Iglesia Visión de Futuro

¿Pagas tus deudas?

Lunes 7 de agosto de 2017

Serie: El poder de la generosidad

Omar Cabrera Jr.

Estamos viendo durante este tiempo cómo hacer cuándo la bendición del Señor pareciera que no llega. Medio como que estamos como Gedeón, ¿no? Escondidos con un puñadito de trigo diciendo: ¿Dónde está el Señor que nos liberó de la esclavitud, si vienen todos estos pueblos a llevarse lo poco que tengo…?

Cuando estés en deuda, cuando estés en necesidad, lo primero que quiero recomendarte es: no dejes de pagar la deuda inmediatamente. Me gustaría darte dos ejemplos de la Palabra al respecto de esto.

El primero en San Mateo capítulo 17. Jesús acaba de descender del Monte de la transfiguración donde se manifiesta el poder de Dios; y después -estando en Capernaúm que era la base de operaciones donde Jesús tenía su ministerio- vienen a Pedro los que cobraban los dos dracmas (hay que entender que ese era el impuesto que se cobraba por el templo) y le dijeron: “¿Vuestro maestro no paga los dos dracmas?” (vs 24b). Él les respondió sin consultar: -Sí, Él paga. “Y al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos, o de los extraños? Pedro le respondió: De los extraños (de los extranjeros, de que han conquistado). Jesús le dijo: Luego los hijos están exentos.  (O sea, Yo, como el Hijo de Dios, ¿cómo voy a pagar un impuesto para Mi propia casa?) Sin embargo, para no ofenderles, ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero; tómalo, y dáselo por mí y por ti” (vs 25-27).

“Sin embargo, para no ofenderlos”, o sea como te ataste con tus palabras, diciendo “Sí, sí, él los paga, aunque no me correspondía pagarlo, para no ofenderlos te doy una solución: anda al mar (acuérdense que esa era la profesión de Pedro, él era pescador), echa el anzuelo y el primer pez que saques, tómalo y al abrirle la boca hallarás un estatero (¡oh, casualidad, eso eran cuatro dracmas!, una moneda de plata para pagar el impuesto de Jesús y el de Pedro), y dice: “Tómalo, y dáselo por mí y por ti”.

Inmediatamente, cuando vino la deuda que Pedro se autoimpuso, Jesús le da la solución, se la da con los recursos y las habilidades que Pedro tenia. Yo creo que Dios te ha dado dones y talentos para que los uses y conforme a la gracia que tienes puedas tener los fondos, los medios y los recursos suficientes para poder cumplir con todas tus obligaciones.

Una mujer queda viuda; el esposo era profeta, un siervo de Dios quien fallece y le deja una terrible deuda. Se ve que no le había llegado toda la revelación de que Dios nos quiere prosperar, que Dios nos quiere dar el poder para ser generosos, bendecir y ser un canal de bendición a otros. Este hombre no tenía la revelación y le dejó una gran deuda. Tal era la deuda que se querían llevar esclavos a los dos hijos. El profeta Eliseo viene y le da una estrategia: Como tienes un poquito de aceite, busca muchas vasijas, empieza a derramar del poco aceite que tienes en cada una de esas vasijas. Y el Dios de la multiplicación se manifestó de tal manera que se llenaron y se llenaron y se seguían llenando y se seguían llenando… Pide una vasija más y se habían acabado (Lee esta historia en 2 Reyes 4:1-7).

Que lástima que no trajo un barril de 200 litros porque creo que el Señor se lo llenaba, también. Una vez que la multiplicación y la provisión se había manifestado, Eliseo le indicó: “Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede” (vs 7). Lo primero que le dijo fue paga la deuda, y después tú y tus hijos vivan de lo que sobra.

Hoy te desafío a que pagues tus deudas, a que no esperes a que los impuestos te ahoguen o a que vengan para llevarte esclavos a tus hijos. Ábrete a la bendición que Dios tiene, sé fiel en pagar tus deudas, no te atrases con ninguna cuota. Y si te atrasas, anda y acércate y pide otro plazo, otra manera de pagarlo y cumple con la voluntad de Dios que dice: “No deban nada a nadie” (Romanos 13:8 NTV).

Hoy te bendigo para que puedas ser diligente en todas las áreas de tu vida, que con la bendición que el Señor te da, con los talentos que vas a multiplicar puedas vivir en la abundancia que el Señor tiene para tu vida. Lo declaro en el Nombre de Jesús. Amén y amén.