Iglesia Visión de Futuro

“Resurrección en todas las áreas”

Lunes 1° de octubre

Omar Cabrera Jr.

Hoy declaro resurrección a todas las áreas de tu vida.

En Juan capítulo 11 se acerca una de las dos hermanas de Lázaro a Jesús, Marta se llamaba, y le dice: “Señor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto” (ves. 21). Qué importante es tener a Jesús cerca, qué trascendente es confiar en el Señor, creer que de Él “desciende toda buena dadiva y todo don perfecto” (Santiago 1:17); qué significativo saber que Él es la fuente de todo bien y creer que Dios siempre tiene la última palabra.

Es importante confiar y creer en el Señor, especialmente en aquellas áreas en nuestras vidas donde hemos sufrido desilusión, en las que hemos batallado y no hemos logrado la conquista y sentimos que parte de nuestra vida se murió. Se murió, tal vez, la esperanza, o la fe, o la duda tomó nuestro corazón o nuestra mente y las tinieblas quieren rodear nuestro corazón.

En aquel momento Marta le dice: Pero, bueno, yo también sé, ahora, que “todo lo que pidas a Dios, Dios te lo dará”. Qué tremenda declaración de fe la de esta hermana que había padecido, hacía cuatro días, la muerte de un ser tan querido como ese hermano. Cuatro días muerto, pero ella declaraba en fe: “Sé ahora que todo lo que le pidas a Dios, Dios te lo dará” (vers. 22).

Cuando Dios nos lleva a otro nivel, muchas veces hasta nuestras declaraciones de fe quedan cortas, porque Jesús le responde: “Tu hermano resucitará” (vers. 23). Ella acababa de afirmar: “Yo sé que todo lo que le pidas a Dios, Dios te lo va a dar”, y Él testifica: “Tu hermano resucitará”. Tal como el Señor te puede estar diciendo en este mismo momento: “Esta situación no es irreversible. Vas a recibir la sanidad. Vas a tener todo lo suficiente para hacer toda buena obra. Vas a poder terminar la carrera”. Y ella –Marta- como que se queda corta, y le expresa: “Bueno, sí, yo sé que en la resurrección, en el día final, él va a resucitar”, y el Señor le explica: “No, no, no. Yo Soy la resurrección y la vida”. No le dice: “Yo seré la resurrección y la vida”, sino “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente” (vers. 25-26a). Y como que la pone entre la espada y la pared a Marta y le pregunta: “¿Crees esto?” (vers. 26b).

Muchas veces miramos las circunstancias, las situaciones, y concluimos: “Está muerto hace cuatro días. Tuvo todo este proceso de enfermedad. Jesús nunca llegó. Jesús llegó tarde. Y ahora estoy enfrentando esta situación. Sé que Jesús tiene poder y que todo lo que le pida al Padre, Dios se lo va a dar, pero, ante esta realidad, ante lo que estoy viviendo, ante la situación que enfrento, y… no sé”. ¿Crees? ¿Crees esto? ¿Crees que Jesús es la resurrección y la vida? ¿Crees que aunque esté todo muerto (tu matrimonio, el tema con tu hijo que cayó en la droga), Dios puede traer resurrección?

Hoy te desafío a abrir tu corazón y a dejar que el Señor lo inunde de esa fe para poder experimentar el poder de Dios. Aunque hace cuatro días o cuatro años o cuatro décadas que estás con esta situación, “Nada es imposible para Dios”. Jesús hizo que la piedra sea removida, habló a esa muerte y trajo vida de la muerte y les devolvió a ese hermano que hacía cuatro días que estaba muerto y que ya hedía, que ya olía mal; lo trajo de vuelta a la vida como traerá de vuelta a tu vida la victoria, la resurrección, la salida, la esperanza. Te bendigo hoy en el Nombre de Jesús Amén y amén.