Iglesia Visión de Futuro

“Jesús, la Luz del mundo”

Omar Cabrera Jr.

Jesús vino a este mundo como la luz del mundo. De hecho, Él mismo declaró en Juan 8:12a: “Yo soy la luz del mundo”. Cuando Juan (1:3-5 -RVR95) lo presenta a Jesús declara que: “Todas las cosas por medio de él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho fue hecho. En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron”.

Sabemos que cuando una luz se enciende, por oscuras que sean las tinieblas, no hay nada que pueda detener la luz. Una vez, estaba leyendo este pasaje en la ciudad de Córdoba, y había dado la instrucción al que estaba a cargo del sonido, que cuando yo declarase esta palabra: “La luz resplandece en las tinieblas, y las tinieblas no la dominaron”, apagase las luces en todo el templo. Yo no sé cómo hizo este hombre, pero apagó todas las luces, y claro, yo seguía hablando, porque no se cortó el suministro eléctrico. Él apagó la luz esa noche, un lunes con los líderes ahí en el templo de Córdoba, y yo lo que hice fue encender un fósforo, nada más que un fósforo, y con ese fósforo encendí una pequeña vela. Había unas 400 personas en el templo y una vez que la vista se adecuó, todos me veían. Obviamente, me escuchaban porque el micrófono todavía seguía funcionando. Yo sostenía esa vela y les dije: Fíjense que, por grandes que son las tinieblas, en este lugar (un templo bastante grande, con una bandeja superior, había mucho espacio que quedó totalmente en tinieblas), pero con solo encender esa pequeña vela fue suficiente para que las tinieblas no la puedan vencer.

A cada uno de nosotros, Dios nos llama a ser la luz del mundo. Así como Jesús fue la Luz del mundo, nosotros somos llamados a ser esa luz. Jesús les dice a Sus discípulos (Mateo 5:16): “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, que vean tus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en los cielos”. Ese es nuestro desafío, a través de nuestras buenas obras, nuestras buenas actitudes, nuestras palabras de bendición, palabras de aliento, palabras de esperanza, palabras de fe, vamos a compartir la luz de Cristo con aquellos que están en tinieblas.

Uno tiene que reconocer, lamentablemente, lo que dice Juan 3:19 que “la luz (Jesús) vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas”. Buenas obras: luz. Malas obras: tinieblas. Que Dios nos dé a cada uno de nosotros, la gracia, la unción, la influencia y el respaldo para poder ser luz, para manifestar la luz de Cristo y el amor del Señor en todo lo que hagamos. Seguimos combatiendo las tinieblas, seguimos denunciando los pecados, pero seguimos amando al pecador y extendiendo la mano a aquel que rodeado de tinieblas necesita de la luz de Cristo.

Que Dios nos dé esa gracia y esa unción para poder hacer que la luz de Cristo brille en cada corazón, que cada entendimiento sea iluminado por la verdad de la Palabra del Señor. Que podamos ver una sociedad que en vez de estar perversa y torcida y oscurecida, la luz de Cristo comience a brillar en cada vida, en cada familia, en cada ciudad y en cada esfera de la sociedad. Esa es mi oración, en el Nombre de Jesús. Amén y Amén.