Iglesia Visión de Futuro

“Fiel en venir a la Presencia” (Serie “LA FIDELIDAD”)

Lunes 5 de febrero de 2018

Omar Cabrera Jr.

Estimados amigos: qué placer poder saludarles, les habla Omar Cabrera y esta es su palabra semanal.

Durante este tiempo quiero hablar de la fidelidad, algo que ya no es una  moneda tan corriente como cuando la nuera le dijo a su suegra: “No me ruegues que te deje, y me aparte de ti; porque a dondequiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” (referencia a las palabras que Rut [1:16] le dijo a Noemí). Hicieron un pacto de fidelidad. El esposo de ambas había muerto, pero aun así, aunque ya no había ningún lazo relacional que las uniese, ellas decidieron vivir esa vida de fidelidad.

Se acerca alguien que quería ser discípulo a Jesús y le dice (Lucas 9:57): “Yendo ellos, uno le dijo en el camino: Señor, te seguiré adondequiera que vayas”. Eso demuestra fidelidad. “Y le dijo Jesús: Las zorras tienen guaridas, y las aves de los cielos nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar la cabeza” (v.58). Y ahí quedó. “Y dijo a otro: Sígueme. Él le dijo: Señor, déjame que primero vaya y entierre a mi padre. Jesús le dijo: Deja que los muertos entierren a sus muertos; y tú ve, y anuncia el reino de Dios. Entonces también dijo otro: Te seguiré, Señor; pero déjame que me despida primero de los que están en mi casa. Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es (digno) apto para el reino de Dios” (vs. 59-62).  Y lamentablemente, todos quedaron a mitad de camino.

Quiero hablarte de ser fiel en cuatro áreas. Hoy voy a mencionar la primera, la semana que viene la segunda y así hasta que terminemos este acróstico con la palabra VOTO.

V: El primero. Hay que ser fiel en venir. ¿Venir a dónde? Venir a la presencia de Dios; puede ser en tu culto privado, en tu tiempo de devoción, leyendo Aliento Cotidiano (si eres parte de la Iglesia Visión de Futuro me entiendes). Venir a la presencia del Señor a través de un tiempo de oración; durante la semana dedicarle un día a venir a la presencia del Señor estando en ayuno, dejando ese tiempo que usarías para comer a fin de estar en intimidad con el Señor. Asistir a la Iglesia regularmente, no faltar a la Célula, participar de eventos especiales.

El autor de la Carta a los Hebreos lo diría de esta manera: “Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarse -y se ve que ya había algunos cristianos así en que aquella época porque dice- como algunos tienen por costumbre” (Hebreos 10:24-25). Creo que esa costumbre se sigue contagiando hasta el día de hoy. “Ah, yo busco a Dios a mi manera… Yo no necesito estar en comunión con los hermanos… Yo amo al cristianismo, lo que odio son los cristianos”. No, no, no, la Palabra de Dios dice que te tienes que congregar, como parte del cuerpo de Cristo, al menos una vez a la semana, el cuerpo tiene que estar todo junto.

“Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1 Juan 1:6-7). Que sea tu hábito, tu costumbre, el vivir esa vida de comunión, congregarte, ir a la iglesia, tener ese  tiempo de intimidad con el Señor; el culto público y el culto privado; vivir una vida en intimidad con Él. Que ese sea tu primer voto, el decirle al Señor: “Señor, voy a venir a Tu presencia regularmente; me comprometo en el Nombre de Jesús. Amén y amén”.