Iglesia Visión de Futuro

Comentarios Celúlas de jóvenes y adultos marzo 2018

Lunes 5 de marzo

Jesús es nuestro camino a Dios

Lectura Bíblica: Hebreos 8: 1-13; 9:21; 1:1-3

Para memorizar: Hebreos 7:17

Introducción: La perfecta obediencia y el perfecto sacrificio de Jesús otorgan una nueva base para el acercamiento a Dios. El camino que Jesús nos abrió es siempre nuevo, porque nunca envejece ni caduca porque él es un gran sacerdote, el único que intercede por nosotros ante el Padre.

  • El autor sagrado comienza presentando evidencia de un hecho:
    • «El punto más destacable de todo lo que venimos diciendo es el siguiente: Tenemos un sumo sacerdote de tal categoría, que está sentado a la derecha del trono de la Majestad (hebreos 8:1-2).

El autor, primero muestra la superioridad de Cristo, y luego concluye: Puesto que él es superior, el pacto que ministra tiene que ser superior. Esto no es dar vueltas en su razonamiento, porque la conclusión es lógica. Un sacerdote superior nunca podría ministrar a base de un pacto inferior. Para cambiar la ilustración, el abogado más notable puede hacer muy poco si el testamento que está validando es deficiente. Es incomprensible que nuestro Señor ministre basándose en un testamento inferior.

El escritor dice que la clave de todo lo antedicho consiste en el hecho de que tenemos un sumo sacerdote superior. Luego presenta varios argumentos para probarlo. Él ministerio sacerdotal de Cristo pertenece al Reino celestial. Él ministra en el cielo, no en el tabernáculo mosaico (vv. 1, 2, 5). Su sacrificio fue apto para el cielo; no fue como las ofrendas según la ley (vv. 3, 4). Por lo tanto, Él media un mejor pacto (v. 6).

    • Hebreos 1:1-3

El escritor comienza en este pasaje enseguida mostrando que Cristo es:

a. Superior a los profetas (1:1–3), los mensajeros terrenales del pasado.

Dios”. Sin preámbulo alguno el escritor abre la epístola en forma abrupta, dando por sentado la existencia de Dios y la realidad de una revelación en una afirmación categórica, como algo a ser probado. Hebreos es uno de tres libros de la Biblia que comienzan con Dios: Génesis, revelando Su poder; Juan, haciendo escuchar Su voz; Hebreos, contemplando y admirando Su persona.

Veamos los detalles:

*Frecuencia. “Muchas veces”, pero en forma fragmentaria y progresiva, hasta llegar a proporcionarnos un retrato casi completo del Señor. El Antiguo Testamento contiene esa revelación progresiva por parte de Dios.

*Forma. “de muchas maneras”. Variedad de formas: promesas, visiones, sueños, voces, ángeles, juicios, advertencias, etc., por su Espíritu.

*Fragmentaria, pues por estas formas y mediante estos medios Dios solo se podía revelar de modo limitado y parcial. Lo que se transmitía era correcto, pero incompleto.

*Destinatarios de esa revelación pasada eran “los padres”, los descendientes de Abraham, Isaac y Jacob: los hebreos. Ellos habían sido los depositarios de los oráculos de Dios.

*Instrumentos usados: “los profetas”. Aunque fueron empleados por Dios para ampliar su revelación, los profetas eran solo canales. Se establece, pues, en este versículo el origen divino del Antiguo Testamento.

Sí, Dios se valió de mensajeros humanos, pero ellos no podían comunicar todo lo que había en el corazón divino. Por eso era necesaria: La revelación suprema de Cristo (v. 2a).

En estos postreros días” para los judíos era una expresión escatológica, significando en los días del Mesías (cf. Isaías 2:2; Miqueas 4:1).

