Iglesia Visión de Futuro

“Bendición para bendecir”

Lunes 23 de octubre

 Omar Cabrera Jr.

Estamos meditando con el Libro de Habacuc quien vivió en un tiempo parecido al actual; hablamos de escribir la visión en tabla y correr con ella. Hablamos de cómo los hombres y mujeres justos viven por fe. Sigue Habacuc su discurso y pregunta respecto a la persona que se desenfrena y se deja llevar: “¿Hasta cuándo seguirá acumulando prenda tras prenda?” (Habacuc 2:6b RVR1995).  Y continúa el versículo 9: “¡Ay del que codicia injusta ganancia para su casa, para poner en alto su nido, para escaparse del poder del mal!”.  

Creo que si tomamos esa actitud estamos dejando de confiar en Dios. Él es nuestra fuente de provisión, Él nos bendice para que seamos un canal de bendición a los demás. Por eso es que Jesús dijo en el Sermón del Monte: Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y, sin embargo, vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?”, “Y si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se quema en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe?”, “Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (26, 30, 33), y Pablo haciendo eco de esa enseñanza nos dice: “Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Filipenses 4:6).  Creo que la intención del Señor es proveer a cada uno de Sus hijos; pero siempre debo poner al Señor en el lugar de preeminencia en mi vida, buscarlo a Dios primero y no buscar lo que Dios me pueda dar.

Me gusta la expresión que tiene el Rey David en el Salmo 30; él ora y dice en el versículo 6: “En mi prosperidad dije yo: «No seré jamás conmovido», porque tú, Jehová, con tu favor me afirmaste como a monte fuerte”. Es decir, David reconocía que tenía abundantes riquezas  (uno puede ver todo lo que ofrendó para construir el templo: “Y que de mi tesoro personal  he guardado para la casa del Señor” y da la lista de todas las piedras preciosas y del oro de ofir, de la plata que había acumulado); sin embargo estaba diciéndole al Señor: “Mi fuente de seguridad no son las riquezas que he acumulado, sino Tú. Tú eres la fuente inagotable de todo bien, de Ti procede toda buena dádiva. Todo es tuyo y de lo recibido de Tu mano te doy, te honro, te reconozco”.

Mucha gente acumula “prenda tras prenda”. Hay sociedades que hasta tienen no solo en la casa, sino depósitos por todos lados que los olvidan y después los abren y los subastan de tantas cosas que acumulan. ¿De qué sirve acumular tanto?, con tener la ropa que necesitamos para el abrigo y tener un techo donde cobijarnos o gozar de la comida y la bebida necesarias, con eso estamos bien, ya es suficiente, todo lo demás que el Señor nos da es para que seamos canales de bendición a los demás.

Busca primero el Reino de Dios, busca Su justicia y todo lo demás te será añadido. No seas codicioso, no trates de crearte un fortín donde vas a vivir protegido, porque lo que hoy tienes mañana puede haber desaparecido, como hemos visto en las noticias de tantas ciudades enteras anegadas y familias que perdieron todo; o tantos que a través de las catástrofes como lo que se vio en México perdieron todo lo que poseían. Lo sé también porque algunos amigos sus iglesias están destruidas y estudios de televisión de los que no quedó nada.

Acumula tesoros en el cielo donde nadie te los puede robar y dale a aquel que necesita. Que Dios te use como un canal de bendición a los necesitados. El mundo verá tus buenas obras y glorificará al Padre que está en los cielos. Te bendigo en el Nombre de Jesús. Amén y amén.