Iglesia Visión de Futuro

En defensa de la familia (4)

Dios es tu protector

Por Rvdo. Omar Cabrera Jr.

Te recomiendo el libro que escribimos con mi esposa: “Y POR CASA, ¿CÓMO ANDAMOS? Principios para tener un  hogar de éxito”.   Sé que será de gran bendición para tu vida.

Satanás atacó el matrimonio desde un principio; plantó duda en el corazón, cuestionó el plan de Dios; su móvil principal era alejarnos de Dios. Pero el Señor en Su gran amor y misericordia se acercó a nosotros aunque estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, nos amó, nos levantó y está a nuestro lado para ayudarnos con nuestros matrimonios.

Otro de los ataques directos a los matrimonios lo produce el egoísmo humano que nace en el corazón al pensar solamente en lo que yo quiero, en lo que a mí me interesa, en mis anhelos, en mis sueños, en mis proyectos.  Un pastor amigo, cada vez que oficia una boda, dice que al altar se llevaba el sacrificio y ahí se lo sacrificaba. Y, cuando se acercan al altar el novio y la novia, la intensión es que cada uno muera al YO, y que a partir de ese instante, por el milagro divino sean una sola carne.

Otra de las embestidas diabólicas en contra de la familia que lamentablemente está de moda en la actualidad es la falta de compromiso matrimonial. Vivimos en una sociedad que no cumple con sus obligaciones, que busca la fácil, que trata de tomar un atajo en todo lo que hace; una sociedad hedonista que solo busca satisfacer sus propios deseos, pero más profundo aún (y esto lo analiza Pablo en Romanos 1), se ha ido en contra de lo que Dios estableció como natural. Veamos el versículo 21: “Aunque conocieron a Dios no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias sino que se extraviaron en sus inútiles razonamientos”.

Hoy uno escucha los razonamientos que la sociedad presenta para no casarse, para que se casen hombre con hombre, mujer con mujer, para que sea uno el que decida qué sexo quiere ser… y tenemos que reconocer que la gente se ha extraviado de la razón. Van con razonamientos inútiles, lo dice este versículo: “Y se les oscureció su insensato corazón”. Pablo dice: Esto es lo que está pasando con la humanidad: se extraviaron en sus inútiles razonamientos, están oscurecidos en sus corazones insensatos, no tienen lógica, no tienen razón. Vemos que se está produciendo cada día más este alejamiento de lo que es natural, de lo que Dios estableció, de lo que Él planeó dentro de ese plan perfecto que tiene para cada uno.

Dice Pablo: “Cambiaron la verdad de Dios por la mentira”, 26 Por eso Dios los entregó a pasiones vergonzosas, pues aun sus mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza.  27 Del mismo modo también los hombres, dejando la relación natural con la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.  28 Como ellos no quisieron tener en cuenta a Dios, (estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios y por eso) Dios los entregó a una mente depravada, para hacer cosas que no deben” (Romanos 1:26-28 RV95). Antes, cuando había un depravado mental toda la sociedad se alarmaba. Lamentablemente, en esta época los medios celebran todas estas cosas; por ejemplo, cuando quisimos defender lo establecido por Dios tratando que no se apruebe aquí en Argentina el matrimonio igualitario, yo venía desde Tucumán y los medios reportaban lo que estaba ocurriendo. Cientos de miles de personas en la marcha en defensa del matrimonio de un hombre y una mujer, y los medios tomaban más las imágenes de un puñado de personas frente al Obelisco que todas estas cientos de miles que estaban frente al Congreso de la Nación con un discurso para que la sociedad entre en razón. Dios los entregó a que hicieran lo que no debían hacer.

Y a causa de eso, la humanidad se está llenando de toda la clase de “injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad… Están atestados de toda injusticia, fornicación,  perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y perversidades”.  (Sigo leyendo la Biblia) “están llenos de envidia, homicidios.  Son murmuradores, calumniadores, enemigos de Dios, injuriosos, soberbios, vanidosos, inventores de males, desobedientes a los padres, 31 necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia. 32 Esos, aunque conocen el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no solo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican”. La Palabra de Dios aclara que “quienes practican tales cosas merecen la muerte. Sin embargo, no solo siguen practicándolas, sino que incluso aprueban a quienes la practican”.

Madres que ya no quieren ser madres y abandonan a los hijos y al esposo; hombres que no quieren ser hombres, que dejaron de ser sacerdotes del hogar, proveedores de sus familias, defensores de sus hijos. Te digo: aunque estos ataques vengan en contra del matrimonio, Dios quiere defender tu familia, Dios quiere librarte de los dolores y el sufrimiento que estás viviendo. Él reconoce que estás viviendo una sensación de impotencia, sin saber qué hacer, cómo salir adelante, cómo hallar paz ni alegría, cómo sentirte pleno y dichoso, y Él quiere venir a tu vida, Él quiere bendecirte, Él quiere restaurarte.

Oro en el Nombre de Jesús que hoy puedas volver a ese plan perfecto de Dios para tu vida. El enemigo ha venido para matar, para destruir, para robarte la esperanza, el porvenir, la alegría, pero el Señor dice: YO vine para que tengas vida y vida en abundancia. Que en este momento le puedas decir al Señor: Necesito ayuda, reconozco que me desvié de este plan, necesito que me fortalezcas en mi debilidad.

Amado Padre celestial: reconozco que Tu plan para mi matrimonio y para mi familia es perfecto. Yo rindo mi voluntad a Tus designios, decido hoy cortar toda influencia negativa, depravada, perversa, que hay en contra de mi matrimonio y de mi familia. Señor, no permitiré que esos compañeros de trabajo me lleven por un camino de perdición; no permitiré que los medios me influencien a no respetar los votos matrimoniales que hice hasta que la muerte me separe de mi cónyuge. Yo me determino a permanecer unido en espíritu, alma y cuerpo con esta persona que Tú me has dado. Señor, voy a fomentar la intimidad, voy a dedicar tiempo para estar con mi ser querido en Tu presencia. Señor, te pido que me ayudes, que edifiques mi casa, que me fortalezcas en mis debilidades, que fortalezcas mi matrimonio y lo bendigas en el Nombre de Jesús. Amén y amén.