Notemos que ahora “nos ha hablado” a nosotros, “por el Hijo”: Toda la revelación del Antiguo Testamento converge en Él. Todas las voces de los profetas ahora se unen en una sola voz, la del Señor. La revelación anterior ha quedado totalmente superada al venir Él, pues no era meramente parte de la verdad, sino la personificación de ella en su totalidad. Él es la revelación definitiva, completa y perfecta. En vez de ser temporaria, es permanente; en lugar de ser preparatoria, es final; y no viene a través de subordinados sino que está encarnada en Él (cf. Juan 1:18).

La palabra central aquí es “Hijo”, y como en el griego original no se usa el artículo definido, sugiere más Su carácter que Su persona, lo que es, antes de quién es. Es Dios mismo hablándonos. Hay nada menos que nueve referencias a Cristo como Hijo en Hebreos, de las que tres se encuentran aquí (1:2, 5, 8; 3:6; 4:14; 5:8; 6:6; 7:28; 10:29). Todo lo que Dios quiso que supiéramos acerca de Sí mismo está resumido en Cristo.

Morris, C. A. (1999). Comentario bíblico del continente nuevo: Hebreos (pp. 14–15). Miami, FL: Editorial Unilit.

    • habla de distintos métodos que usó Dios para comunicarse,
    • incluyendo visitaciones, sueños, señales, parábolas y sucesos (Isaías 28.10).
  • El Hijo es el Señor de toda la historia. Ha gobernado el universo a lo largo de la historia como Mediador bajo el Padre. O sea, todo lo que ocurre está bajo la autoridad y el Señorío de Cristo, nada escapa a Su control.
  • El Hijo es el resplandor de la gloria de Dios
    • Lo que significa el fulgor que proviene de la gloria esencial del Padre (Juan 1.14; 2 Co 4.4, 6). Jesucristo se hizo hombre, y a través de Su humanidad reflejó la gloria del Padre. Dios se reveló en Su Hijo, y hoy también quiere hacerse conocer. En Cristo vemos la gloria de Dios, es decir la perfección de Dios en todos sus aspectos: Su perfecto amor, Su perfecta justicia, Su perfecto conocimiento, Su perfecta paciencia, su

santidad.

    • El Hijo de Dios no vino para deslumbrarnos con Su esplendor sino para purificarnos de nuestros pecados. Su presencia nos purifica, nos limpia, nos renueva; debemos tomar más tiempo para estar en esa presencia y que el resplandor de Su Gloria nos purifique cada día más.
  • Se sentó a la derecha de Dios
    • Sugiere el acto oficial de asumir el cargo de Sumo Sacerdote,
    • Implica un contraste con el sacerdocio levita Jesucristo no sólo está sentado; el lugar donde está sentado añade gloria a Su persona y a Su obra. Este lugar es el trono en los cielos, a la diestra del Padre. Esta exaltación fue el cumplimiento de la promesa del Padre al Hijo: “Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies” (Salmos 110:1). El sumo sacerdote de Israel nunca se sentó, ni mucho menos sobre un trono. Sólo un sacerdote “según el orden de Melquisedec” podía sentarse en el trono, porque Melquisedec era tanto rey como sacerdote (Hebreos 7:1).
    • En el Antiguo Testamento encontramos un santuario sin asientos, en el Nuevo Testamento, vemos a nuestro Salvador sentado junto a Dios. Ahora nuestro Señor está sentado porque Su obra ha sido consumada. No había asientos en el tabernáculo del Antiguo Testamento porque la obra de los sacerdotes nunca terminaba. Cada sacrificio era sólo un recordatorio de que ninguno de los sacrificios jamás había provisto una salvación consumada. La sangre de los animales no lavaba los pecados ni limpiaba la conciencia del culpable; solamente cubría el pecado hasta aquel día cuando Cristo moriría para quitar el pecado del mundo (Juan 1:29).

Conclusión: Nosotros tenemos el privilegio de tener un gran sacerdote que intercede por nosotros, Jesús, Él es todo lo que necesitamos; busquémoslo con todo nuestro corazón.

Para orar: Que podamos acercarnos cada día más a Dios.

