Iglesia Visión de Futuro

“Decídete a ser limpiado”

Lunes 15 de enero de 2018

Omar Cabrera Jr.

Este año estamos compartiendo al respecto de un tiempo de búsqueda, un tiempo de intimidad con el Señor, un tiempo “en Su presencia”, un tiempo donde nos vamos a apartar a buscar a Dios para que Él ministre a nuestras vidas, como lo estamos haciendo en estas semanas durante este ayuno donde estamos apartados buscando al Señor. Hemos vivido un tiempo glorioso aplicando la sangre de Jesús a nuestras vidas, a la Iglesia y aplicando esa misma sangre a la Nación.

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Nos damos cuenta de que si no fuese por el sacrificio de Jesucristo en la Cruz del Calvario no tendríamos libertad de entrar a la presencia del Señor para poder clamar “Abba, Padre, Padre mío”.

El autor de Hebreos lo expresa de esta manera: “somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (10:10). Hebreos 10:11-14 continúa afirmando: “Y ciertamente todo sacerdote está día tras día ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios, de ahí en adelante esperando hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies; porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”.

“Con una ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”, entendemos que santificarse es justamente apartarse para Dios, apartarse para estar en comunión con Él, apartarse de un mundo de pecado, apartarse de las tentaciones que tenemos, apartarse de las debilidades y de los deseos pecaminosos de la carne. Hoy me estoy apartando para estar en intimidad con Dios. Cuando me aparto, ese sacrificio perfecto de Jesucristo (hecho una vez y para siempre, la ofrenda que agradó a Dios) me ha hecho perfecto para siempre.

En 1 Juan 1:9 el Apóstol dice que: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad”. De hecho, dice: “La sangre de Jesucristo nos limpia”, está mencionado en un presente continúo. Mi papá expresaba que en el original es un gerundio, una forma verbal que manifiesta una acción que se produce en este instante, en este presente, pero que continúa ocurriendo constantemente en el futuro, sucede hoy y mañana y pasado… ‘La sangre de Jesucristo me está constantemente limpiando de todo pecado y de toda maldad’, no importa lo que el diablo me tire, esa sangre de Jesucristo me está limpiando. La clave es confesar mi pecado, es arrepentirme, es apartarme, es reconocer que necesito a Dios, necesito Su perdón y una vez que confieso mi pecado comienza a operar en mi vida esa sangre de Jesucristo que me limpia y me limpia y me limpia. Una sola ofrenda nos hace perfectos para siempre a los santificados.

Hoy, Señor, te rendimos nuestro corazón para que lo purifiques, para que los santifiques, para que Tu sangre lo limpie constantemente de todo pecado y de toda maldad. Es nuestro anhelo, en el Nombre de Jesús. Amén y amén.