Iglesia Visión de Futuro

Comentarios Células de jóvenes y adultos octubre 2018

Lunes 1 de octubre

Debemos estimularnos unos a otros

Lectura Bíblica: Hebreos 10:24; Efesios 2;19; Marcos 12:28-31; Santiago 1:27, Génesis 2:15-18

Para memorizar: “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?”.

1 Juan 4:20  (RVR1960)

Introducción: El autor de Hebreos ya nos habló de fe y también de esperanza, ahora nos habla del amor y nos da a entender que es el más grande de los tres ya que alcanza a otros en manera directa.

I. El considerarnos unos a otros nos recuerda que somos una familia (Efesios 2:19). Antes éramos extraños, ahora somos “de la casa”, antes éramos extranjeros y sin privilegio alguno en el reino de los Cielos, ahora somos “coherederos de todas las riquezas celestiales en Cristo”. Como miembros de su familia y habiéndonos dado Dios a su Espíritu como “prenda” de que seremos perfeccionados (glorificados), ahora todos por naturaleza deberíamos estar produciendo aquellos frutos de los que nos habla Gálatas 6:22-23.

Las ciudadanías de los países del mundo se adquieren por cumplimiento de méritos o por pago de dinero (Hechos 22:28), pero la celestial es otorgada, no por méritos ni obras, sino por gracia; no por el esfuerzo del hombre, sino por el favor inmerecido de Dios aplicado por el Espíritu Santo.

II. Nuestro caminar cristiano no es en soledad o en aislamiento ya que somos parte de un mismo cuerpo el cuerpo de Cristo, no podemos permitir que nuestras acciones nos alejen de nuestros hermanos en la fe; por el contrario, debemos seguir la dirección de la carta de Hebreos considerarnos para estimularnos al amor y las buenas obras.

III. Este “considerarnos” lejos está de mirar a los hermanos

A. Para descubrir sus defectos o sus errores, que sería lo más común y mucho más fácil de realizar pero que destruye la unidad que Dios requiere; por el contrario, no decimos que tenemos que cubrir los errores o pasarlos por alto, sino cubrirlos con amor para ayudar al arrepentimiento y la misericordia de Dios manifestada en su perdón de pecados.

B. sino para estimularnos al amor y buenas obras. El tercer imperativo, considerémonos los unos a los otros, nos recuerda que el peregrinaje cristiano se realiza en comunidad. Mientras nos acercamos a Dios y retenemos firme la esperanza, debemos recordar que otros nos acompañan. Consideramos a Jesucristo (3:1) para motivarnos a la fidelidad y al progreso; considerémonos los unos a los otros, para aprender de su ejemplo y para ofrecerles el nuestro.

IV. El compañerismo cristiano nos ayuda a mantenernos firmes y a crecer:

A. en nuestra relación con Dios. Porque no podemos decir que amamos a Dios que no vemos, si no amamos y motivamos a nuestros hermanos que sí vemos.

B. En nuestra relación con nuestros semejantes (1 Juan 4:20). La ausencia del amor a Cristo niega el amor a Dios. La comunión con Dios se revela por nuestra confesión de que Jesús es el Cristo y por nuestra obediencia y amor por el hermano.

C. Repetidas veces desde la creación (Génesis 2:15–18) hasta las enseñanzas de Jesús (Marcos 12:28–31) y en las cartas de los apóstoles (Santiago 1:27; 1 Juan. 4:20) la Biblia insiste en esta verdad. (Leer los versículos dados y comentarlos con los integrantes de la Célula).

Conclusión: Un área importantísima es la relación con nuestros hermanos; trabajemos para estimularnos y motivarnos a ser un solo cuerpo y a amarnos para que el mundo crea.

Para orar: Que seamos uno en Cristo.

Para hacer: Toma tiempo para describir cómo estimular a tus hermanos en la fe y a ser fieles a Dios.

 

 

Lunes 8 de octubre

Debemos estimularnos al amor y a las buenas obras

Lectura Bíblica: Romanos 12:9; 13,10; Juan 15:13; 1Tesalonicenses 3:12-13; Hechos 2:44-47.

Para memorizar: “Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” Romanos 5:5  (RVR1960)

Introducción: “Acercarnos a Dios” es “considerar” a los otros para fomentar en ellos el amor y las buenas obras. El amor fraternal se manifiesta en buenas obras.