Para hacer: Lea Hebreos 1 ;1-3 y con sus palabras comparta lo que usted entiende acerca de Jesús.

 

Lunes 12 de marzo

Un gran sacerdote

Lectura bíblica: Hebreos 7

Para memorizar: Hebreos 8:2

Introducción: A lo largo de este mes estudiaremos a Jesús como nuestro Gran sumo sacerdote, para comprender Su obra en la Cruz y Su función como nuestro intercesor ante Dios.

  • Sumo Sacerdote es solo uno de los muchos títulos aplicados a Jesús.
    • Otros títulos; Mesías, Salvador, Hijo de Dios, Hijo del Hombre, Amigo de pecadores, etc.
    • Cada uno se enfoca en un aspecto particular de lo que Él es.
    • En el libro de Hebreos, Jesús es llamado un Sumo Sacerdote (Hebreos 2:174:14). La perfección no fue posible bajo el sacerdocio levítico, pero el ministerio de Jesús como sumo sacerdocio reemplaza todo el sistema del Antiguo Testamento sobre la forma de aproximarse a Dios, y “perfecciona” a los creyentes en una relación con él (vv. 11-19). El significado del juramento confirmando el sacerdocio del Mesías se examina (vv. 20-22) y luego se delinean las implicaciones de la promesa de que Él será sacerdote para siempre (23-25).
    • La palabra “sacerdote” conlleva un par de significados primarios.
      • Primero, significa uno que es mediador en los servicios religiosos. El sacerdocio comenzó formalmente en Israel en el tiempo del éxodo. En la época de los patriarcas, los jefes de familias ofrecían sacrificios y oraciones intercesoras y cumplían las funciones religiosas en general, pero aparentemente no existía una función sacerdotal aparte, como la había entre los egipcios (Génesis 47:22; 47:26) y en el caso de Melquisedec (Génesis 14:18-20).

El nombramiento de Aarón y sus hijos como sacerdotes (Éxodo 28:2; 29:2),( Levítico 8:2) se produce antes de los acontecimientos del Sinaí (Éxodo 32) que llevaron a la designación especial de la tribu de Leví para oficiar delante del Señor, para hacerlo en lugar de los primogénitos (Números 8:16). La tribu de Leví fue elegida para servir como asistente de los sacerdotes aarónicos (Números 3:2) comparar (Éxodo 32:26-29, Números 8:16 .).

Luego del establecimiento del sacerdocio aarónico, se consideraba una ofensa en Israel que una persona, no consagrada oficialmente como sacerdote, ofreciera los sacrificios rituales formales. La rebelión de Coré (Números 16) incluyó la intromisión en las funciones sacerdotales, a pesar de que él y sus hijos eran levitas (Números 16:8-9). El rey Saúl fue reprendido muy severamente por una intromisión similar (1 Samuel 13:8), y el rey Uzías fue castigado con la lepra por esta ofensa (2 Crónicas 26:16 ss.). En una misma persona podían combinarse las funciones de profeta y sacerdote (Juan 11:49-52). Jeremías era miembro de una familia de sacerdotes (Jeremías 1:1). Las funciones de rey y profeta también podían recaer sobre una misma persona (Hechos 2:29-31), pero la línea real de David pertenecía a la tribu no sacerdotal de Judá, y por lo tanto, según la ley levítica, ningún rey de la descendencia de David podría haber sido también sacerdote. Los autores del Nuevo Testamento tenían en gran consideración el hecho de que Jesús perteneciera a la casa y al linaje de David (Lucas 2:4-5) comparar Mateo 21:9 y Marcos 11:10. ¿Cómo podía, entonces, ser también sacerdote? El autor de la epístola a los Hebreos encuentra la respuesta bíblica en la orden de Melquisedec (Hebreos 6:20; 7:17), quien era superior a Abraham y que fue a la vez rey y sacerdote. Esto amplía la profecía de Zacarías (Hebreos 6:13; comparar Isaías 4:2 y Jeremías 23:5-6).

