Iglesia Visión de Futuro

¿Llegaste a Gilgal?

Lunes 28 de agosto de 2017

Serie: El poder de la generosidad

Rvdo. Omar Cabrera Jr.

He estado hablando al respecto de:  ¿Por qué cesa el maná? Y me gustaría recomendarte la lectura del Capítulo 3 del libro: “El poder de la generosidad”, que puedes conseguir en Amazon, en Itunes, BookStore. Allí  hablo de obedecer las leyes de la Tierra, ya que muchas veces se nos corta la bendición porque no obedecemos las leyes terrenales, pero dejo que leas para que se amplíe el tema.  Puedes obtenerlo descargando por Internet o bien conseguir el ejemplar impreso desde VDF Producciones: http://vdfproducciones.com.ar/

Otro de los motivos por los cuales cesa el maná es porque llegamos a Gilgal. El Pueblo de Dios estuvo 40 años en el desierto, Dios fue fiel durante esos 40 años, únicamente cesaba el mana los sábados, para enseñarles el principio del descanso. Pero luego, Dios, una vez que entraron en la tierra prometida, que vieron que Sus promesas son sí y amén, una vez que conquistaron y poseyeron la tierra que Dios les daba por heredad, la Palabra del Señor dice, en Josué 5 versículo 6: Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que habían salido de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron a la voz de Jehová; por lo cual Jehová les juró que no les dejaría ver la tierra de la cual Jehová había jurado a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel. A los hijos de ellos, que él había hecho suceder en su lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no habían sido circuncidados por el camino. Y cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en el mismo lugar en el campamento, hasta que sanaron.Y Jehová dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto; por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Gilgal, hasta hoy(Vs 6 al 9).

Allí, Dios quita la vergüenza de la esclavitud, Dios quita la vergüenza de la pobreza, de la miseria, de la escasez. Debemos dejar de limitarlo a Dios porque Él es un Dios bueno y generoso, y que el cumple cada una de Sus promesas.

Ese lugar se llamó Gilgal, que significa: “Rodar”. Y dice el versículo 12: “Y el maná cesó al día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año”.

Llega un momento en que yo crezco, y maduro de tal manera en las cosas del Señor, que no tengo que andar abriendo la boquita para que Dios me dé la “papita” en la boca todo el tiempo. Llega un momento en que entiendo lo que Dios me prometió, entiendo las promesas que Él me hizo. Llego a un punto que entiendo la dinámica de darle al Señor sabiendo que de Él recibiré medida buena, apretada, remecida y rebosando. Comprendo que cada semilla que doy, de la misma manera en que di, Dios me lo va a retribuir. Puedo sembrar en buena tierra y voy a cosechar al treinta, al sesenta  y al ciento por uno. Cuando entro en esa dimensión de fe y en ese ejercicio espiritual, no necesito del maná, ya sé cómo cosechar los frutos de la tierra.

Que Dios quite de tu mente toda mentalidad de esclavitud, toda mentalidad de mendicidad, de tener que estar implorando el favor de Dios: “una limosnita por el amor de Dios”. Mi deseo es que hoy creas en ese Dios Padre que te provee todo abundantemente y que puedas entrar en Su casa para disfrutar. Que puedas vivir en la abundancia que el Señor tiene para tu vida. Te bendigo, en el Nombre de Jesús. Amén y amén”