Iglesia Visión de Futuro

“Poder, guía y autoridad con un propósito”

Lunes 28 de mayo

Omar Cabrera Jr.

Realmente es un gozo, una alegría, poder compartir este tiempo contigo, sabiendo que el Espíritu Santo es el que nos guía a cumplir con Sus propósitos. Jesús dijo: No los voy a dejar solos, les voy a mandar el Espíritu Santo (léelo en Juan 14).

La semana pasada me referí a los dones que el Espíritu Santo reparte a cada uno en particular y que debemos anhelar los mejores. Pablo le dice a su discípulo Timoteo en 1Timoteo 4:14: “No descuides el don que hay en ti que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio”. Cuando uno impone las manos está impartiendo una gracia, impartiendo un don. Ahora, el Espíritu Santo no solo que nos imparte de Sus dones, también (como mencionaba), está esa gracia, ese poder que recibo para hacer Su santa y perfecta voluntad; Pablo diría “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Filipenses 2:13). En Zacarías 12:10a dice el profeta: “Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia”. Mi oración es que puedas ser receptor de esa gracia, de ese poder que Dios te da para cumplir con esa voluntad del Padre, con ese plan perfecto que Dios tiene para cada uno de nosotros.

Aparte de impartirnos los dones y de impartirnos de Su gracia, el Espíritu Santo nos da de Su poder. Puedo pensar en dos textos al respecto. En primer lugar, Hechos 1:8a: “Recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo”, y acá la función por la cual recibimos el poder es para ser testigos “en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra”. Y dirás: -Pero yo no vivo en Tierra Santa, Pastor, ¿cómo voy a predicar en Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la Tierra? Bueno, tienes una “Jerusalén”, un lugar que es tu base, un área de influencia, ya sea tu trabajo, tu estudio, tu vecindario; el lugar donde te desenvuelves es tu Jerusalén. No solo te tienes que quedar a fin de ser testigo en Jerusalén, Jesús señala que tienes que ir a las próximas regiones: a Judea, a Samaria y hasta lo último de la Tierra. El segundo texto en el que pienso, es el que Jesús lee en la sinagoga del pueblo donde creció –en Nazaret- pues dice que desenrolló el libro de Isaías y halló donde dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para…” (Lucas 4:18a), y menciona seis o siete cosas para las cuales el Señor a través del Espíritu Santo le daba ese poder. Aun cuando liberó a personas que estaban endemoniadas dice que era el poder del Espíritu Santo el que le daba autoridad para poder ir en contra de toda opresión y posesión demoniaca.

Asimismo, el Espíritu Santo nos imparte de Su guía. (Sus dones, Su gracia, Su poder y Su guía). Romanos 8:14 declara: “Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios son hijos de Dios” (NTV). Que puedas aprender a ser guiado, conducido, dirigido por el Espíritu Santo. Cada vez que tomes una decisión, cada vez que llegues a una encrucijada, cada vez que tengas algún problema: “Señor, guíame por Tu Espíritu: ¿tengo que tomar este trabajo o no? ¿Tengo que ir en este viaje o no? ¿Tengo que hacer esta actividad o no? ¿Me tengo que casar con esta persona o no? (por este interrogante sí, ponte a orar mucho al respecto y déjate guiar por el Espíritu Santo)”.

Además, el Espíritu Santo nos da Su autoridad, una investidura, un respaldo que viene de Él para ser Sus verdaderos embajadores. Que puedas recibir todas las manifestaciones del Espíritu Santo en tu vida, que puedas ser investido de lo alto con poder, ser lleno de esa gracia, ser lleno de la unción, ser lleno del poder, y dejar que los dones del Espíritu Santo se manifiesten a través de tu vida para bendición a todos lo que están a tu alrededor.

Te bendigo en el Nombre de Jesús. Amén y amén.