Por el Rvdo. Omar Cabrera Jr.
Nuestro Dios, grande y poderoso, quiere que vivas libre de deudas; deseo y oro que venga la revelación a tu vida para que no caigas esclavo a las deudas, ¡nunca más!
Jesús y Pedro habían vuelto al centro de operaciones del ministerio, a la ciudad donde vivía Pedro con su familia. “Cuando llegaron a Capernaum, los que cobraban el impuesto para el templo de Jerusalén, que estaba a unos 100 km de distancia vinieron a Pedro los que cobraban las dos dracmas,(A) y le dijeron: ¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas? El dijo: Sí. Y al entrar él en casa, Jesús le habló primero, diciendo: ¿Qué te parece, Simón? Los reyes de la tierra, ¿de quiénes cobran los tributos o los impuestos? ¿De sus hijos, o de los extraños? Pedro le respondió: De los extraños. Jesús le dijo: Entonces los hijos están exentos”. (San Mateo 17:24-26) En otras palabras, Jesús le estaba diciendo: Como hijo de Dios que soy no me corresponde, no tengo la obligación de pagar este impuesto; no estoy obligado a tener que enfrentar este compromiso económico. Cuántas veces con nuestras palabras nos esclavizamos económica y financieramente, e incurrimos en deudas que no nos correspondían, como a Jesús en esta oportunidad.
Pienso en el pueblo de Israel que fueron engañados por los gabaonitas quienes aunque vivían en la misma tierra, dijeron: ‘Venimos de tierras lejanas, y el pan con que salimos de nuestras casas, estaba nuevito y ahora está mohoso, las ropas estaban nuevas y ahora están todas gastadas. Queremos hacer pacto con ustedes’. Y ellos, sin consultar a Dios, dijeron: Está bien, haremos pacto, serán nuestros hermanos; y luego descubren que vivían a la vuelta. Es decir, con sus bocas ya se habían esclavizados. Muchas veces, abrimos nuestra boca sin ser sensibles a lo que es la voluntad de Dios, hacemos votos, y a causa de los votos o de las promesas que hacemos traemos maldición a nuestras vidas al no cumplir con lo pactado. Eclesiastés 5:4 dice: “Cuando a Dios hagas promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace de los insensatos, cumple lo que prometes. Mejor es no prometer y no prometer y no cumplir. No dejes que tu boca te haga pecar (Que termines esclavizado), ni digas delante del ángel (del Señor) que fue por ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enojé a causa de tus palabra y que destruya la obra de tus manos?” Muchas veces prometemos: “bueno, si tenes algún problema, yo te voy ayudar”, “Si perdes el trabajo, yo te voy a sacar del pozo”, “Si caes en alguna deuda o si no te puede pagar aquel, yo…“. Y a través de esa promesa que hacemos, como dice la Palabra de Dios, hacemos que nuestra boca peque, Dios se termina enojando a causa de nuestra voz, y hasta aclara que, por no cumplir lo prometido, el Señor se enoja y destruirá la obra de nuestras manos. Cuánta gente hay que prometió y al no cumplir, una seguidilla de situaciones, una peor que la otra, viene sobre sus vidas. En este ejemplo, de San Mateo 17, Pedro había prometido, había hecho una promesa: -Sí, mi Señor va a pagar, cuando en realidad, a Él no le correspondía contribuir, como hijo del Rey no tenía que pagar el impuesto a la casa de Su Padre, al templo; pero como Pedro con su boca había tomado este compromiso, se había esclavizado; lamentablemente, hubo que saldar la deuda. Se incurrió en la deuda y ahora había que saldarla.
El Señor siempre sale a nuestro socorro, viene a nuestra ayuda; y así fue como le da a Pedro una estrategia para salir de esta deuda en la que él mismo se había comprometido. ‘Ya que prometiste, para no ofenderlos, Pedro, ve al mar, echa el anzuelo y toma el primer pez que saques, (tómalo) ábrele la boca y hallarás una moneda. (un estatero, una moneda correspondiente al impuesto que debía Pedro y Jesús, juntos) Tómala y dásela por mí y por ti. Cuando Pedro cae en esta deuda, el Señor utiliza los dones y los talentos naturales que Pedro tenía para que él salga de ella. La pregunta sería: ¿Qué dones, qué habilidades, qué talentos tienes que te pueden ayudar a salir de este aprieto de deuda, a salir de estas promesas que no cumples, y a causa de eso ha venido maldición a tu vida?, ¿qué puedes hacer, qué contactos, qué recursos, qué habilidades, qué conocimientos tienes que puedes aprovechar para salir adelante en este conflicto? Pedro había dejado todo para seguir a Señor: las redes, la barca, sus conocimientos como pescador, hoy el Señor usaba esos conocimientos justamente para que él sea libre. Yo creo que Dios te ha dado grandes dones, grandes talentos, que podrás utilizar y aprovechar para poder salir y no estar más endeudado.
Dos hermanas de una iglesia, cada una tenía un perro de raza, y se dijeron la una a la otra ‘¿por qué no los juntamos y luego vendemos esas crías?, estamos en una situación necesitada. Y por esa idea creativa que tuvieron, estas hermanas han progresado tanto que en Internet publican todos los perros que tienen y las razas que han comprado y Dios las ha bendecido de una manera sobrenatural. Ese mismo Dios te puede dar ideas creativas, estrategias divinas para que puedas ir a ‘pescar’, y no vas a tener que ‘pescar’ mucho porque dice que en el primer pez que salga estará el milagro. En la primera oportunidad que te venga, ahí estará la provisión de Dios, y podrás salir de todas las deudas, cumplir con todas tus promesas y ver la mano del Señor multiplicándote, bendiciéndote y librándote de toda deuda, de toda miseria y toda escasez.
Señor: yo bendigo a quien está leyendo esta palabra. Que Tú puedas, Señor, manifestar Tu gracia, Tu bendición y Tu poder. Dale, Señor, una estrategia divina, ideas creativas para que pueda progresar, para que pueda salir de la situación adversa en la que se encuentra. Que pueda ver, Señor, que a través de los dones, los talentos, los recursos, la sabiduría, la experiencia, los contactos que tiene ver las puertas que Tú le abres las cuales nadie puede cerrar. Señor, dale oportunidades y que las pueda aprovechar. Yo lo bendigo y lo declaro libre de todo espíritu de deuda, pobreza, miseria o escasez, en Nombre de Jesús. Amén y Amén.














