Iglesia Visión de Futuro

Bendición Sobreabundante

Domingo 14 de junio

Por Omar Cabrera Jr.

Realmente me gozo al poder compartir con ustedes la Palabra del Señor, especialmente aquellas verdades que traen libertad a nuestra vida.

Jesús dijo: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). Una de las áreas en la que yo veo una mayor esclavitud, es en el de las finanzas. Algunos carecen de los recursos necesarios para prosperar; otros, al no saber invertir el dinero, parece que juntan en saco roto; también están los que lamentablemente envidian a aquellos que Dios ha bendecido; y los que se han enamorado del dinero… con respecto a esto la Palabra del Señor es bien clara en 1 Timoteo 6:10a: “porque raíz de todos los males es el amor al dinero”.

Hoy quiero que aprendas a experimentar las bendiciones de Dios de tal manera, que el dinero sea simplemente un medio que Dios te da para cumplir con Su voluntad para tu vida. Para esto tenemos que tener en claro que nunca el dinero tiene que ser un impedimento para obedecer a Dios o hacer lo que Él nos manda. Mi deseo es que puedas ver que la mano del Señor como señal y respaldo alrededor de tu vida por ser un hijo de Dios.

Veámoslo así: que un padre provea la mejor ropa, el mejor calzado, la mejor educación, habla mejor del padre que del hijo que está bien vestido. Yo creo que Dios, nuestro Padre, desea eso justamente para Sus hijos, el desea lo mejor. De hecho el dio lo mejor, el dio lo más preciado que tenía. Por eso Pedro dice: “Fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1 Pedro 1: 18-19). También el apóstol Pablo reconociendo lo que el Padre dio dice: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, y hace esta pregunta: ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

Cada vez que damos nuestra ofrenda, cada vez que traemos al Señor nuestros diezmos, deberíamos hacernos el hábito de presentarle al Señor por escrito cuál es nuestra petición. Veíamos la semana pasada cómo el Señor le dice: “y traerás el dinero y lo entregarás a la casa del señor por lo que deseas”. Y allí en Deuteronomio 14:22 dice: “por vacas, por ovejas…”. Uno puede decir, bueno en aquella cultura necesitaban las vacas y las ovejas, no había supermercado dónde comprar la leche; pero también dice “por vino, por sidra”; eso, creo yo, no son necesidades básicas sino placeres que uno se puede dar. Esto es porque tenemos un Padre que nos ama de tal manera que desea darnos lo mejor, desea derramar Su bendición sobre nuestras vidas.

Cuando yo decido obedecer al Señor en la Ley de darle los diezmos, le estoy diciendo: “sí Señor, sin defectos ni faltas voy a diezmar de todo lo que me proveas”, como resultado voy a ver que Dios se involucra en mis asuntos y me da cuatro bendiciones basándonos en Malaquías 3: 10-12:

Primero: en la iglesia en la que estoy, asisto y me alimento espiritualmente nunca habrá necesidad. Malaquías 3:10 dice que cuando traemos nuestros diezmos al alfolí (al granero, a la casa de Dios), habrá alimento en mi casa dice Jehová de los ejércitos. Cada vez que el Señor nos guíe a construir o ampliar un templo, a preparar un nuevo lugar para los niños de la iglesia o un nuevo Colegio cristiano o entrar en nuevo área, cómo por ejemplo en los medios de comunicación, el área de la política, el área del entretenimiento, donde Dios nos mande; si hay alimento en la casa de Dios, vamos a poder cumplir con este propósito que Él tiene para cada uno de nosotros. La iglesia Visión de Futuro es una iglesia generosa y es nuestra costumbre una vez al año tener un Impacto Total a la sociedad. De hecho este año lo haremos en San Francisco, Provincia de Córdoba y en Frontera, provincia de Santa Fe; ciudades que las divide una avenida nada más. Y la inversión que haremos para toda esa zona es muy grande, como lo fue el año pasado en la ciudad de San Juan, donde repartimos más de 35 toneladas de comida y ayudamos a diferentes instituciones. ¿Cómo podemos hacer esto? Porque la gente es fiel al dar sus diezmos, y así provee para que haya alimento en la casa de Dios.

El segundo beneficio: cuando doy mis diezmos dice la Palabra en Malaquías 3, que Dios abrirá la ventana de los cielos y derrama bendiciones sobreabundantes. Cuando el pueblo de Dios fuese desobediente, las Escrituras expresan que el cielo se convertiría como de bronce (Deuteronomio 28). Podemos entender de esta manera que la desobediencia no deja que ni mis oraciones lleguen al trono de la gracia, ni que las bendiciones lluevan sobre mi vida. Cuando yo me hago obediente a la ley del diezmo, Dios abre Su buen tesoro del cielo y derrama sobre mi vida esa lluvia temprana y la lluvia tardía que hacen que la cosecha que yo tenga sea la mejor. Cuando Dios abre la ventana de los cielos y derrama Sus bendiciones, no lo hace a cuentagotas, no lo hace de a poquito, sino que derrama sobre nosotros bendiciones sobreabundantes. Y cuando yo me preparo para recibir lo sobreabundante, tengo que tener en mente que no voy a tener lugar para contenerlo; porque si son abundantes es más de lo que necesito pero si es sobreabundante no voy a saber dónde guardar todo lo que recibo y terminaré siendo un canal de bendición a otros. Cuando Dios derrama bendiciones sobreabundantes me sobra, abundo y de todo eso yo podré bendecir a los que están en necesidad.

Tercer beneficio de dar mis diezmos al Señor: cuando yo soy fiel al dar mis diezmos y traerlos a la Casa de Dios y cómo resultado Él derrama bendiciones sobreabundantes, uno podría temer a que le roben y decir: ‘bueno ahora que Dios me bendice y Dios me prospera, el diablo va a querer atacarme, el ladrón va querer venir a robar, a hurtar, a destruir…”, pero Dios se involucra y dice: “Reprenderé también por vosotros al devorador, y no os destruirá el fruto de la tierra”(Malaquías 3:11). O sea que el Señor se pone como mi defensor, como mi escudo, Él me rodea con Su protección, me coloca al abrigo de Su mano poderosa, bajo la sombra de Su unción y de Su gracia. Y cuando yo estoy allí, debajo de esa cobertura, no importa lo que el diablo quiera tirarme: si es enfermedad para afectar mi fe y mis finanzas; si es destrucción o peste; si es para que se me rompa o se me eche a perder todo…; nada de eso va a funcionar en mi vida porque la mano del Señor está sobre mí. No voy a perder la bendición en cuentas de médicos, no voy a perder en reparaciones; Dios proveerá todo, Él reprende al devorador por mi causa.

Y por último, cuando yo soy fiel al dar mis diezmos y ofrendas al Señor, continúa diciendo en Malaquías que las naciones me llamarán bienaventurado (3:12), la gente se dará cuenta que lo que tengo es bendición de Dios, reconocerá la generosidad del Padre en mi vida, verán que la mano del Señor está sobre mí y que le doy toda la gloria y toda la honra a Él por Su fidelidad, por Su bendición, por cumplir cada una de Sus promesas.

Que a partir de hoy puedas decir: yo me abro a todos estos beneficios, seré fiel en traer todos mis diezmos al Señor para que haya alimento en Su casa, para que Dios abra la ventana de los cielos y derrame bendición en mi vida en sobreabundancia, para que el Señor se encargue de reprender al devorador de en medio de mí y que las naciones, todos mis vecinos me llamen bienaventurado al ver la bendición de Dios sobre mi vida. Padre proveedor, es mi decisión en el día de hoy, en el Nombre de Jesús. Amén y amén.