      • Segundo, significa uno que es santo o apartado para llevar a cabo esos servicios.
  • El primer lugar donde encontramos la palabra usada en la Biblia es en Génesis 14.
    • Abraham, el amigo de Dios fue recibido por Melquisedec rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo.

El Sal. 110:4 es el texto clave de este capítulo. Para indicar qué quiso decir el Salmo al hablar de un sumo sacerdote para siempre según el orden de Melquisedec, Hebreos vuelve a Génesis 14:18-20, subrayando sólo ciertos temas del relato allí. El nombre Melquisedec significa rey de justicia y el hecho de que era rey de Salem (que deriva del hebreo shalom, “paz”) significa que era rey de paz. En nombre, por lo menos, él anticipó el reinado mesiánico de justicia y paz (p. ej. Isaías 9:6, 7; Heb. 1:8, 9). Más importante aún, él se identifica como sacerdote del Dios Altísimo, que bendijo a Abraham y recibió del gran antepasado o patriarca de Israel los diezmos de todo. Además, en el registro de la Escritura, Melquisedec fue sin padre ni madre ni genealogía, no tiene principio de días ni fin de vida. Aparece de la nada y desaparece sin dejar rastro. No tuvo predecesores ni sucesores. Dado que la legitimidad del sacerdocio de un hombre en el mundo antiguo dependía de tales cosas, el silencio de la Escritura al respecto es inusual. Melquisedec se asemeja al Hijo de Dios en el sentido de que plantea previamente su sacerdocio único y perpetuo. En términos técnicos, es un “tipo” o modelo de Cristo. El Salmo 110 tiene en vista la aparición de otro rey de Jerusalén (“ciudad de Salem”), ejerciendo un sacerdocio como el de Melquisedec, aparentemente no basado en una descendencia física de cualquier sacerdocio conocido, pero, sin embargo, designado divinamente. Hebreos proclama que Jesucristo es el rey sacerdote prometido quien reina para siempre (Comentario bíblico Siglo XXI)

    • Este hombre, cuyo nombre significa “rey de justicia,” bendijo a Abraham y al Dios Altísimo quien le dio la victoria a Abraham.
    • En respuesta a esta bendición, Abraham le dio el diezmo. Por este acto, Abraham reconoció la alta posición de Melquisedec como el sacerdote de Dios. Pensemos cómo nosotros poder darle a Jesús para reconocer Su superioridad (haga un breve intercambio de ideas).
    • Leví, el nieto de Abraham, fue elegido por Dios para ser el padre de la tribu sacerdotal.
    • Cuando la Ley fue dada en el Monte Sinaí, los levitas fueron identificados como los sirvientes del Tabernáculo, con la familia de Aarón como los sacerdotes.
    • Los sacerdotes eran responsables por hacer intercesión ante Dios por el pueblo, se presentaban delante de Dios ofreciendo sacrificios y ofrendas por el pueblo
    • Cuando Jesús es llamado nuestro Sumo Sacerdote, es con referencia a estos dos sacerdocios previos. O sea, el de Melquisedec y el levítico.

Conclusión: La idea central es que el sacerdote que va a mediar entre nosotros y Dios, y que nos justifica ante Dios, y ora por nosotros ante Dios, no es un sacerdote débil, pecador, moribundo, como los de los días del Antiguo Testamento. Él es el Hijo de Dios, fuerte, sin pecado, y con una vida indestructible.

Para orar: Que nos podamos rendir a nuestro gran Sacerdote.

Para hacer: En base a la obra de Jesús, haz los cambios que debas hacer en tu vida según lo que aprendiste sobre el sacerdocio.


 

Lunes 19 de marzo

 

Un gran Sumo Sacerdote

Lectura Bíblica Hebreos 7:26-2

Para memorizar: Hebreos 10:21

Introducción: Porque convenía que tuviéramos tal sumo sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos, que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus propios pecados y después por los pecados del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, cuando se ofreció a sí mismo.

