Iglesia Visión de Futuro

Continuamos haciendo historia…

La manifestación del poder de Dios sobre las ciudades eran tan grande que la gente venían de 8 a 10 horas antes del inicio de la reunión para poder encontrar un lugar. Y no era solamente la predicación a la noche, sino que durante la mañana podían venir para tomar cursillos sobre “la mecánica de la fe”, “la oración” y cómo debían seguir la vida cristiana. Experimenté que la transformaciones eran genuinas y las conversiones eran reales. La gente vivía un verdadero encuentro con el Señor y comenzaba a descubrir los beneficios del Calvario a través de una nueva vida.

Al principio pensaba que mi ministerio era para enriquecer al cuerpo de Cristo, pero lamentablemente los métodos no conformaban los proyectos usados hasta ese entonces, y debía luchar solo, junto con el pequeño grupo de obreros, todos salvos bajo mi ministerio, transformándose en discípulos, muchos de ellos dejando sus trabajos y profesiones para dedicarse tiempo completo a la extensión del Reino.

Como en todos los comienzos, seguía la marcha sin saber a dónde iba a llegar. En cada pueblo o ciudad que se abría, la gente quería seguir escuchando La Palabra. A causa de las persecuciones, debimos aplicar un nuevo método de evangelismo. Iba a una ciudad, predicaba de 10 a 45 días seguidos y luego establecía una fecha para volver cada mes siguiente por dos o tres días de reunión solamente. Siempre entre el estadio y la iglesia o el templo se pierden los frutos, pero aplicando este método, quedaron establecidas iglesias con una concurrencia de personas que luego conformaron la membresía de las iglesias.

Visitando ciudades tras ciudades, llegamos a predicarle a más de 4 millones de personas. Solamente durante el año 1985, le hablaba mensualmente cara a cara a 145.000 personas. Esa fue la concurrencia regular por muchos años. Aquí debo aclarar que no era un iglesia de 145.000 miembros, sino que ésa era la gente que venía a escuchar el mensaje de vida y aprendiendo a orar, a leer las Sagradas Escrituras, y el trabajo se transformó en una “multi-campus church”, a la cual mi esposa Marfa, un grupo reducido de predicadores y yo pastoreábamos mensualmente, estando dos o tres noches en diferentes capitales”.

Y concluye diciendo: “después de todo el esfuerzo realizado por tantos años ha quedado un 64 % que sería más o menos la cantidad actual de asistentes a nuestras reuniones. No en un sólo lugar, sino que los grupos forman parte de una extensión que en este momento, en 1997, y a están establecidos en 187 pueblos y ciudades, habiendo en alguno de ellos hasta 5 lugares de predicación.

La apertura de los medios de comunicación fue de gran ayuda. En un momento Dios nos entregó las ondas radiales durante la noche los siete días de la semana, y muchos pudieron predicar a través de la televisión, aunque las posibilidades eran muy escasas por los altos costos de la producción.

El sistema de correspondencia también cumplió un papel muy importante porque le enviábamos una invitación al hogar cada dos meses, y eso motivaba a la gente para que siguiera concurriendo a las reuniones.

En el año 1985 implementamos las células en los hogares, nosotros las denominamos Núcleos. Eso solidificó el trabajo porque la gente podía aprender más profundamente las doctrinas bíblicas en las células y en determinado momento el 40% de los que se entregaban al Señor era por medio de las reuniones en las casas. Este trabajo lo seguimos hasta el día de hoy y tratamos que cada miembro, directa o indirectamente esté conectado a una célula. Así se puede saber de inmediato cuáles son las necesidades de los participantes, quienes por pruebas o por diferentes luchas se ha debilitado en la fe.

Además de los programas de radio, se producen programas de televisión que en este momento se transmiten vía satélite para distintas partes del mundo. También la gente, al escribir y pedir ayuda por sus problemas, recibe respuesta a su necesidades. A esto se le suma el ministerio del teléfono las 24 horas del día.

Puedo afirmar que Dios se ha movido en nuestro ministerio durante estos 29 años con una gran manifestación del poder salvador, sanador y ha producido milagros creativos, resucitando muertos, alentándonos con mensajes y visitaciones de seres angelicales, viendo la operación divina cuando estuvimos en peligros, grandes accidentes y enfermedades, pero siento que aún no hemos comenzado a ver todo lo que Dios tiene preparado para los que le aman.

Afirmo y declaro que se viene otra ola de poder más grande, porque hemos crecido teniendo una dependencia más fluida con el poder del Espíritu Santo, y veo que Dios levanta jóvenes para ganar a su propia generación para Cristo.

Hay en mi corazón una profunda gratitud al Señor por haberse dignado a elegirme para ser parte de esa nueva nova espiritual”.

Su voz ha recorrido templos, auditorios, estadios, emisoras radiales y canales de televisión. Hoy, ampliamente conocido en Argentina, Latinoamérica y Estados Unidos, el Rvdo. Omar Cabrera fue un hombre cuya fe en Dios le ha llevado a recorrer un singular camino. Ha sido perseguido, calumniado y criticado con saña, y también consultado por personalidades mundiales y sus experiencias relatadas en libros y en Seminarios Teológicos.

Fue un hombre generoso, no celoso, que ha sabido compartir su plataforma tanto con siervos de Dios de lejanas tierras como con sus discípulos, hombres y mujeres a quienes él formó con su palabra y compartiendo las vivencias cotidianas. Ha cruzado junto a su esposa Marfa los valles más profundos y los desiertos más inhóspitos. Todo esto ha ido enriqueciendo sus almas, dándoles un espíritu comprensivo, afable, cálido y paternal. Se sintió un hombre rico, porque sus cuatro hijos, después de haber pasado tiempos de soledad mientras ellos crecían, se pusieron activos junto a él en la tarea de plantar el Reino de Dios, hoy, después de su partida a la patria celestial, ellos continúan con la visión.

El sábado 7 de abril del 2001 el Señor Jesús vino en busca de su siervo, quien dio su vida por amor a los argentinos. La familia Cabrera, habiendo tomado seriamente su compromiso con Dios, continúan llevando esta Visión de Futuro adelante tal como le fue confiada a su padre y fundador; nada los detiene porque están convencidos que ésta no es la obra de un hombre, sino la obra del Espíritu Santo.