Iglesia Visión de Futuro

Ayuno y oración por las elecciones presidenciales de Argentina 2015

Texto base: Daniel 9:15-19

JUEVES 22.

Versículos 15 – 16. Tiempo de arrepentirnos.

“Ahora pues, Señor, Dios nuestro, que sacaste a tu pueblo de la tierra de Egipto con mano poderosa y te hiciste renombre cual lo tienes hoy, hemos pecado, hemos actuado impíamente. 16 Señor, conforme a todos tus actos de justicia, apártese ahora tu ira y tu furor de sobre tu ciudad Jerusalén, tu santo monte; porque a causa de nuestros pecados y por la maldad de nuestros padres, Jerusalén y tu pueblo son el oprobio de todos los que nos rodean”.

Pedir perdón por los pecados de la nación.

Incluir pecados e injusticias propias de su ciudad (cancelación de la ley de prostitución y travestismo en Santa Fe, corrupción que le abre la puerta a la droga y el narcotráfico, la trata de personas, etc.)

Declaración: ¡Señor, perdónanos! Como Daniel nos identificamos con el pecado y la culpa de nuestro país y de nuestros antepasados. Confesamos los pecados, hemos actuado impíamente y sentimos vergüenza por lo que hicimos y por lo que permitimos. ¡Nos hemos corrompido y llenado de maldad! ¡Hemos perdido el temor a Ti! Nuestro pecado ensució todas las instituciones, atrajo el mal a la economía, a la sociedad y a la Nación. Yo me arrepiento por las leyes que han sido dictadas en contra de la Ley de Dios lo cual nos hizo objeto de burla y un mal ejemplo para los demás países. Te pedimos perdón por la ley del matrimonio igualitario; por descartar los modelos tradicionales de familia, que nos desviaron de una sexualidad sana. Pedimos perdón por el adulterio e inmundicia, toda inmoralidad, inclusive por guardar silencio ante los hechos inmorales. Como Tu pueblo nos arrepentimos de los divorcios, de la homosexualidad, del libertinaje; del machismo, odio, venganza y la violencia de género. Perdón, Señor, por leyes de educación sexual carente de valores que han pervertido lo que Tú nos has dado. Nos arrepentimos por desestimar la vida, por la desprotección absoluta de la persona por nacer y sancionar leyes que no penalizan el aborto, que no llaman ‘pecado’ el matar la vida de otro ser humano en el vientre materno. Que avasalla el derecho a la objeción de conciencia de los profesionales de la salud. Nos arrepentimos de un protocolo medico ilegal, inconstitucional, indigno, inseguro y anti-vida. Reconocemos nuestras transgresiones al permitir leyes que pueden afectar la libertad de expresión y conciencia (Ley antidiscriminación). Como habitante argentino te pido perdón por llamar ‘bueno’ a lo malo, por la inmundicia que es tomada como algo ‘normal’ en la televisión, en la cultura, en la música, en el teatro, en los medios, en el trabajo y en la forma de hablar. (Déjese guiar en arrepentimiento por el Espíritu y pida perdón a Dios nombrando esas situaciones que usted conoce). Como ‘Tu pueblo, que lleva Tu nombre, nos humillamos y oramos, buscamos Tu rostro y nos apartamos de la conducta perversa, creyendo que oirás desde el cielo, perdonarás nuestros pecados y restaurarás la tierra’ argentina (2 Crónicas 7:14). Creemos que la sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado y probaremos Tu gracia y Tu perdón, apartarás Tu ira y Tu furor. Hoy declaramos: “El Señor traerá sanidad y medicina a nuestras naciones, el nos curará, y nos revelará abundancia de paz y de verdad” (Jeremías 33:6). Por amor a Ti mismo, oye nuestros ruegos y arrepentimiento. Amén.

VIERNES 23.

Versículos 17-18. Tiempo de clamor.

Ahora pues, Dios nuestro, oye la oración y los ruegos de tu siervo, y haz que tu rostro resplandezca sobre tu santuario asolado, por amor del Señor. 18 Inclina, Dios mío, tu oído, y oye; abre tus ojos y mira nuestras desolaciones y la ciudad sobre la cual es invocado tu nombre; porque no elevamos nuestros ruegos ante ti confiados en nuestras justicias, sino en tus muchas misericordias”.

Pedir que Dios oiga nuestro clamor.