I. Gran sacerdote

A. En todo otro lugar de la Epístola se emplea el término griego

B. por sumo sacerdote. La palabra hebrea para sacerdote es “kohen” y para Sumo Sacerdote “Kohen HaGadol”, equivalente en griego bíblico con “Archiereus”, de archiereus, que viene de hieros, santo, sagrado, apartado. (Lev 4). En la Ley de Dios se instituye para ofrecer un animal como ofrecimiento de agradecimiento o de perdón por los pecados de los hombres, o en definitiva para que bendiga a otros que por la carencia que tienen del Espíritu están lejos de Dios, para su acercamiento a Él. Tiene connotación de intimidad con Dios, ningún otro personaje puede venir a la presencia de Dios sino el sacerdote (Éxodo 26:31-35; Levítico 16).

En Cristo todos somos sacerdotes porque a través de Jesucristo tenemos entrada al corazón del Padre (Hebreos 10:19-20). 

El sacerdocio de Cristo sí cambia a las personas porque hace que, entre Su Espíritu en ellas, cuando le recibimos, y de una vez para siempre ha cumplido el sacrificio eterno, siendo el Autor de la vida y dando Su vida y volviéndola a tomar. Jesús es el Sacerdote por excelencia.

C. Aquí es “un gran sacerdote”,

  1. Uno que es a la vez Rey.
  2. “Sacerdote sobre el trono” (Zacarías 6:13) En el v. 13 hay una combinación de conceptos: está por un lado el concepto real, un rey-juez que se sienta en su trono para gobernar; por otro lado, señala a un sacerdote que está cumpliendo con la función de intercesión y de proclamación. El Retoño está uniendo las dos funciones; real y sacerdotal. Podemos notar otra profecía cumplida en el ministerio del Señor Jesús, como rey y sacerdote, privilegio que ha compartido también con Sus discípulos al hacerlos reyes y sacerdotes para Dios.

Este consejo de paz entre la función real y la sacerdotal solo se podría lograr en una persona que combinara los dos oficios. Esta persona estaría dotada de una naturaleza especial que, además, de tener poder y gloria, fuera a la vez capaz de identificarse con las condiciones del hombre para poder interceder por él. La carta a los Hebreos nos señala que Cristo ha llenado estos requisitos.

D. Un Sacerdote real o un Rey sacerdotal.

II. Aspectos del sacerdocio de Cristo

A. Primero, Jesús no tiene pecado. Versículo 26: Tenemos un Sumo Sacerdote que es: “santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos”. “Santo” en su relación con Dios. Esto habla de piedad, absoluta armonía con Dios, satisfaciendo plenamente todas las justas demandas de un Dios santo. La palabra en el griego implica uno que cumple todas las obligaciones divinas, tanto en su carácter como en su labor. 

B. Segundo, como era sin pecado, no tenía que ofrecer sacrificios por Sí mismo, sino que pudo ofrecerse a Sí mismo como sacrificio. Versículo 27: “Inocente” en su carácter, en relación con el hombre. Significa estar libre de toda malicia y engaño (cf. 1 P. 2:22). 

Sin mancha” en su conducta, libre de toda impureza y contaminación moral, y por tanto no necesita ofrecer ningún sacrificio por sí mismo. 

Apartado de los pecadores” en su andar. Se identificaba con los pecadores, pero no con su pecado. 

C. Lo que nos lleva al tercer aspecto en el que Su sacerdocio es superior: no hay otro como Jesús por eso nuestra bendición de confiar en Él.

D. El cuarto aspecto de la superioridad del sacerdocio de Cristo por encima de todos los otros sacerdotes es que fueron elegidos por la Ley en su debilidad, pero Él fue elegido por juramento divino como el Hijo perfecto.

