Iglesia Visión de Futuro

“Apartados para el propósito divino”

 Serie: Propósito de Dios (5)

DOMINGO 29 de noviembre de 2015

Por Rvdo. Omar Cabrera Jr.

Durante todo el mes hablamos acerca del propósito de Dios. Yo creo que el propósito de cada familia, es servirle a Dios con alegría, gozo y sencillez del corazón todos los días. Es mi oración que puedas entrar a ese propósito junto con tus seres queridos.

Josué desafió a su generación y a la que lo siguió a servir al Señor con sus familias. La reina Ester entendió que tenía que jugarse por Dios aunque le cueste la vida y vio el respaldo del Señor sobre ella. El rey David pudo ser sensible diferenciando un sueño personal, que no correspondía al propósito de Dios, y supo frenar su deseo de construirle casa para Dios.

El propósito divino se forja a través de la oración, de mi tiempo con Dios. Allí es donde Dios se revela como lo hacía con Jesús y le decía lo que Él tenía que hacer. Muchas veces en las Escrituras vemos a Jesús declarar: “No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre” (Juan 5:30).

Lamentablemente hay muchos que por ser insensibles o al dejarse llevar por tradiciones o por tener una agenda propia, no solo que no son sensibles al propósito de Dios, sino que están yendo totalmente en contra de él.

Podría buscar muchos ejemplos del Antiguo Testamento. Pienso en Sansón, que fue elegido por Dios, pero termina teniendo relaciones con una mujer filistea y luego con otra y más tarde con una tercera, quien lo deja ciego, esclavo. Los filisteos eran ‘el enemigo’, pero Sansón no entendió claramente cuál era su propósito.

En el Nuevo Testamento encontramos el ejemplo de un hombre que fue entrenado por Gamaliel, uno de los más grandes eruditos de la época. Una persona de gran conocimiento bíblico, de gran autoridad y sabiduría. Como meta y parte de su propósito, su objetivo era atacar esta ‘nueva secta’ que había surgido. Su líder había sido crucificado y él toma la responsabilidad de perseguir a esos primeros miembros del ‘Nuevo Camino’. De hecho, participa del martirio del primero de ellos, llamado Esteban. Este hombre se llamaba Saulo, y se creía que estaba en el ‘centro de la voluntad de Dios’, que le estaba haciendo un ‘servicio a Dios’, que al perseguir a los cristianos, estaba defendiendo la fe y la sana doctrina.  En Hechos 8 dice que él tomó cartas y puso en la cárcel a muchísimos cristianos después de haber participado de la muerte de ese primer mártir Esteban.

Hechos capítulo 9:1 en adelante dice: “Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo sacerdote,  y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén. Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón. El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer”.

La gente que estaba con Saulo no entendía nada, oían la voz pero no veían a nadie, Saulo se levantó estaba ciego, lo llevaron de la mano, lo metieron en Damasco, allí estuvo tres días sin comer ni beber. Y Dios comienza a hablarle a un discípulo de la ciudad de Damasco que ya se había enterado de lo que estaba ocurriendo en Jerusalén, y le dice: Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,  y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista. Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre.  El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre.

¡Qué maravilloso el plan de Dios! Este plan iba por encima de lo que Saulo o Ananías quería, de lo que la lógica dictaba. Dios estaba diciendo: ‘a este perseguidor, a este asesino, al que participó en la muerte de Esteban, yo lo voy a usar como un instrumento’.

¡Dios tiene un propósito para tu vida! Dios tiene un plan perfecto para ti, hay un propósito divino.  Que hoy caigan las escamas de tus ojos, que puedas ser bautizado por el Espíritu Santo y tener un verdadero encuentro con Jesucristo, quien transforma tu vida.

El relato bíblico continúa diciendo: “Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo.  Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante la vista; y levantándose, fue bautizado.  Y habiendo tomado alimento, recobró fuerzas. Y estuvo Saulo por algunos días con los discípulos que estaban en Damasco”.

¡Y Saulo fue llamado al propósito divino! Esta persona que pensó que le estaba haciendo un servicio a Dios al perseguir a Sus hijos, es apartado para el propósito divino. Siguiendo la guía del Espíritu Santo, es la persona que más escribe en el Nuevo Testamento y las Epístolas Paulinas contienen una riqueza espiritual y moral enorme. Pero él entendió el propósito que tenía en Dios. Iba en contra de ese propósito pero tuvo un encuentro con Jesucristo y pudo girar a tiempo.

Pablo dice (1 Timoteo 1:12-14) dice: “Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio, habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidor e injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.  Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús”.

Hoy esa gracia y ese amor se derraman sobre tu vida y el Señor te aparta para Sus propósitos sin importar lo que hayas sido, o hayas hecho. Hoy comienza una nueva etapa gloriosa para tu vida. Te bendigo en esta hora, en el Nombre de Jesús. Amén y amén.