Iglesia Visión de Futuro

¡Levántate!

Lunes 15 de mayo

Omar Cabrera Jr.

Quiero hacerte una invitación muy especial antes de compartir la Palabra. Vamos a estar el jueves 25 de Mayo a las 16 h en el Obelisco clamando al Señor para que Dios bendiga Argentina y levantando a Jesús en alto sobre todo poder de oscuridad. Así que esta invitación es para que no faltes a esta cita divina, que no te la pierdas. Seamos una voz más que clame a Dios en unidad para que Él redima nuestra amada Nación. Ese día la iglesia saldrá a las calles, parques y plazas en muchas ciudades argentinas (aunque Capital Federal y Provincia de Buenos Aires nos reuniremos todos en el Obelisco) y estaremos unidos a lo largo y ancho de nuestro país por la sanidad de Argentina, declarando 2 Crónicas 7:14.

 

En Hechos capítulo 14 comenzando desde el versículo 8, cuenta la Palabra del Señor: “Y cierto hombre de Listra estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado. Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y él saltó, y anduvo”. Si tienes dudas que este hombre era paralitico puedes leerlo otra vez con detenimiento; pero es muy claro por lo que describe el autor del libro de los Hechos, (Lucas, el médico) que este hombre jamás había caminado, nunca se había incorporado, era lisiado de nacimiento y se acerca con fe al Señor.

Qué importante es acercarme con fe al Señor cuando necesito un toque de Él; por grande que se vea la imposibilidad, por negativo que sea el diagnóstico médico. Acá el informe de Lucas, el médico, era que “estaba sentado, imposibilitado de los pies, cojo de nacimiento, que jamás había andado”, o sea había un montón de “no”, pero se acercó con fe al Señor para escuchar el “sí” de parte de Él.

“Este oyó hablar a Pablo”, qué importante es escuchar la Palabra de Dios como lo estás haciendo en este mismo instante (aunque la recibes por escrito). “Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17).

Dice “Este oyó hablar a Pablo, el cual, fijando en él sus ojos, y viendo que tenía fe para ser sanado, dijo a gran voz: Levántate derecho sobre tus pies. Y (en ese instante) él saltó, y anduvo”. Qué tremendo cómo el poder de Dios se manifiesta cuando a la confesión de fe le añado mi fe, y a su vez le añado obras. Qué importante que le añadas obras a tu fe. Este hombre jamás había caminado, jamás se había incorporado ni sentado en toda su vida; estaba imposibilitado de los pies, cojo, pero en el momento en que el escucha esa orden que Pablo le da con la autoridad de Jesucristo: “Levántate derecho sobre tus pies”, dice la Palabra que “él dio un salto y comenzó a caminar” (TLA).

Me hace acordar a Pedro (Hechos capítulo 3) que le dice al paralitico que estaba en la puerta del templo que se llama la Hermosa: “Mas Pedro dijo: No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda” (v. 6). Continúan los versículos 7 y 8: “Y tomándole por la mano derecha le levantó; y al momento se le afirmaron los pies y tobillos; y saltando, (al igual que el otro paralítico del que veníamos hablando) se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios” (v.7 y 8).

Qué tremendo cuando el poder de Dios opera en nuestras vidas de este modo tan extraordinario. Ese poder de Dios quiere operar en ti, si tienes algún problema en tus piernas, si tienes alguna imposibilidad en tus músculos, si a causa de algún accidente cardiovascular algún área de tu cuerpo se ve afectada, este es el momento de creer que el poder de Dios va a operar en tu vida.

“En el Nombre de Jesús y con la autoridad que el Señor me da, yo declaro: ¡Levántate derecho sobre tus pies, siente el vibrar de la energía divina, experimenta ahora esa fortaleza que solo viene del Señor! Que el poder de Dios te toque, que el Señor te restaure, que Él vivifique cada músculo, cada tendón, cada nervio, en el Nombre de Jesús, y que puedas sentir que la fortaleza y la vitalidad vuelven a tu cuerpo. Te bendigo en el Nombre de Jesús. Amén y amén”.