E. La quinta característica de la superioridad de Cristo sobre todos los demás sacerdotes es que Su ministerio es para siempre. “Hecho más sublime que los cielos”. La resurrección y ascensión del Señor fueron el sello de aprobación divina sobre la perfección de su obra, y lo condujeron a su esplendor actual. La característica de su sacrificio (v. 27) único e irrepetible, a diferencia de los sacrificios de los antiguos sacerdotes que debían repetirse “cada día”. El sacrificio de su sacerdocio es definitivo y de valor infinito. Una sola ofrenda, hecha “una vez para siempre” fue suficiente por su valor incomparable y único.

*La constitución de El como sacerdote (v. 28) a perpetuidad por ser Hijo y perfecto, en contraste con los débiles hombres. Tiene el sello del juramento divino como perfecto y autorizado por Dios. Es además permanente.

Hecho perfecto” otra vez no significa que alguna vez no fuera perfecto, sino que se refiere al fin, con pleno éxito, de su misión.

Conclusión: Su ministerio presente a nuestro favor asegura nuestro continuado acceso. Él nos instruye, guía y conduce en nuestro culto hacia Él.

Para orar: Que cada día seamos sensibles a Su presencia.

Para hacer: En esta semana tomo tiempo para adorar a Dios y para darle gracias por la obra de Jesús. Tenga un tiempo especial con Dios y comparta esa experiencia con los demás.

 


 

Lunes 26 de marzo

 

Un gran Sumo Sacerdote (2)

Lectura Bíblica: Hebreos 8

Para memorizar: Hebreos 9:24

Introducción: La gran declaración cumbre de este texto es que tenemos un gran Sumo Sacerdote, Jesucristo, quien vino al mundo como el Hijo de Dios, vivió una vida sin pecado, Él no vino para acoplarse al antiguo sistema de sacrificios sacerdotales. Él vino a cumplirlo y darle fin. 

I. Él es la realidad; ellos eran la sombra y la copia de la realidad.

A. Cuando viene la realidad, las sombras pasan. Qué bueno es saber que Jesús es nuestra realidad de vida y salvación solo Él es lo real si lo buscamos encontraremos la verdad y la vida.

B. Jesús vino a cumplir con todo lo que necesitábamos cuando decimos todo es todo no busque en otro lado u otras cosas, en El tenemos la plenitud de Dios y eso es más que suficiente; dediquémonos a buscarle de corazón propongamos estar en Su presencia para ser transformados de gloria en gloria a Su imagen.

II. El Sumo Sacerdocio de Jesús, la venida de la realidad en lugar de la sombra,

A. Cumple y da fin al centro físico de la adoración del Antiguo Testamento: al tabernáculo y templo. Ahora nosotros somos Su templo donde Él habita y los sacrificios son sacrificios de alabanza y adoración.

B. Cumple y da fin al sacerdocio oficial. Ya no hace falta por todo lo que vimos en clases anteriores un sacerdote humano, un mediador de carne y hueso. Cristo es nuestro Sumo Sacerdote que cumplió con todo lo requerido por el Padre para darnos entrada al lugar santísimo solo lo tenemos que hacer con un corazón limpio y con toda sinceridad, Él nos dice “Buscadme y viviréis”.

C. Cumple y da fin a las ofrendas y sacrificios. Él se ofrendo a Sí mismo y cada vez que participamos de la cena del Señor recordamos esa ofrenda hecha una vez y para siempre, esto nos recuerda que nosotros debemos presentar nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo y agradable a Dios que es nuestro culto racional.

D. Cumple y da fin a las leyes sobre las dietas.dando el Espíritu Santo a entender con esto que aún no se había manifestado el camino al Lugar Santísimo, entre tanto que la primera parte del tabernáculo estuviese en pie. 9Lo cual es símbolo para el tiempo presente, según el cual se presentan ofrendas y sacrificios que no pueden hacer perfecto, en cuanto a la conciencia, al que practica ese culto, 10ya que consiste sólo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas” (9:6–10).

E. Cumple y da fin a las vestiduras sacerdotales. Ahora todos recibiremos nuevas vestiduras por la Sangre de Jesús.

F. Cumple y da fin a los actos de temporada de expiación y reconciliación. El ministerio del tabernáculo, vv. 6–10, y el ritual establecido.

