Iglesia Visión de Futuro

“Fiel en la oración” Serie: “LA FIDELIDAD

Lunes 12 de febrero de 2018

Omar Cabrera Jr.

Estamos hablando de la fidelidad, de hacer votos de fidelidad al Señor. Le recomiendo: si no vio el de la semana pasada, véalo, porque quizás sin verlo o leerlo no va a entender este que es el paso 2 de estos votos. Tomamos la palabra VOTO.  V.O.T.O. para hablar de cuatro áreas en las que tengo que ser fiel al Señor. A manera de repaso, hablamos la semana pasada que el primer “voto” es “Venir”. ¿Venir a dónde? Venir a la presencia de Dios.

Con la letra “O” quiero desafiarte a que seas fiel en la oración; hablar con Dios, estar en ese diálogo constante con Dios, así como estaba el diálogo que tenían Adán y Eva en el principio cuando Dios se les aparecía en el fresco de la tarde y hablaba con ellos. Lamentablemente (Génesis 3), ellos caen en pecado y terminan escondiéndose de la presencia del Señor. Algo que todavía practicamos, eso de no acercarnos a la presencia del Señor.

Todos los días es necesario buscar a Dios y recibir de Él instrucciones divinas. Como yo decía, hacer votos de ayuno y de oración y buscar al Señor en ese tiempo que emplearía en comer, dedicarlo para estar en oración con el Señor. Pablo nos exhorta en 1Timoteo 2:1-2: “Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad”. Acá Pablo menciona clases de oraciones, habla de motivos de oraciones, habla de beneficios que logro cuando dedico este tiempo a buscar, a orar y a dialogar con el Señor, hasta añade: “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Otro motivo de oración más. 5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, 6 el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo” (vs. 3-6). Y dice, concluyendo el versículo 8: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira y sin contienda”.

Qué importante era para Pablo vivir esa vida de oración. De hecho, podemos ver en Efesios 1, Efesios 3 y en otros lugares de sus epístolas, cómo él escribe las oraciones que hacía por esa congregación a la que se estaba dirigiendo. Él entendía que había poder en la oración y hasta les pide a la iglesia estando en la cárcel que estén: “orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos; y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio, por el cual soy embajador en cadenas; que con denuedo hable de él, como debo hablar” (Efesios 6:18-20).

La iglesia primitiva practicaba la hora de la oración. Vemos en Hechos capítulo 3 cómo los discípulos en esa hora de la oración encuentran a un paralitico, oran por ese paralitico y ese paralitico es sanado, entra saltando al templo y gracias a esa comunión con Dios, esa sensibilidad, el resultado fue que cinco mil personas se convirtieron al Señor.

Cuando oramos se abren los cielos; cuando oramos Dios responde; cuando oramos se sana nuestra tierra y Dios trae salvación. Que podamos vivir vidas consagradas a Dios, que podamos desarrollar nuestro diálogo con el Señor, nuestra intimidad con Él y que a través de eso podamos experimentar la victoria que el Señor tiene para cada uno de nosotros. Esa es mi oración por usted, en el nombre de Jesús. Amén y amén.