Iglesia Visión de Futuro

Autoridad sobre toda enfermedad

 

Lunes 23 de julio 2018

Omar Cabrera Jr.

Esta fue una semana de victoria donde vimos la mano del Señor obrar, el poder de Dios descender en la ciudad de Rafaela, en cada encuentro que la gente tuvo con algunos de los del equipo se manifestó el poder y la gracia del Señor. Estos jóvenes que fueron habían estado estudiando, preparándose para poder ministrar la Palabra incorruptible de verdad con autoridad y con respaldo divino. Esa palaba que no vuelve vacía, sino que produce transformación, liberación y sanidad a todos los que la aceptan. Ya vamos a pasarle el informe de lo que fue este Impacto Total, y le damos al Señor toda la gloria y toda la honra por lo que nos permitió hacer.

Estoy pensando en el texto de la semana pasada, Marcos 6, que en los versículos 53 y 54 dice que “Terminada la travesía, vinieron a tierra de Genesaret y arribaron a la orilla. Al salir ellos de la barca, en seguida la gente lo reconoció”. Marcos usa mucho los términos “inmediatamente” y “enseguida”, como que todo está acelerado al pensamiento de acción porque le escribió a los romanos y los romanos siempre estaban marchando, siempre avanzando, siempre conquistando.

“Mientras recorrían toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en camillas a donde oían que estaba. Y dondequiera que entraba, ya fuera en aldeas, en ciudades o en campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos y le rogaban que los dejara tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que lo tocaban quedaban sanos” (v. 55-56). Qué interesante pensar que una mujer que había tenido un flujo de sangre por más de 12 años, que había ido a un montón de especialistas, que había gastado todo el dinero que tenía y en vez de irle mejor le iba peor, dijo (en Marcos 5:25-): “«Si toco tan sólo su manto (refiriéndose al de Jesús), seré salva». Y, de hecho, cuando lo hace y se corta esa fuente de hemorragia en su cuerpo, Jesús se detiene porque entendía que alguien lo había tocado con fe, que virtud sanadora había fluido de Él, como dice en Lucas 8:46 (RVA).

Esa mujer -con ese acto de fe- estableció una moda, porque de ahora en más, a la aldea que entraban, a la ciudad que iban, o a los campos o en las calles ponían en fila a los enfermos en sus camillas y les rogaban: “Aunque sea déjanos tocar el borde de tu ropa, el fleco de su túnica, y todos los que lo tocaban quedaban sanos.

Así es el poder de Dios, el poder de Dios nunca se acaba. Ese poder de Dios tiene autoridad sobre toda enfermedad. Toda rodilla se doblará ante el Nombre de Jesús, toda lengua confesará Su señorío y Su autoridad. No importa cuál sea tu enfermedad o tu problema, hoy te desafío a que extiendas tu mano de fe y te imagine que ahí donde estás, está el borde del manto de Jesús, Su misma presencia, el poder y la virtud sanadora, que al extenderte en fe se va a manifestar en tu vida.

Señor: Yo te presento cada hijo y cada hija, cada hombre y cada mujer, cada niño y cada niña que en este momento necesita un toque Tuyo. Que puedan extenderse en fe, como lo hizo la mujer del flujo de sangre, para experimentar Tu toque sanador, para experimentar Tu poder de milagros en sus vidas, que ellos puedan sentir, Señor, que toda enfermedad es cancelada, que todo síntoma desaparece para la gloria de Tu Nombre. Yo los declaro sanos, ahora, en el Nombre de Jesús, Amén y amén.