Elevamos nuestro clamor confiados en Sus muchas misericordias

Declaración: Oh Señor nuestro Dios, clamamos apelando a Tu misericordia y justicia a fin de que triunfe sobre el juicio. Oye, Dios nuestro y sálvanos. Así como levantaste un libertador para Egipto (Éxodo 2), levanta hoy uno para Argentina. Dios, resplandece sobre nuestra tierra y ten piedad de nosotros. Inclina Tu oído, ¡óyenos en nuestra angustia y desesperación! “Mira cómo tu ciudad —la ciudad que lleva tu nombre— está en ruinas. Esto rogamos, no porque merezcamos tu ayuda, sino debido a tu misericordia” (NTV). Ten compasión de nosotros, por los méritos de Cristo en la Cruz del Calvario quien nos reconcilió, justificó. Hoy confesamos: ‘Hemos andado por caminos oscuros y la miseria nos alcanzó. Lamentamos las pérdidas, pero aún tenemos esperanza en Tu fiel amor que no tiene fin, en Tus misericordias que nunca se acaban, ¡nuevas son cada mañana! Tú eres bueno, Señor, con los que te buscan, por eso buscamos Tu rostro, levantamos nuestras manos y nuestras voces al Dios del cielo admitiendo que hemos pecado y necesitamos Tu ayuda y perdón. Nos volvemos a Ti, Padre celestial, a quien hemos desafiado y de quien nos apartamos y nos rebelamos, y consecuentemente hoy estamos atrapados, destruidos y arruinados. Mira la triste condición en la que estamos y muéstranos Tu amor y justicia. ¡Escúchanos, Dios nuestro! El enemigo conspira contra nosotros, ¡defiéndenos, Señor!’ (Lamentaciones 3). (Déjese guiar para clamar y llorar según el Espíritu le revele). ¡Líbranos del narcotráfico!, de las mafias, del avance, distribución y elaboración de drogas; de la irresponsabilidad del Estado, del lavado de dinero, de secuestros y del submundo criminal; de la despenalización y de ser cómplices silenciosos. Por eso alzamos nuestra voz a Ti. ¡Defiéndenos! Defiende nuestro caso, cuídanos y líbranos, “Porque Jehová es nuestro juez, Jehová es nuestro legislador, Jehová es nuestro Rey; él mismo nos salvará” (Isaías 33:22). ‘Tenemos esperanza en el Señor. En sus manos está el porvenir de nuestras naciones. Hubiéramos desmayado sino supiéramos que veremos Su bondad en la tierra de los vivientes’ (Jeremías 33:17, Salmo 27:13).¡Amén!

SÁBADO 24.

Versículos 19. Tiempo para que Dios intervenga.

“¡Oye, Señor! ¡Señor, perdona! ¡Presta oído, Señor, y hazlo! No tardes, por amor de ti mismo, Dios mío, porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo”.

Pedir que Dios intervenga, que Dios actúe, que tome el control.

Que no tarde, por amor de sí mismo.

Declaración: Soberano Dios: en Tu autoridad cancelamos todo plan enemigo y soltamos el poder de Dios desde Jujuy a Tierra del Fuego. Creemos que Tú tienes poder para transformar las naciones en un día, por eso presentamos a Argentina delante de Ti. No hay nada que Tú no sepas de nosotros, por eso, no importa lo que salga a luz, que lo oculto aflore, que Tu luz alumbre nuestras tinieblas; exponiendo cada maquinación diabólica y cancelando todo plan del enemigo. Hoy declaramos: ¡“Venga tu Reino, hágase Tu voluntad” en Argentina, en estas elecciones, en cada provincia, en el poderoso y glorioso nombre de nuestro Señor Jesucristo! ¡interviene!, actúa, toma el control y veremos una transformación gloriosa. Que acaben los negocios turbios, las injusticias, las idolatrías, las transgresiones, las inmoralidades y los robos porque el temor de Ti se apodera de los corazones de todos los que aquí vivimos y estamos en autoridad. Desciende en nuestra tierra, no para juicio, sino para tomar el mando, el control y para que todos nuestros enemigos sean dispersados. Hoy declaramos: “El Señor prolongará su misericordia a nuestra nación. Por cuanto nos ha amado con amor eterno” (Jeremías 31:3). No te tardes, por amor de Ti mismo, despliega Tu poder. Interviene en nuestros asuntos espirituales, judiciales, administrativos, políticos, económicos, sociales, familiares y seremos llamados ‘dichosos y bienaventurados’. Ven a habitar en suelo argentino, haz de nuestra generación y descendencia gente santa y pura. Seremos ‘cabeza y no cola, estaremos arriba y no debajo’, el diablo no tocará nuestras finanzas, no tendremos pérdidas, robos ni destrucción. ¡Haz surgir un nuevo país en un solo instante!, por Tu Palabra y autoridad. (Sea entendido del tiempo que vivimos y sienta la urgencia del Espíritu). Lo imposible lo veremos suceder delante de nuestros ojos y ‘yo y mi casa serviremos al Señor’ todos los días de nuestra vida. Afirmamos que, de repente, nuestra nación ‘se llenará del conocimiento de la gloria del Señor como las aguas cubren el mar’ (Habacuc 2:14).

Te pedimos que te manifiestes a cada uno de tus hijos y los guíes en el momento de ir a votar, que en el cuarto oscuro brille Tu luz. Que puedan hacerlo guiados por tu Espíritu de Verdad que nos guía a toda verdad. Y nos comprometemos en darte toda la gloria y toda la honra y toda la alabanza en el nombre de Jesús. Amén y amén.