Iglesia Visión de Futuro

“El regalo más valioso”

Lunes 11 de diciembre

Omar Cabrera Jr.

Mes de diciembre, mes de celebraciones y pensamos en regalos. Para mí, el regalo más grande que Dios nos dio fue justamente Jesucristo. Dios nos dio lo más preciado que tenía, Su único Hijo que es lo que dice San Juan capítulo 3 versículo 16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”.

Hablando de regalos, si no sabe qué regalar me gustaría recomendarle la producción para niños que hemos hecho con la Iglesia, calculábamos que esta es la más exitosa de todas las producciones de VDF, casi diez mil copias vendidas. En mi familia lo hemos disfrutado muchísimo, especialmente a mis nietitas les encanta y sé que va a ser de gran bendición para tu vida.

Dios nos ama de tal manera que dio a Su Hijo, ese Hijo que vino para servir no para ser servido. De hecho, en Marcos 10:45 Jesús nos lo dice: “Porque el Hijo del Hombre (se refiere a Sí mismo) no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”. Jesús también dijo (lo leemos en Juan 15:13): “Nadie tiene más amor que este, que uno de su vida por sus amigos”.
Ese ha sido el plan de Dios desde el comienzo, desde el momento en que Adán y Eva pecaron y fueron desterrados del lugar que Dios había plantado y preparado para ellos; Dios les hace una promesa, les dice: La semilla de la mujer va a destruir al diablo, al enemigo, a la serpiente antigua (parafraseado Génesis 3:15). ¿Y cómo lo iba a hacer?, bueno, justamente viniendo a esta Tierra, tomando forma de siervo, humillándose hasta la muerte y muerte de cruz y entregando su vida por cada uno de nosotros (se lo cuenta Pablo a los Filipenses 2:8), y al hacerlo darnos el mejor y el más grande regalo que Dios nos podía dar.

Dios no mandó a ningún ángel, no mandó a ningún serafín, ni a ningún querubín, Él mandó lo más precioso que había en el cielo, a Su propio Hijo, al que estaba sentado al lado de Él recibiendo adoración y exaltación las 24 horas del día.
Lo envió para dar Su vida por cada uno de nosotros; qué tremendo el amor del Señor, muchas veces el espíritu que prevalece en las fiestas es un espíritu egoísta. No sé si te ha pasado, querer mirar debajo del arbolito cuántos regalos te tocan a ti, o comparar regalos y después que se repartieron quedarte medio triste porque no recibiste lo que querías.

Para el Señor Jesús a quien le celebramos su cumpleaños durante la Navidad, lo último que estaba en mente era hacer Su voluntad; de hecho, frente a la Cruz, a horas de padecerla, le dijo al Padre: -Si hay alguna manera que se pase esta copa, pero que no sea mi voluntad, mi deseo o mi anhelo o lo que yo quiero sino que sea Tu voluntad.

Cuando vemos la entrega de Dios lo único que podemos hacer, la respuesta y nuestra reacción automática debería ser darle gracias al Señor por ese regalo tan grande que nos dio a través de Jesucristo. La vida eterna, la victoria sobre el diablo, el ser adoptados como Sus hijos, el ser aceptados en el Amado, el recibir redención, el entender cuál es Su voluntad y recibir herencia.

Todo esto que Pablo expresa allí en Efesios capítulo 1. ¿Por qué no agradeces conmigo ahora? Dale gracias al Señor por todo lo que Él ha hecho.
Señor: Yo te agradezco por Tu fidelidad, te agradezco por todo lo que hiciste por mí, gracias por entregar Tu vida y darla por completo para redimirme de una vida de pecado. Te entrego mi corazón en gratitud, te rindo mi vida y me comprometo a darla para bendecir a otros que están en necesidad. Me comprometo en el Nombre de Jesús. Amén y amén.