Iglesia Visión de Futuro

Comentarios Células de jóvenes y adultos junio 2018

Lunes 4 de junio

UN CORAZÓN PURIFICADO DE MALA CONCIENCIA

Mateo 7:21-22, Salmos 16:7; Romanos 2:12-16; 1 Timoteo 1:3-10.

“Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia está corrompidas”.

Tito 1:15 (RVR1960)

El corazón es el centro de nuestra vida moral. No caben dudas de que el pecado es un asunto interno que procede del corazón del hombre (Marcos 7:21-22).

I. PURIFICADOS EN EL CORAZÓN

A. La palabra “corazón” abarca el intelecto, la voluntad, las emociones, y la conciencia.

La palabra corazón del griego “Kardia” relacionado con los términos “cardíaco y cardiológico” es principal órgano de la vida física (Levítico 7:11). Mediante una fácil transición esta palabra vino a significar toda la actividad mental y moral del hombre, incluyendo tanto sus elementos racionales como emocionales. En otras palabras, se usa el corazón de manera figurada para denotar las corrientes escondidas de la vida personal. Este término que se usa figuradamente en las Escrituras para designar el centro, la totalidad o la esencia de todas las cosas o actividades. En particular se refiere al centro de la personalidad del hombre.

El corazón o mente humana está dividida en el intelecto, o pensamientos, la voluntad o capacidad de escoger, las emociones o alteración del ánimo, y la conciencia para discernir y advertirnos entre lo malo y lo bueno.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           B. Es necesario que limpiemos nuestro corazón.

¿Por qué es tan necesaria la limpieza del corazón? Porque es el centro de toda persona. Porque de él fluye la vida. (1Timoteo 1:5) Justamente en este mandamiento Pablo le encomienda a Timoteo que sea amoroso, pero le aclara que el amor nace (salta como una fuente de un corazón o mente limpio). Si el corazón está en tinieblas no hay posibilidad de ver la luz de la vida. Sin limpieza interior no hay amor genuino. La oscuridad gobernará y será llevada a cada rincón de la personalidad. El pecado influye adversamente en la conciencia y cuando esta se corrompe, va perdiendo su sensibilidad moral. Como todos sufrimos las consecuencias del pecado original, ya no se puede identificar la voz de la conciencia con la de Dios. Por tal motivo un verdadero discípulo de Cristo debe estar constantemente alerta a pasar por el filtro de la Palabra del Señor, su propia conciencia, los argumentos, pensamientos y emociones.

C. El corazón es la fuente de nuestra conducta (los hechos y las palabras).

Como el alma de un automóvil es su motor, de la misma manera el corazón es el motor de la persona, de allí emerge una personalidad agradable o desagradable, malos o buenos tratos, buenos o malos gestos. La conducta humana refleja el interior. Las buenas o malas obras son los frutos que afloran del corazón.

II. DEFINICIÓN DE LIMPIO = DEL GRIEGO KAZAROS

A. Se utilizaba para describir la pureza de un producto.

En la antigüedad como en la actualidad la calidad del producto se calcula por su pureza. kazarós, que quería decir en un principio simplemente limpio como opuesto de sucio o inmundo. Algo totalmente opuesto no admite unión o mezcla. Más tarde llegó a tener ciertos usos de lo más sugestivos. Se usaba del grano que se había trillado y aventado y estaba limpio de polvo y paja. Se usaba de un ejército que hubiera sido purgado de todos los soldados cobardes o indisciplinados hasta tal punto que no quedaban en él más que luchadores de primera clase.

B. Se decía que el corazón estaba puro o limpio cuando no tenía mezcla. Se usaba de algo que no tenía ninguna mezcla que lo empobreciera. Así pues, un corazón puro es un corazón cuyos motivos son absolutamente limpios y sin mezcla.

C. Era sincero, íntegro, limpio de pecado, limpio de otros intereses que no sean los de Dios. En el corazón del pensador cristiano no existe el deseo de demostrar lo inteligente que es, ni de ganar una victoria puramente polémica, ni de demostrar la ignorancia del oponente. Su único deseo es ayudar e iluminar y guiar hacia Dios. El pensador cristiano no tiene más móvil que el amor a la verdad y a las personas.

