, deje lugar para más, deje que el Señor le sorprenda cuando venga el milagro financiero. No se quede corto. Cuando las vasijas estuvieron llenas, le contó, dio testimonio al varón de Dios lo que había ocurrido. Y están son  las instrucciones y quiero que usted las tenga bien presentes:

a) “Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores”. Lo primero que usted tiene que hacer cuando venga el milagro de la multiplicación es saldar sus deudas. Es pagar a los acreedores; es pagar a la inmobiliaria donde salió de garante; es pagar a la concesionaria que le va a sacar el auto; es pagar la tarjeta de crédito que se le ha multiplicado en deudas; lo primero que hay que hacer es tomar los recursos que uno tiene, las bendiciones que de Dios vienen para saldar la deuda.

b) “Paga a tus acreedores y luego tú y tus hijos vivan de lo que quede”. Porque Dios cuando multiplica, hará que usted tenga en abundancia; sobran, dice ‘cestas llenas’; habrá bendición hasta que sobreabunden; tendrá que llamar ‘otras barcas’ por la pesca milagrosa que Dios le dé. Pero… ¡lo primero que hay que hacer es pagar!

Señor: yo bendigo a Tu pueblo, tráeles milagros financieros, multiplícales los recursos, aunque ellos sientan que no tienen nada, que ellos puedan ver tu multiplicación y Tu bendición. Que ellos pueda sentir, Señor, que Tu mano de bendición está extendida sobre ellos, y que Tú les das la victoria y la salida de la adversidad que hoy están pasando.
Señor, que cuando Tú los multipliques y los bendigas ellos puedan saldar sus cuentas y vivir de la abundancia que les das. Yo los bendigo en esta hora en el Nombre de Jesús. Amén y amén.