Iglesia Visión de Futuro

Cómo orar por los hijos

Durante el embarazo…

Por Stella Maris Olah

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en Él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de Él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado”. (Efesios 1:2-6).

Por cuanto la Palabra me cuenta que había ‘un hombre tullido desde el vientre de su madre’ (Hechos 3:2) yo declaro en el Nombre de Jesús que mi hijo o hija –lo que Tú me concedas- será formado/a perfecto/a por Tus propias manos en cuerpo, alma y espíritu (Salmos 33:15).

Consagro a Ti la vida que palpita dentro de mí para que desde ahora que está en mi matriz sienta una santa atracción por el Señor Jesucristo y no sea de aquellos que se desvían desde el seno materno (Salmos 58:3).

Me comprometo a hacer mi parte para que este bebé tenga un cuerpo sano, recordando los consejos que le diste a la mamá de Sansón (Jueces 13:4 y 5); controla Tú, su formación interior y espiritual mientras tengo yo cuidado de aquello en lo cual me detengo para que mi alma no se contamine, porque lo que me afecte afectaría la criatura en formación. Hazme vigilante, que siempre vele por lo que ven mis ojos y lo que escuchan mis oídos, para que mis pensamientos y sentimientos sean gratos delante de Ti. Dale un corazón conforme al Tuyo, que sea sensible a Tu voz, puro, obediente a Tu voluntad, fiel a Ti y a Tu llamado.

Durante estos nueve meses de embarazo, múestrame Tu destino para él/ella, mientras yo te ruego que sea bueno, valiente, que ame el trabajo, sabio, generoso, entusiasta, creativo, respetuoso, lleno del gozo del Espíritu Santo, amistoso, compasivo, inteligente. Que crezca como el Niño Jesús en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y de los hombres (San Lucas 2:52).

Tus ojos que recorren el mundo, ven el embrión que se desarrolla, instante a instante, en mis entrañas (Salmos 139:16) ; y por Tu amor llega hasta él la revelación de Jesucristo; ¡destínalo para una misión especial dentro de Tu Reino!

Prepárame para ser la madre de esta criatura tan especial, esta preciosa herencia que Tú me concedes (Salmos 127:3-5); que sea “Como saetas en mano del valiente…” y yo bienaventurada. Mi hijo ó hija vivirá larga vida, será feliz, honrará Tu Nombre. ¡Es bendito el fruto de mi vientre por mil generaciones por Jesucristo! Amén.