Dos grandes ordenanzas formaban el fundamento de la vida nacional y espiritual de Israel:

La pascua, descrita en Ex. 12 e interpretada en 1 Co. 5, y

El día de expiación, descrito en Lv. 16 e interpretado aquí en He. 9. Notemos:

  1. a. Los sacerdotes y su actividad continua (v. 6). En el ejercicio de su ministerio entraban en el tabernáculo, aunque sólo en el lugar santo continuamente (mañana y tarde), en el cumplimiento de sus deberes rituales o ceremoniales; sólo ellos podían hacerlo. Pero estaban limitados a esa parte, y no podían nunca traspasar el velo interior y entrar en el lugar santísimo. No tenían acceso alguno a ese lugar tan sagrado. En cambio, vemos a continuación:
  2. b. El sumo sacerdote y su actuación especial (v. 7) el día de la expiación (Lv. 16:2–34). Él era el único hombre en el mundo que podía entrar en el lugar santísimo, y sólo una vez al año. Notemos que la sangre que el sumo sacerdote introducía en ese lugar era sangre de un becerro como ofrenda por su propio pecado, y sangre de un macho cabrío por el pecado del pueblo (Lv. 16:11–15).

          Las imperfecciones propias (vv. 9, 10a) de este ministerio temporal. Las “ofrendas y sacrificios”, al igual que las “diversas abluciones” o lavamientos, solo tenían que ver con la impureza ritual o ceremonial; no podían limpiar de la suciedad moral de la conciencia ni limpiarlos de sus pecados. Aunque bastaban para asegurar pureza ceremonial, solo eran un medio de gracia en tanto señalaban hacia el sacrificio final de Cristo.

 La imperiosa necesidad (v. 10b) de una reforma. Esas ordenanzas eran “impuestas” ya que la Ley era un yugo que condenaba al hombre. La palabra griega empleada sugiere la idea de aquello que es doloroso y pesado. La era cristiana es “el tiempo de reformar las cosas”; a esto se refiere el escritor aquí. Es el momento cuando lo que era inadecuado e imperfecto dio lugar a lo efectivo y perfecto.

 CONTAMOS CON UN SACRIFICIO MEJOR, 9:11–10:18, pues es único y suficiente.

 Morris, C. A. (1999). Comentario bíblico del continente nuevo: hebreos (pp. 83–84). Miami, FL: Editorial Unilit.

III. Esto significa, en esencia, que toda la vida de adoración del Antiguo Testamento

A. en algo espiritual, oponiéndose a algo terrenal.

B. Lo externo es aun importante, pero ahora lo espiritual es tan importante.

C. No solo la vida de la iglesia, es la expresión de la adoración. (Romanos 12:1). Este es un poderoso llamado. Recibimos diariamente del Señor los frutos de Su misericordia. Presentémonos; todo lo que somos, todo lo que tenemos, todo lo que hacemos, porque después de todo, ¿qué tanto es en comparación con las grandes riquezas que recibimos? Es aceptable a Dios: un culto racional, por el cual somos capaces y estamos preparados para dar razón, y lo entendemos. La conversión y la santificación son la renovación de la mente; cambio, no de la sustancia, sino de las cualidades del alma. El progreso en la santificación, morir más y más al pecado, y vivir más y más para la justicia, es llevar a cabo esta obra renovadora, hasta que es perfeccionada en la gloria.

D. Esto se refiere a todo el tiempo y en todas partes. (1ra a los Corintios 10:31).

Conclusión: En el Nuevo Testamento, todo el enfoque está en la realidad de la gloria de Cristo, no en la sombra y copia de los objetos y formas religiosas. El mandamiento es una relación de amor y confianza y obediencia a Jesucristo en todas las áreas de la vida. 

Para orar: Que mi vida entera sea una canción de amor para Ti.

Para hacer: ¿Qué actos de tu vida adoran a Dios y qué actos no? Enfócate en cambiar lo que no le adora a Jesús.