Iglesia Visión de Futuro

En Dios tenemos un futuro glorioso

Lunes 6 de noviembre

Omar Cabrera Jr.

Qué placer poder saludarles. Esta es su Palabra Semanal y yo soy Omar Cabrera.

Quiero compartir contigo hoy, (ya estuvimos hablando de Habacuc 2), la oración de respuesta que hace Habacuc inmediatamente después que recibe esta palabra: “Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí. Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer; En la ira acuérdate de la misericordia”. Algo de lo que el salmista David dice en  Salmo 30 y 31: Dios tiene grandes planes para cada uno de nosotros, planes gloriosos, planes de bendición, de victoria. Al sueño del Señor de llenar toda la Tierra del conocimiento de Su gloria (cuando Habacuc escucha todo el plan que Dios tiene) le dice: “aviva tu obra en medio de los tiempos, En medio de los tiempos hazla conocer”.  Él está orando que la promesa que Dios le dio, se cumpla. Creo que cada uno de nosotros somos la respuesta a esa oración. Tenemos que abrirnos a que Dios nos use como instrumentos útiles en Sus manos, porque no depende de nosotros, depende de Él. No son nuestras habilidades, son las de Él; no son nuestros talentos, son los de Él. No son nuestros recursos, son los de Él. Cuando me acerco al Señor y aprendo a confiar y a depender completamente en Él, entro en Sus tiempos y a fluir en Sus misericordias.

Próximo versículo, dice Habacuc: “Su gloria cubrió los cielos, Y la tierra se llenó de su alabanza. Y el resplandor fue como la luz; Rayos brillantes salían de su mano, Y allí estaba escondido su poder” (Vers. 3-4). Que cada uno de nosotros podamos acercarnos a esa presencia divina, a ese poder sobrenatural, que el Señor extienda Su mano sobre nosotros y que podamos sentir que la gracia de Dios fluye para poder cumplir con Su propósito divino.

No hay nada que nos pueda separar de la presencia de Dios. El Salmista dice en el Salmo 139:7-10: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba Y habitare en el extremo del mar, Aun allí me guiará tu mano, Y me asirá tu diestra”. En el Salmo 31: 20-21 dice: “En lo secreto de tu presencia los esconderás de la conspiración del hombre; Los pondrás en un tabernáculo a cubierto de contención de lenguas. Bendito sea Jehová, Porque ha hecho maravillosa su misericordia para conmigo en ciudad fortificada”. Él nos rodea, estamos bajo el abrigo del Altísimo, bajo la sombra del Omnipotente, estamos en Sus tiempos y Él los acelera, abre puertas donde ni nos imaginamos, Él trae bendición a nuestra vida que no podíamos concebir en nuestras mentes ni captar en nuestros corazones; esas son las cosas que Dios tiene reservadas para cada uno de los que se acercan confiadamente a Su presencia.

‘Escribir la visión en tablas y correr con ella’; vivir una vida de fe y no retroceder; permitir que la gloria del Señor llene nuestras vidas para que toda la Tierra sea llena del conocimiento de Su gloria; y anidarnos en Sus manos dejando que Él nos lleve a ese futuro glorioso que tiene para cada uno de nosotros.

Ábrete a la presencia gloriosa del Señor, deja que esa misma Presencia te guie y te dé victorias que ni te imaginabas. Te bendigo en esta hora, en el nombre de Jesús. Amén y amén.