  1. El amor a Dios inevitablemente conduce a buenas acciones.

El amor al Señor se manifiesta primeramente en una vida devocional intensa, sin fisuras. Dicha relación, produce una comunión con Él tan profunda, que el espíritu del creyente se hace uno con el del Padre celestial. La experiencia de conocer y reconocer a Dios a diario produce transformaciones en sus hijos a tal punto que es inevitable que se realicen buenas acciones.

  1. No es una actitud teórica, sino un camino de acciones serviciales.
  2. no estimularnos solo con decirle a los hermanos lo que deben hacer, sino con nuestro ejemplo, amándolos y sirviéndolos sinceramente.

El amor es acción. “De tal manera amó Dios al mundo que dio a su hijo unigénito…”. Dios tradujo en hechos concretos y reales la promesa de redención que dio en Génesis 3:15. Su amor no fue de la boca para afuera, fue una acción concreta que inclusive ya estaba oficializada desde antes de la fundación de mundo.

Si realmente tenemos al Dios que decimos tener en nuestras vidas, debemos dejar la teoría y pasar a la práctica. Tener acciones serviciales hacia los demás es el fruto que demuestra la calidad de amor que le tenemos a Jesús. ¿Recuerdas la historia de la higuera estéril? A Jesús no le impresiona tu follaje, tus apariencias, Jesús fue tras el fruto de la higuera, Jesús siempre espera que sus hijos demos fruto de buenas obras.

El apóstol Pablo nos exhorta a: “compartir para las necesidades de los santos”. Amar es sinónimo de suplir, llenar, proveer y resolver problemas de los que nos rodean.

¿Eres hospitalario? Si tu respuesta es negativa, es porque no conoces como tú crees realmente a Jesús, y mucho menos puedes decir que le amas teniendo una conducta pasiva ante las necesidades de tu prójimo.

III. Mientras el Señor nos tenga en este mundo.

  1. no debemos dejar, no debemos ceder, no debemos claudicar en incitarnos, en provocarnos al amor fraternal.

Si Dios permite que sigamos en la tierra es con el propósito de incitar a los demás al amor y las buenas obras. Quizás la gente que te rodea ha visto cambios en tu vida desde que recibiste a Cristo en tu corazón. Pero, ¿dan gloria a Dios por tus obras? ¿Llegaste a ese nivel? ¿Incitas a los demás a cambiar su comportamiento cuando se comparan con la versión de vida que le pones en vidriera?

  1. hasta que logremos una verdadera comunión cristiana.

Comunión, es una común unión entre hermanos. Es mirar a los demás como superiores a nosotros mismos, a tal punto de que resaltemos nuestros defectos personales y disminuyamos las equivocaciones del prójimo.

  1. a la manera de la iglesia primitiva, donde el gozo o el llanto de uno era el gozo o el llanto de todos.

Es un deber del cristiano ponerse al nivel de la persona que tiene a su lado (esto no significa compartir su pecado). Si está sufriendo llorar con ella. Si está feliz, reír con ella. Es fácil en muchos casos reír con los que ríen, pero es un verdadero desafío llorar con los afligidos. Hay pocos lazos más entrañables como el del dolor compartido. Las personas que son verdaderas amigas, son como hermanas en tiempo de angustia.

  1. el fin de este “estimularnos al amor y a las buenas obras” es ver crecer a cada uno de nuestros hermanos.

Si estamos llenos del amor de Dios, se derramará sobre otros. No es suficiente ser simplemente gentiles con otros; debemos en forma persistente y activa mostrar nuestro amor hacia ellos. Nuestro amor debiera crecer continuamente. Nuestro amor debiera ser exponencial. Tú debes duplicar tu amor, tu bondad, tu generosidad en tu hermano. Si tu capacidad para amar permanece invariable por algún tiempo, pide a Dios que te llene otra vez con su infinita provisión de amor. Luego busca oportunidades para expresarlo.

Conclusión: Qué bueno es saber que podemos ayudarnos unos a otros, que no estamos solos, podemos recibir aliento y cuidado en el cuerpo de Cristo. Para eso debemos insistir en motivarnos a lo bueno y agradable en Dios.

Para orar: Ser libre del egoísmo y ser verdadero cristiano.

Para hacer: Describe buenas acciones a las que tenemos que estimularnos y cómo se podría implementar en la Célula.

 


Lunes 15 de octubre

Impulsando a todos al amor

Lectura Bíblica: Hebreos 10:24; Romanos 13:7- 14; Mateo 24;12; 1 Juan 4:7-12

Para memorizar: “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios”. 1 Juan 4:7 (RVR1960)

Introducción: Los griegos usaban seis palabras para referirse al amor: ágape, eros, philia, libido, nomos y cáritas. Ninguna excluye a las otras, pero solo la palabra ágape expresa el verdadero amor puro, sin mezcla de interés personal alguno, que se entrega total e incondicionalmente, lo cual solo es posible cuando estamos en Dios.

