Iglesia Visión de Futuro

Mayor intimidad

Serie: Cambiando la atmósfera

Domingo 16 de octubre de 2016

Rvdo. Omar Cabrera Jr.

Realmente le damos toda la gloria al Señor por lo que está haciendo en Argentina, por este tremendo mover de clamor y de oración que estamos levantando. Creo que Dios nos está llamando a todos a ser parte de esta cadena de “Ayuno, Oración y Renovación Personal”, donde cada uno nos convirtamos en protagonista de nuestro destino para que mediante la oración podamos marcar una nueva atmósfera en nuestro país.

Leo la Palabra del Señor en Mateo capítulo 26:36-40 (después que Jesús instituye lo que hoy conocemos como la Cena del Señor): “Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro. Y tomando a Pedro, y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera.  Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?”. Eran doce los apóstoles, pero solo tres estaban listos para ese tiempo de intimidad con el Señor. Había setenta que seguían a Jesús y los mandó de dos en dos; pero a ninguno de los sesenta ni a los ciento veinte que estaban en el aposento alto ni a los quinientos que lo vieron ascender, el Señor los llamó a ese tiempo de intimidad.

Creo que Dios está buscando esa clase de hombres y mujeres que estén dispuestos a pagar un precio para vivir y experimentar una intimidad mucho más profunda con Él.

Tal vez me digas: Pastor, hay más de 600.000 intercesores en todo el país… Sí, sí:;sé que hay 600.000 intercesores en todo el país, que hay miles de guías de oración de “Argentina oramos por vos” que se han distribuido y que vamos a estar orando desde el 23 de octubre (desde el domingo que viene hasta el 1° de diciembre) y va a ser glorioso lo que Dios va a hacer. Pero a su vez sé que hay diferentes niveles, y con este mensaje, y con los que seguirán, te quiero llevar a un nivel más profundo para que entiendas (como decía mi papá) que “La oración genera poder” y que “Hay poder en la unidad”. Jesús lo dijo: “Si dos de ustedes se ponen de acuerdo en lo que piden, mi Padre, que está en los cielos, se lo concederá” (Mateo 18:19 RVC). Cuando subo a un nuevo nivel en la oración, cuando entiendo la autoridad que Dios me dio, mi manera de orar cambia.

Ahora, tú sabes cómo sigue esta historia (en Getsemaní), recordarás que los discípulos a quienes llamó y les dio ese lugar de privilegio, se quedaron dormidos. Creo que el Señor está despertando nuestro espíritu en Argentina, en esta hora. Consejos de pastores que se reúnen a orar, Iglesias enteras que toman el compromiso de buscar el rostro del Señor, tantos hombres y tantas mujeres que apartan un tiempo durante el día para buscar a Dios y Su reino. Mi oración es que seas de aquellos que llegan a esa intimidad con el Señor, a esa intimidad con el Amado, a poder sentarte en las faldas del Señor y de ahí captar Su voluntad. Y sabiendo dónde estamos sentados -juntamente con Jesucristo en lugares celestiales- y que todo ha sido puesto por estrado de nuestros pies, tomemos autoridad en el Espíritu en contra de toda fuerza del mal. Jesús regresa y los despierta;  no sé cuánto tiempo les habrá parecido a ellos ¿no?, pero se habían quedado dormidos. El Señor les dice (versículo 40): “Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro (no a los tres, a Pedro alguien que tenía una cierta responsabilidad, un grado mayor de autoridad): ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?”.

No está pidiendo que oremos todo el día, no está pidiendo siete u ocho horas ni que lo tomemos como un trabajo; dice: “¿No habéis podido velar una hora?”. ¿No pudieron permanecer despiertos orando por una hora?

Cuando nos casamos con mi esposa empezamos a ir a una Iglesia en Estados Unidos, donde yo estaba estudiando para recibirme de la carrera teológica, y  tenia oración de 6 a 7 de la mañana. El Pastor presentó la idea de comenzar a orar temprano, habló de velar con el Señor una hora y que el Espíritu está dispuesto, pero la carne es débil, por lo cual dio un montón de consejos (le estoy hablando del año 85), que todavía me los acuerdo. Nos enseñó, por ejemplo: No coman tanto la noche anterior porque se van a levantar pesados, o no se van a levantar a horario; no miren una película tarde de noche, así se levantan y vienen a orar; pongan dos alarmas, así se levantan y viene a orar; cuando suene la alarma y no quieran levantarse, aunque sea saquen una pierna fuera de las sábanas, les dará frio, se despabilarán y vienen a orar. ¡Nos marcó!, y empezamos ese caminar de velar con el Señor una hora. Era hermoso el clima primaveral, aunque eran las 6 de la mañana, no hacia frio; pero después llegó el invierno, y el auto quedaba tapado de nieve; de hecho, una vez limpié el auto pensando que era el mío (mi vecino contentísimo) y cuando descubrí que no era tuve que limpiar el nuestro para poder ir a la oración.

Primero, había nacido en nosotros el deseo y fuimos fieles a ese deseo que Dios puso en nuestro corazón. Luego, cuando vino el invierno y las nieves y el hielo, hubo que sumarle a ese deseo, la disciplina. Pero, ¿sabe qué…? Llegó el momento en que entramos en el deleite de poder gozarnos en la presencia del Señor y como diría el salmista: “Yo me alegré con los que me decían: A  la casa de Jehová iremos” (Salmos 122:1). Y aunque eran las 6 de la mañana, en invierno (con 10 y 15 grados bajo cero) había un deleite en nuestros corazones de estar en la presencia del Señor; eso marcó nuestras vidas.

Uno me puede preguntar si ahora me levanto a orar a las 6 de la mañana; por cierto, mi intimidad con el Señor ha cambiado tanto que el haberme pasado ese tiempo en conociendo al Señor, conociendo Sus caminos, conociendo Sus maneras de hablar ya han cambiado por completo; entonces, ya no necesito tanto preámbulo, lo conozco en intimidad y entro directamente a Su Presencia y los tiempos que paso en comunión con Él son maravillosos.

A veces uno no se da cuenta, ¿no?… aprovecho cuando voy en el auto y estoy solo para tener esos tiempos con el Señor; de repente, ya estoy llegando a la próxima ciudad y… ¿cómo paso tan rápido?, ¿dónde se fue el tiempo?, ¿dónde se fueron los kilómetros? Es que esta es una dinámica en la cual uno está con un ser querido y amado al que conoce íntimamente y puede pasar horas a solas en intimidad.

No seas parte de los nueve que se quedaron sin acercarse a Jesús, no seas parte de estos tres que se quedaron dormidos; por el contrario, sé parte de esos que entran en el deleite de estar en intimidad con el Señor para hablar con Él; deja que el Señor te hable a lo más profundo del alma y que en esos tiempos de intimidad sientas el abrazo íntimo y la fortaleza que solo viene del Padre. Que tu vida sea completamente transformada por el tiempo que pases en intimidad con el Señor.

Hoy te bendigo en el nombre de Jesús. Amén y amén.