D. Por eso dijo que los de corazón limpio “verán” a Dios. Así pues, el sentido básico de “kazarós” es sin mezcla ni adulterio ni aleación. Es por esto por lo que esta bienaventuranza es tan exigente. Podría traducirse:

¡Bendita la persona cuyos motivos son siempre totalmente sin mezcla, porque verán a Dios!

Rara vez se da el caso, hasta en nuestras acciones mejores, de que no haya la menor mezcla de motivos. Si nos entregamos total y generosamente a alguna buena causa, puede que nos quede en el corazón algún resto de propia satisfacción y aprobación, alguna complacencia en la gratitud y alabanza y crédito que cosechamos. Si hacemos algo bueno que requiere algún sacrificio por nuestra parte, puede que no estemos totalmente libres del sentimiento de que otros verán en nosotros algo heroico, y nos considerarán mártires.

Esta bienaventuranza nos exige el más severo examen de conciencia. ¿Hacemos nuestro trabajo para aportar un servicio o para que nos lo paguen? ¿Cumplimos con nuestro trabajo por motivos de servicio o de paga? ¿Prestamos nuestro servicio por generosidad o por egoísmo? ¿Hacemos lo que hacemos en la iglesia para el Señor o para nuestro propio prestigio?

E. Aquí no se refiere solamente a ver a Dios en el cielo, sino tener una visión de Dios aquí en la Tierra.

Jesús pasó a decir que sólo los puros de corazón verán a Dios. Es uno de los simples Hechos de la vida que vemos sólo lo que estamos dispuestos a ver. Y eso es verdad no solamente en el sentido físico, sino en todos.

Hay personas de mente sucia que ven en cualquier situación un material para una observación negativa o un chiste sucio. En cualquier esfera de la vida, cada uno ve lo que está capacitado para ver.

Así, dice Jesús, son solamente los puros de corazón los que verán a Dios. Es una seria advertencia para que recordemos que cuando mantenemos la limpieza de corazón por la gracia de Dios, o cuando lo ensuciamos por malicia humana, estamos capacitándonos o incapacitándonos para ver algún día a Dios.

F. En otras palabras: Dichosos los de corazón puro porque ellos percibirán a Dios.

Así pues, esta sexta bienaventuranza podría leerse de la forma siguiente:

¡Ah, la bienaventuranza de la persona cuyos motivos son absolutamente puros porque algún día estará capacitada para contemplar a Dios!

Conclusión: Por lo tanto, el acto de limpiar al hombre del pecado debe comenzar con su interior, o como dice el autor de Hebreos, con “nuestras conciencias” de manera que la sangre de Cristo purifica al pecador en lo íntimo allí donde está arraigada la maldad, y no en lo externo como pasaba con el sistema sacrificial ceremonial.

Oración: Que Dios siga limpiando nuestro corazón.

Acción: ¿Cómo son tus hechos y tus palabras? ¿Hay mezclas en tu corazón, o solo está Dios como centro? Responde y compártelo.

 


PURIFICARNOS DE MALA CONCIENCIA

1 Pedro 3:8-22, Romanos 2:15

“¿Cuánto más la sangre de Cristo, el cual mediante el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin mancha a Dios, limpiará vuestras conciencias de obras muertas para que sirváis al Dios vivo?”.

Hebreos 9:14 (RVR1960).

La Biblia dice mucho acerca de como la conciencia se hace culpable, y cómo puede ser limpiada- por la Sangre de Jesús. Y eso es necesario para estar cerca de Dios.

I. POR QUÉ TU CONCIENCIA NECESITA SER LIMPIADA:

A. Cuando haces algo bien, tu conciencia lo aprueba.

Tu conciencia fue puesta allí para que te de aviso de lo correcto y te de la convicción que estás transitando en la perfecta voluntad de Dios. El premio que tiene para los obedientes a Su voz interior es el premio más grande que una persona puede anhelar: “Tener paz interior”.

