Iglesia Visión de Futuro

La ley del diezmo

DOMINGO 6 DE DICIEMBRE DE 2015

Por Omar Cabrera Jr.

Siempre es un gozo para mí transmitir Palabra de Dios a su vida, Palabra que no vuelve a Él vacía, sino que produce aquello por lo cual Dios la envió.
Hemos recibido como iglesia una palabra profética de que Dios quiere enriquecernos, bendecirnos, multiplicarnos, prosperarnos. Basándome en esto, me gustaría presentar algo que para mí y mi familia ha sido básico, porque lo hemos vivido y practicado siempre: Los principios del dar, sabiendo que las bendiciones del Señor se mantienen fluyendo cuando nosotros nos mantenemos dando. Con esto reconocemos que la bendición del Señor, es la que enriquece y no añade aflicción con ella (Proverbios 10:22).

Partiendo de este pensamiento, me gustaría compartir lo que dice la Palabra del Señor en Deuteronomio 14 cuando habla de la ley del diezmo, ya con el título de este capítulo me habla de lo importante que es para Dios y que Él lo toma muy en serio. Una de mis hijas estaba terminando el trámite de su licencia de conducir y me decía que hay tres maneras de interpretar o entender el tráfico, las leyes y cómo uno debe conducirse. Primero, uno se basa en las leyes de tránsito; luego, si hay algún cartel escrito con una advertencia o indicación, y por último (que supedita todo lo anterior), la presencia de la autoridad policial. Esto quiere decir que si algún policía nos da una orden, va por encima de lo que digan las leyes o de lo que esté expresado en los carteles. Y con esto, yo pensaba que en cuanto al darle Dios, Él nunca cambió Su parecer. Desde el Antiguo Testamento Él estableció que teníamos que apartarle nuestro diezmo. Algunos dicen: “Bueno pero en el Nuevo Testamento no está explícitamente escrito que tenemos que diezmar”. En cuanto a esto, un pastor medio enojado dijo: “Tampoco está escrito en el Nuevo Testamento ‘no matarás’, así que por eso yo puedo matar”.

Creo que Dios no cambió de parecer. De hecho, en el Nuevo Testamento, luego del sacrificio de Jesucristo, cuando Él lo da todo por nosotros, da a entender qué se nos exige… no sólo darle al Señor el 10%, sino todas mis fuerzas, toda mi mente, todo mi corazón; entregarle a Él todos mis recursos. De hecho, Jesús explica, cuando Pedro le dice en Marcos 10: “¿Qué de nosotros, que lo hemos dejado todo y te hemos seguido?… Les aseguro —respondió Jesús— que todo el que por mi causa y la del evangelio haya dejado casa, hermanos, hermanas, madre, padre, hijos o terreno recibirá, cien veces más ahora en este tiempo (casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y terrenos, aunque con persecuciones); y en la edad venidera, la vida eterna” .

Volviendo a Deuteronomio 14, Dios establece en el versículo 22: “indefectiblemente diezmarás”. Ya con esa introducción, sabemos que sí o sí Dios espera que le traigamos el diezmo. Sí o sí tenemos que darle al Señor lo que es del Señor. Dijo Jesús: “Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Y se maravillaron de él” (Marcos 12:17). La palabra ‘indefectible’ significa: sin evitarlo, sin dilatarlo, sin defecto. Indefectiblemente diezmarás. Yo pienso: el que no diezma está en una falta, está en un defecto, algo está mal. Aunque muchos dicen: “Bueno, yo no doy el diezmo porque no creo en eso”. Y no es si yo creo o no, es si yo obedezco o no obedezco. Tanto aquí en Deuteronomio como en Malaquías dice que tengo que dar el diezmo de todo. ”Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año” (Deuteronomio 14:22). Y pienso lo que dice en Malaquías 3:10: “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa” (más adelante hablaremos de los beneficios de diezmar en base a Malaquías capítulo 3). Pero tenemos que entender que de todo lo que me ingresa: sueldo, comisiones, retroactivos, ganancia de la venta, inversiones que haga; de todo lo que me ingresa tengo que llevarle los diezmos a Dios. Aun del aguinaldo o cuando me dan el dinero para las vacaciones, o cuando me dan algún bono navideño o algún premio. La Palabra de Dios dice que tengo que traer el diezmo, indefectiblemente, de todo el producto, de todo lo que obtenga, de todo lo que gane. Aún si en la empresa por usar mi vehículo me dan un plus o me dan viáticos, que son parte de mi beneficio, aun de eso debo apartar el diezmo para el Señor.

Y continúa diciendo en Deuteronomio 14 que la gente tenía que juntar todo lo que producía el grano, el vino, el aceite, aún las primicias de las manadas, de los ganados, todo lo que obtenían tenían que apartar el diezmo y llevárselo a Dios.