I. La palabra que usa el escritor aquí́ cuando dice estimularnos al amor es: ágape. La Biblia habla sobre varios tipos de amor. Ahí está la palabra griega phileo, que significa “amistad o cariño”. Luego está eros, que es el amor apasionado que sentimos en una relación. Pero hay un tercer tipo: un tipo más elevado de amor.

Ágape es el tipo de amor que Dios tiene hacia Su Hijo y la raza humana. Es un amor que se sacrifica… el amor que vemos en Juan 3:16: Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito… (NVI).

II. Vamos a usar el amor como una fuente estimulante

A. Dios nos dice en su Palabra que ninguno vive para sí. El amor no es tanto un sentimiento, sino un acto de voluntad. El Señor Jesús ordena: “Amaos (agapeaos) los unos a los otros…” (Juan 13:34). El verdadero amor (ágape) nace de la voluntad y se convierte en sentimiento, no al revés.

La única persona que ha exhibido un amor puro ágape, dando un amor total antes de recibir nada a cambio, es Dios.

B. El cristianismo no es para uno mismo; no es egocéntrico. El amor ágape no es condicional:

—No da un trato a las otras personas basado en la conducta de ellas.
—No muestra atención a las personas en base a su comportamiento.
—No piensa que el amor debe manifestarse como una recompensa de la buena conducta.

C. El amor es la forma más óptima de influir en los demás. Ágape es un amor que nutre. El amor ágape es compasivo, atento, cuidadoso y amable. Es un amor desinteresado y altruista. No busca placer para sí mismo, sino que encuentra placer y deleite en dar. Es el amor cuidado, ternura, el amor compasivo que da, es la entrega amorosa, la sensibilidad, el encuentro desde la ternura y el deseo de bienestar del/la otro/a.

II. El amor de muchos se enfría por falta de estímulo. La maldad hace que muchas veces nos enfriemos, nos desanimemos, pero el Señor no quiere eso, no quiere que nos desanimemos por la maldad.

A. Necesitamos punzarnos, pincharnos unos a otros, a fin de amar a nuestros hermanos, a nuestro prójimo. En el pueblo de Dios también necesitamos estímulo para seguir hacia la meta que nos fue mostrada tan generosamente por el Señor. Si no lo hacemos en la iglesia, alguien de afuera lo brindará.

El ser humano es al mismo tiempo un ser social, como consecuencia, la necesidad de recibir estímulos y ser reconocido es parte de su existencia. El esperar recibirlos nos genera estados emocionales de angustia. El no recibirlos como esperamos, nos transforma en seres solitarios, e inexorablemente nos “sumerge” en estados emocionales depresivos. Por eso debemos cumplir con el mandamiento de estimularnos a las buenas obras y sobre todo al amor.

B. Si no lo quieres amar como a hermano (lo cual es grave), ámalo como a tu semejante, como a tu prójimo. (Toma tiempo para hacer un pequeño debate sobre este punto).

C. San Juan dice: “Un nuevo mandamiento os doy: Que os améis unos a otros”. En primer lugar, este mandamiento no era una repetición de los llamados al amor del Antiguo Testamento. ¡No! Este mandamiento era nuevo en diversas maneras. Por un lado, era nuevo porque sería la norma, Por otro lado, el mandamiento era nuevo porque era la base del “nuevo pacto”. ¿Qué queremos decir con esto? Queremos decir que la Iglesia cristiana siempre se ha visto a sí misma como una comunidad que vive en relación con Dios. Podemos describir esa relación como un acuerdo, un convenio, una alianza, un pacto entre Dios y los demás seres humanos. Pero todo acuerdo tiene condiciones y nuestro pacto no es la excepción. ¿Cuáles son las condiciones que Dios nos presenta para formar parte de la comunidad del pacto? Dios sólo nos pide una condición: Que nos amemos los unos a los otros

Conclusión: Viene un tiempo cuando deberemos dar nueva fuerza al amor entre hermanos. Muchos otros podrán ser parte del pueblo de Dios al ver esta manifestación de amor.

Para orar: Que nos amemos unos a otros.

Para hacer: Busca alguien en necesidad y ayúdalo. Describe cómo te sentiste al hacerlo.