B. Pero cuando haces mal, tu conciencia te acusa.

Es allí donde se enciende la alarma. Por más pequeña que sea la infracción, cuando una pequeña llama de fuego de pecado arde en el corazón. Esta alarma inmediatamente se activa. Se debe atacar sin demoras el foco del incendio, se debe extinguir la base del fuego. Lo vivieron Adán y Eva, nuestros primeros padres en carne propia. Según declara Génesis 3:7a “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos”  Ni bien pecaron quedó sellada para siempre la etapa de la inocencia para dar inicio a la dispensación de la conciencia. Ahora se sienten acusados por una alarma que nunca antes se había activado. ¿Y cuál es el síntoma de tal acusación?: Hay una respuesta “la vergüenza y el temor” Donde hay vergüenza y temor hay pecado, y donde existe la maldición del pecado también existe la culpabilidad.

C. La Biblia dice: “Dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos” Romanos 2:15.

La conciencia es el conocimiento instintivo del bien y el mal. La conciencia da testimonio de nuestro pecado, nos expone, y al igual que nuestros primeros padres, nos vemos desnudos en el banquillo de los acusados. Entonces inicia una gran lucha en el interior de toda persona, donde se produce el dilema, acepto la acusación o quiero justificar mis actos,  como así se los explica Pablo a los romanos (2:15).

D. La Biblia “El pecado es infracción (quebrantamiento de la ley)” (1Juan 3:4).

Cuando el apóstol Juan menciona la palabra traducida para nosotros en la versión Reina Valera como infringir en el original literalmente es “anarquía” lo que significa vivir sin gobierno, y más precisamente en este caso, vivir sin el gobierno de Dios. En otras palabras pecar, es quebrantar conscientemente una ley que se conoce. El pecado es obedecerse a uno mismo en lugar de obedecer a Dios.

Cuando traspasas “la ley de Dios que es pureza” así demuestras que no tienes la esperanza de purificarte y a su vez también demuestras que no naciste de Dios.

E. Sabes en tu conciencia que está mal, pero robas de todos modos.

La conciencia del pecado no garantiza el fin del mismo. Las señales de alerta pueden prevenir el peligro, cuando la luz testigo del tablero de un automóvil se enciende no es garantía que el conductor del vehículo se detendrá para evitar consecuencias en su rodado.

Muchos que dicen ser cristianos no roban a mano armada, pero roban con sus evasiones impositivas, y hay quienes cumplen con el Cesar (las leyes civiles y comerciales), pero le roban al Señor con sus diezmos y ofrendas (Mateo 22:21). Sabes en tu conciencia que está mal, pero te haces el distraído y preguntas “Y dijisteis: en que te hemos robado” (Malaquías 3:8). Este es un simple ejemplo, pero esto ocurre con toda clase de pecados.

F. Tu conciencia te molesta, pero no escuchas. Jesús te llama: “Venid a mí” (Mateo 11:28).

Amordazar la voz de la conciencia, hará que esta grite más fuerte, hasta que un día a causa de de su disfonía ya no logremos mas escucharla. La sordera voluntaria de quien ama el placer de pecar (no hay peor sordo que él no quiere oír) confirma que no ha nacido de nuevo.

Es mucho más positivo ir a Jesús cuando tu conciencia te reprenda. Jesús te llama, ve a Él sin miramientos. Cuando Jesús nos llama tengamos confianza como Bartimeo cuando escuchó la invitación de los mismos que lo rechazaban: “Mar 10:49  Entonces Jesús, deteniéndose, mandó llamarle; y llamaron al ciego, diciéndole: Ten confianza; levántate, te llama”.

II. LA SANGRE DE CRISTO PURIFICA NUESTRA CONCIENCIA PARA QUE SIRVAMOS AL DIOS VIVO.

A. Servir al Dios vivo requiere una conciencia purificada.

Al recobrar una buena conciencia también dejamos la ceguera espiritual. Servir a Dios sin una limpieza constante de mi conciencia garantizaría el fracaso. Porque el llamamiento de Dios es para ser y hacer. Primero un llamado para ser un ejemplo de buena conciencia, (Pablo lo menciona muchas veces en sus escritos) y luego hacer la obra del ministerio. Aquellos que sirvan a Dios sin limpia conciencia terminarán naufragando en la fe, dice el Apóstol (1Timoteo 1:19). Por eso, servir al Señor requiere de una conciencia purificada, que acepta los avisos por medio del convencimiento de pecado del Espíritu Santo.

