Iglesia Visión de Futuro

“El Espíritu Santo me guía”

Lunes 22 de octubre

Omar Cabrera Jr.

Romanos, Capítulo 8. Pablo, en este tremendo capítulo (creo que el favorito de muchos), declara: “Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, son hijos de Dios (v.14)”. Qué importante  es aprender a dejarse guiar por el Espíritu Santo, a dejarse conducir por el Espíritu Santo, a recibir esa sabiduría del Espíritu Santo, a poder tomar cada decisión confiando y dependiendo del Espíritu Santo.

Dice la Palabra de Dios que Simeón “Movido por el Espíritu, vino al Templo” (Lucas 2:27a), y se cumple la promesa que Dios le había hecho a este gran siervo de Dios de que ‘no vería la muerte antes de que sus ojos pudiesen ver cara a cara a Jesucristo, el Salvador del mundo’. De hecho, lo toma en brazos y hace esa tremenda oración: “Ahora puedes despedir a tu siervo en paz porque mis ojos han visto tu salvación (la luz de las naciones)”, y le da gloria a Dios. Si no hubiese sido guiado por el Espíritu Santo, se hubiese perdido ese encuentro, esa cita divina con el Salvador del mundo, con Jesucristo.

“Todos los que son hijos de Dios, son guiados por el Espíritu de Dios. (sigue Pablo diciendo). “Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el Espíritu de adopción, por el cual clamamos: «¡Abba, Padre!» (papito querido)” (Romanos 8:15). Cuando el Espíritu Santo está en mi vida, el espíritu de esclavitud no tiene fuerza sobre mí. Muchas veces el diablo trata de mentirnos, de engañarnos, de hacernos pensar cosas incorrectas, pero cuando el Espíritu de Dios está en mi vida, yo no voy a ser esclavo de ninguna mentira, no voy a ser esclavo de ninguna artimaña del diablo, no voy a ser esclavo de ninguna arma forjada en contra de mi vida. Nada va a prosperar; no, no va a prevalecer porque, yo no recibí el espíritu de esclavitud para vivir otra vez aprisionado, subyugado, atado, ligado, yo he recibido el espíritu de adopción, sé quién es mi Padre, sé quién dio Su vida por mí y el Espíritu Santo me da testimonio a mi espíritu que soy un hijo, que soy Su criatura, creado a imagen y semejanza de Dios.

No dejes que el temor te robe la guía del Espíritu Santo. Cuando el Espíritu Santo te guía y el temor viene tu corazón, aférrate bien a la promesa que el Señor le ha dado, déjate guiar por el Espíritu Santo de Dios. Da ese paso de fe ante toda adversidad, ante toda circunstancia contraria, ante las tormentas de la vida; da ese paso de fe sabiendo en quién has creído y que ese Dios tiene poder para librarte.

El temor no nos va a detener, no nos va a paralizar, porque el  Espíritu Santo está con nosotros y no hemos recibido espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que recibimos el espíritu de adopción, y nos tomamos de la mano de nuestro Padre y dejamos que Él nos guie, que guie nuestro matrimonio, que guie nuestra familia a los propósitos divinos que Él tiene.

Amigo: si no tienes a Dios como Padre, déjame guiarte en esta oración tan importante en la que juntos le vamos a decir: “Querido Padre celestial, hoy te abro la puerta de mi corazón y permito que Tu Espíritu Santo entre en mi vida, y me dé el espíritu de adopción, para poder reconocerte como mi Padre celestial. Te doy gracias por la obra de Jesucristo en la Cruz del Calvario, esa obra que perdona mis pecados. A partir de hoy, yo creo que soy un hijo de Dios y que seré siempre guiado por el Espíritu Santo. Lo declaro en el nombre de Jesús. Amén y amén”.