Iglesia Visión de Futuro

FORJANDO UN NUEVO DESTINO

Lunes 25 de septiembre

Rvdo. Omar Cabrera Jr.

Estamos en un tiempo de oración, de búsqueda, de clamor a Dios. En este tiempo de oración en Argentina Oramos por Vos, con más de 600 mil intercesores unidos en toda la Nación, estamos forjanndo un nuevo destino. Diría que hasta estamos forjando un nuevo destino para cada uno de nosotros. A través del clamor, de la intercesión, al presentarle al Señor todos juntos una misma petición, estamos forjando un destino glorioso para cada uno de nosotros.

Dios nos creó a Su imagen y a Su semejanza, y nos dio a nosotros la capacidad de poder tener autoridad en nuestras decisiones, libre albedrío. A través de cada decisión que tomamos, estamos marcando nuestro destino. Ahora, ese poder de decisión está  basado en mi esfuerzo, en mi disciplina, en mi trabajo, en mi sabiduría, en la tenacidad y en la constancia que yo tenga al tomar cada decisión.

Cuántas decisiones hemos tomado a principio de año y luego de un tiempo ya esa decisión quedó en el olvido. Cuántos lunes habremos empezado una dieta y lamentablemente, no seguimos, no fuimos constantes, no fuimos perseverantes.

Dios tiene un futuro glorioso para cada uno de nosotros, pero depende de la decisión que yo tome, en cómo voy a forjar ese destino. Y dependerá de mi constancia, de mi perseverancia, de mi sabiduría, mi esfuerzo, mi trabajo que ese destino forjado alcance a otros.

David en su tiempo de soledad con Dios forjaba una relación de intimidad con Él, lo conocía en todos Sus caminos, y a través de conocerlo a Dios en esa intimidad él pudo declarar con valentía: “Alzaré mis ojos a los montes ¿De dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Dios el que hizo los cielos y la tierra” (Salmos 121:1-2). Y al saber que el socorro venía del Señor, él se enfrentaba al oso, al león, al gigante y podía ver la victoria de Dios en su vida.

¿Cómo fortalezco mi vida?, ¿Cómo fortalezco mi ser interior? Es a través de este tiempo de búsqueda, de este tiempo de intimidad, de permitir que el Señor aquiete mi alma y comience a hablarme en lo más íntimo, a mostrarme aquellas cosas que están mal en mí.

Por eso es que David decía: “He guardado tu palabra en mi corazón, para no pecar contra ti” (Salmos 119:11 LBA). En ese tiempo de intimidad el Señor le mostró al salmista todas las estrategias y le dio la sabiduría que necesitaría para ese futuro que Él tenía planeado para el rey David. Tengamos en cuenta que se preparó en el olvido para ser un vencedor. La familia lo olvidó, siendo el octavo hijo, lo tenían relegado a una tarea que podrían habérsela dado a un siervo o a dos.  Pero él fue fiel en lo poco y Dios sobre mucho lo puso. Conoció a Dios de una manera que le dio la osadía, el coraje, la valentía de poder enfrentar toda adversidad.

Yo creo que Dios quiere hacer eso con cada uno de nosotros. Tenemos un destino glorioso, ese plan que Dios tiene para Argentina, para nuestra familia, para nuestras ciudades, para nuestras iglesias. ¡Es maravilloso!

Que puedas dedicar tiempo para buscar a Dios, dejar que el Señor te hable en la intimidad de tu corazón, permite que la Palabra de Dios cobre vida. Cada vez que leas un versículo, puedas sentir como esa revelación de Dios desciende a tu corazón, y que cosa que oído no oyó ni han subido al corazón del hombre son las que Él te dará en este tiempo de búsqueda e intimidad, donde vamos a forjar un nuevo destino para nuestra Nación.

Que puedas decirle: “Señor heme aquí, acá estoy, usa mi vida, prepara mi corazón y mi mente, los abro para poder recibir todo lo que Tú tienes para darme. Señor alzo a Ti mis ojos sabiendo que de Ti vendrá mi socorro. Mi socorro no viene de cualquiera sino del que creó los cielos y la tierra, y el que va a estar a mi lado como poderoso gigante para que yo viva de triunfo en triunfo y de victoria en victoria. Señor te consagro mi vida en este tiempo de intimidad, en el Nombre de Jesús. Amén y amén”.