Iglesia Visión de Futuro

Aferrados a Su Palabra

Lunes 9 de octubre

 

Por Omar Cabrera

Es un placer poder saludarte, te escribe Omar Cabrera, y esta es tu Palabra Semanal.

Dice la Palabra de Dios en Habacuc 2:2 “Y Jehová me respondió, y dijo: Escribe la visión, y declárala en tablas, para que corra el que leyere en ella (otra versión dice para que el que la lea salga corriendo) Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará”. Qué importante es aceptar la  Palabra que el Señor nos da. A través de este medio yo traigo una palabra semanal a tu vida. Y hay tantas otras maneras, por medio del Aliento Cotidiano que todos leemos, sea que nos llegue por Internet o en versión impresa, siempre, todos los días, tenemos una Palabra para recibir de parte del Señor. Muchos tienen el hábito de una lectura diaria de las Sagradas Escrituras, con el fin de leerla completa en un año. Mi esposa y yo, en esta semana estamos en la lectura de 1 Corintios y Éxodo, la semana anterior, ya pasamos por todas las plagas, ahora estamos viendo cómo el Señor saca al pueblo de la esclavitud. Cada día hay una Palabra de Dios para tu vida. Está al alcance de tu mano, de tu celular.

Pero qué importante es ser sensible a la Palabra que Dios me da, y no solo ser sensible, sino aferrarme a ella, sabiendo que Dios promete: “así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié”  (Isaías 55:11).  Por eso es que Dios dice aquí: La visión, la revelación, la Palabra Rhema que recibiste, escríbela de tal manera, de que la veas y puedas correr con ella. La fe viene por el oír y el oír la Palabra de Dios (Romanos 10:17)  pero la fe sin obras, sin correr, es muerta (Santiago 2:14). Entonces, cuando Dios me da una  palabra, yo me tengo que aferrar a ella. Yo tengo que creer en esa palabra. Tengo que, no solo darle fe a esas palabras, tengo que sumarle obras. Muchas veces esas obras son dar un paso de fe a ciegas, es como zambullirme cuando no hay agua en la piscina; a veces, es un palabra de confesión que hago.

Jonás, en el vientre del gran pez, hace una proclama de fe en medio de esa terrible situación. Yo no sé si alguna vez te tragó un gran pez, si se te enredaron las algas en la cabeza, pero estando en esa condición, uno aguanta el primer día…el segundo día… tal vez ya para el tercer día, tu fe desapareció; pero Jonás declara, desde adentro del vientre del gran pez: “Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo” (Jonás 2:7). No sé si la habrá escrito en tablas, (si las llevó adentro del pez), pero qué importante es memorizar la Palabra de Dios, porque él dijo, me acordé del Señor y mi oración llegó hasta Él, y declara en el verso 9: “Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; Pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová”.  Él estaba confesando en fe, y al hacerlo, pudo ver el resultado de esa proclama. Cuando Dios te da una palabra, confiésala en fe: ‘Yo de ésta, voy a salir; el Señor me dará el milagro, creo que nada es imposible con mi Dios; Él es mi proveedor, mi sanador, Él es mi paz eterna, Él es mi salvador, yo voy a adorarle en Su santo monte’. Aunque te sientas en el fondo del mar, en el vientre de un gran pez, hoy proclama la Palabra que Dios plantó en tu corazón, declara con fe, y esa semilla plantada en tu corazón traerá una gloriosa cosecha.

¡Vamos a confesar la Palabra del Señor y sabemos que no volverá a Él vacía, sino que producirá aquello por lo cual Él la envió! Lo declaro en el nombre de Jesús. Amén y amén.