B. La conciencia es la parte principal de nuestro espíritu.

El espíritu humano fue creado como un recipiente para contener al Espíritu de Dios y también posee tres partes: conciencia, comunión e intuición. La conciencia tiene la función de decir al hombre lo que es bueno y lo que es malo; lo que es correcto o equivocado; lo que agrada y lo que desagrada a Dios. Podemos también decir que Su función es llevar al alma hasta Dios, es decir, llevar nuestra mente, emoción y voluntad a Su presencia. La conciencia es la parte de nuestro espíritu que une al alma, para que las tres partes del alma sean totalmente dirigidas por Dios.

C. El Dios vivo a quien deseamos servir viene siempre a nuestro espíritu.

La comunión se rompe cuando desoímos la conciencia. El Dios vivo a quien deseamos servir siempre estará viniendo en nuestra búsqueda (como se paseaba por el huerto en busca de Adán y Eva) Génesis 3. Dios siempre buscará esa comunión.

D. Él es justo, santo y viviente.

Pedro dice en su primera carta en el versículo 12, que los ojos de Dios están sobre los justos, pero está en contra de aquellos que hacen maldad. Dios jamás tendrá por inocente al malvado. Dios es justo, es decir equitativo, siempre tiene un balance.

E. Es necesario que nuestra conciencia contaminada sea purificada. Hebreos 10:2

Todos debemos pasar por el balance de Dios. La conciencia es ese contador que realiza el balance. Las cuentas nos deben dar cero deudas con el Señor y con ese contador que está en el espíritu. Pero eso ya no depende de Él. Solo nosotros somos los responsables ahora. Podemos tener dos actitudes: por un lado podemos cubrirnos con hojas de auto justificación, o escoger presentarnos desnudos ante la Sangre de Jesús para que esta opere limpieza en la conciencia y la lleve a la mayor blancura posible. Dios preparó pieles en lugar de hojas. Las hojas representan los argumentos humanos. Las pieles son la representación de la muerte del Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Génesis 3:21). Gracias a Dios, al aplicar la sangre de Jesús en la conciencia, el pecado desaparece y junto con él las obras muertas.

Conclusión: El acto de limpiar al hombre del pecado debe comenzar con su ser interior; o como dice el autor de Hebreos, con “nuestras conciencias” de manera que la sangre de Cristo purifica al pecador en lo más íntimo, allí donde está arraigada la maldad.

Oración: Que Su sangre limpie nuestra conciencia.

Acción: ¿Qué te dice la conciencia? ¿La oyes y le haces caso? ¿Crees qué es necesario hacer ajustes en tu vida? Medita en esto y escribe tres acciones que harás.


LAVADOS EN TODO NUESTRO SER

Levítico 8:6; 16:4; Hechos 22:16; 1 Corintios 6:11, Efesios 5:21; Tito 3:5; Hebreos 10:22; 1Pedro 3:20-22.

“El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo”.

1 Pedro 3.21 (RVR1960)

“Lavados los cuerpos con agua pura”. Esta es una analogía histórica al lavado del Antiguo Testamento por la rociada. Esta frase no se refiere al bautismo cristiano.

I. LAS PALABRAS DEL ESCRITOR SON PROBABLEMENTE UNA EXHORTACIÓN PARA:

A. Tomar conscientemente los beneficios limpiadores de la Cruz de Cristo.

Sus cuerpos tenían que ser lavados con agua pura, aludiendo a los lavamientos ordenados por la ley: de esta manera, Jesús es el único que puede limpiar de veras la mancha del pecado. En el ritual sacerdotal, las cosas santas se purificaban rociándose con la sangre de los sacrificios. El sumo sacerdote se tenía que bañar una y otra vez con agua limpia. Pero estas cosas eran ineficaces para quitar la verdadera contaminación del pecado. Jesús es el único que puede limpiar de veras al hombre. La Suya, no es una purificación meramente externa; con Su presencia y con Su Espíritu limpia los pensamientos y los deseos más íntimos de una persona hasta que queda totalmente limpia.

B. Acercarnos a Dios para gozar de Sus beneficios.

Es decir, no nos olvidemos nunca de darle culto. A toda persona humana se le permite vivir en dos mundos: el del espacio y el tiempo, y el de las cosas eternas. Pero corremos peligro de estar tan ocupados en las cosas de este mundo, que olvidamos el otro. Al empezar y al terminar el día y de cuando en cuando, en medio de nuestras actividades, debemos apartarnos  y entrar en la presencia de Dios. Todos llevamos siempre con nosotros nuestro santuario íntimo, así que no nos olvidemos de entrar en él.

