Iglesia Visión de Futuro

“Jesús: vuelve a nacer en mí”

Lunes 18 de diciembre
Omar Cabrera Jr.

Estimados amigos: qué placer poder saludarles estoy tan entusiasmado ya a pocos días de poder celebrar la Navidad con seres queridos, con la familia, con gente de la Iglesia, tantos de ellos que son más cercanos que algunos familiares porque tenemos una fe en común.
Si todavía no sabes qué regalar puedes ir a vdfproducciones.com.ar; tenemos ahí un montón de material con el cual sé que vas a poder bendecir a otros a través de los mensajes de los libros, los de los CDs, con las prédicas en los DVDs.

Pienso en la actitud que tuvo María cuando se encuentra con el Ángel que le trae las noticias de ese plan de Dios para su vida. Dice la Palabra de Dios en Lucas 1:26-35: “Al sexto mes el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada (comprometida) con un varón que se llamaba José, de la casa de David (descendiente del rey David); y el nombre de la virgen era María. Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: !!Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. Mas ella, cuando le vio, se turbó (cada vez que alguien veía un ángel -lo leemos en la Palabra del Señor- se asustaba, por eso siempre les decían: No temas) por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS. Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo será esto? pues no conozco varón (no he tenido intimidad con ningún hombre para poder concebir). Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios”.

El Ángel le da testimonio para que la fe de María aumente y le comenta: “Y he aquí tu parienta Elisabet, ella también ha concebido hijo en su vejez; y este es el sexto mes para ella, la que llamaban estéril; porque nada hay imposible para Dios” (vers. 36-37). El Ángel le declaró: “Nada hay imposible para Dios”, entonces María aceptó esa palabra y dijo: Aquí está la sierva del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra. Y dice la Palabra del Señor, en conclusión que el Ángel se fue de su presencia.
Lo primero que noto en este relato es que María halló gracia delante de Dios. Al seguir leyendo leo que María era una joven muy consagrada a Dios, que cuando se pone a adorar al Señor uno se da cuenta del conocimiento profundo de la Palabra del Señor que había en ella; no era como que llevaba la Biblia bajo el brazo para poder citar las palabras bíblicas. Había en ella tal vivencia que estaba llena de la Palabra de Dios. Una mujer sensible al Espíritu Santo que supo abrirse y entregar su vida para que la voluntad suprema y divina se cumpla en ella.

Que de la misma manera el Señor se manifieste en ti, que halles gracia delante de Él, que el Espíritu Santo venga y haga sombra sobre tu vida y que habites al abrigo del Altísimo y bajo la sombra del Omnipotente y que en tu corazón nazca el Salvador.
Digamos como dijo María: “Señor, hágase en mí conforme a Tu palabra, que pueda nacer en mi vida el Salvador del mundo, que yo pueda sentir que mi corazón es lleno de Su presencia; que yo pueda, Señor, saber que entro en Tu plan y en Tu propósito santos, y los cumpliré siempre para la gloria de Tu Nombre. Te consagro mi vida, te consagro todo lo que soy y me rindo a Tus pies en el Nombre de Jesús. Amén y amén”.