Iglesia Visión de Futuro

Luz a tus ojos y a tu corazón

Omar Cabrera Jr.

Estimado amigo: qué alegría poder saludarte, te habla Omar Cabrera y esta es tu Palabra Semana.

En Juan capítulo 9 Jesús está visitando una zona y llega a esta zona un hombre que era ciego de nacimiento. “Y le preguntaron sus discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido ciego?” (vers. 2). En la mente de los discípulos la idea estaba instalada de que el pecado producía la enfermedad, que era un castigo el estar enfermo. La gente santa no se enfermaba, podría uno concluir; pero el Señor les dice: “No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las obras de Dios se manifiesten en él” (ver 3). Yo creo que el Señor quiere manifestar Su obra en cada una de nuestras vidas. Jesús sigue diciendo: “Me es necesario hacer las obras del que me envió, entre tanto que el día dura; la noche viene, cuando nadie puede trabajar. Entre tanto que estoy en el mundo, luz soy del mundo.  Dicho esto, escupió en tierra, e hizo lodo con la saliva, y untó con el lodo los ojos del ciego, y le dijo: Ve a lavarte en el estanque de Siloé (que traducido es, Enviado). Fue entonces, y se lavó, y regresó viendo.  Entonces los vecinos, y los que antes le habían visto que era ciego, decían: ¿No es éste el que se sentaba y mendigaba? Unos decían: Él es; y otros: A él se parece. Él decía: Yo soy” (vers. 4-9). Dios había hecho un milagro en la vida de este ciego.

Jesús que era la luz del mudo había traído luz a los ojos de esta persona. Él es la Luz del mundo, Él quiere brillar en tus tinieblas. Y si hay en tu corazón o en tu mente ideas que quieren frenar el poder de Dios, como los discípulos que decían está así porque pecó, que hoy el Señor Jesús pueda brillar en esas tinieblas que se han instalado y puedas ser iluminado en tu entendimiento y como ora Pablo (en Efesios capítulo 1) que puedas conocer la supereminente grandeza del poder de Dios.

En el capítulo anterior justamente ahí en Jerusalén, donde estaban, cuando se traía el candelabro y se paseaba por entre la multitud que simbolizaba la presencia y la luz de Dios, Jesús se para en medio de esa ceremonia y dice Juan 8:12 “Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida”. Hoy el Señor quiere que le sigas. Cuando seguimos al Señor nuestro entendimiento es iluminado, toda tiniebla en nuestros corazones desaparece. El Señor hace que esas fuerzas del mundo de las tinieblas que nos quiere atrapar sean rotas por Su autoridad. Que la luz de Cristo te ilumine en el día de hoy. Si nunca aceptaste a Jesús en tu corazón, que al entrar Jesús en tu vida toda tiniebla desaparezca; si estás enfermo, si necesitas una sanidad, en esta hora, que te puedas abrir a la obra completa que Jesús quiere hacer. Déjame bendecir tu vida.

Señor: Yo ruego por cada uno de Tus hijos en esta hora. Te pido que Tu presencia inunde sus corazones y que toda tiniebla que haya en el corazón sea disipada, que por la fe puedan aceptarte como la Luz del mundo, como Aquel que vino, dio Su vida en la Cruz del Calvario para redimirnos y para restaurarnos en nuestra relación con Dios. Señor, yo también te pido que así como sanaste a este ciego que de nacimiento que tenía esta condición Tú sanes a cada uno de Tus hijos que está enfermo. Para la gloria de Tu nombre, lo declaro. En el nombre de Jesús. Amén y amén.