C. Quitar el sentimiento interno de culpabilidad.

Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús (Romanos 8:1). Estar en Cristo, significa estar unido a Él, es decir incluido en su redención, la cual incluye el rescate del pecado por medio del rociamiento de su sangre. Esto nos habilita a oír la voz de la conciencia para corregir los errores pero a cerrar los oídos a las voces que producen condena.

D. Y la impureza externa. Estos vv. Son muy semejantes a 1Juan 1:9.

El lavamiento es la figura que el autor de Hebreos utiliza para ilustrar la purificación de la totalidad de la persona. También podemos trazar un paralelo con Efesios 5:26 donde expresa el limpiamiento del agua a través de la acción de la Palabra.

Puntualmente en 1 Juan 1:9 la expresión “si confesamos” significa: “si persistimos en confesar” La confesión de pecado a Dios y unos a otros (Santiago 5:16) es considerada en el N. T. desde Juan el Bautista (Marcos 1:5) en adelante. Jesús hizo de la confesión del pecado una condición necesaria para el perdón. La confesión activa la Sangre del Redentor, es como la acción que debían tener todos los padres de familias hebreos en la antesala del paso del ángel de la muerte (La décima plaga – muerte de los primogénitos) ¿De qué manera? Aplicando con el hisopo la sangre del cordero que habían matado para que el juicio no llegase, y el ángel, al ver la sangre pase por alto (pascua) estos hogares y no murieran bajo esta plaga el primogénito de cada familia. La confesión vino a reemplazar el acto de aplicar la sangre sobre los dinteles de las puertas para redención.

II. EL AUTOR LES QUIERE MOSTRAR A SUS LECTORES QUE:

A. La riqueza espiritual no es solo para tenerla sino también para ponerla en práctica.

La riqueza espiritual de una persona se manifiesta cuando esta pone en práctica los mandamientos de Dios. Esa madurez se  puede evidenciar cuando esta reconoce sus pecados (1 Juan 1:8). Pero hay que dar un paso más. Pues no basta con el reconocer el pecado solamente. Lo cual muchos hacen, sino que además como ya vimos en el punto anterior, debemos confesarlos. Repasando nuevamente la palabra “confesar” del griego (homologeo) se puede traducir también “estar de acuerdo con”. En otras palabras lo que el Padre requiere de Sus hijos, es que estos se pongan de acuerdo con el Espíritu Santo cuando este les señala sus errores y hablen con sinceridad con Él.

B. Las grandes verdades del sacerdocio superior de Cristo.

Entre ellas la más grande de todas las verdades: Jesús es Sumo Sacerdote por Sus propios méritos, (sin pecado) mientras que todos los anteriores debían ser rociados y limpiados para ejercer ellos mismos el sacerdocio.

C. Y no son abstractos para la mente sino causas de acción en la vida diaria.

Pedro llama al Bautismo el compromiso de una buena conciencia para con Dios (1 Pedro 3:21). La palabra que usa Pedro para compromiso es eperótéma. En cualquier contrato había una pregunta y una respuesta que hacían que el contrato fuera en firme. La pregunta era: “¿Aceptas los términos de este contrato y te comprometes a cumplirlos?» Y la respuesta, ante testigos era: «Sí». Sin esa pregunta y respuesta el contrato no era válido. El término técnico para esa pregunta y respuesta era “eperotema” en griego. En otras palabras, Pedro nos dice aquí que el bautismo no es un agente limpiador – el versículo dice. “no quitando las inmundicias de la carne” el bautismo más que ser un agente purificador es “la aspiración de una buena conciencia hacia Dios”, ya que esa palabra griega “eperotema” encierra el significado de promesa. El bautismo es entonces la declaración del cristiano de su intención de andar en vida nueva.

III. 1 Pedro 3:21 MARCA UNA CONEXIÓN ENTRE EL BAUTISMO Y UNA CONCIENCIA LIMPIA.

Esta palabra nos introduce en una manera especial de considerar el Antiguo Testamento.

Noé y su familia fueron “salvados por agua”. Un poco de reflexión nos lleva inmediatamente a la conclusión de que el agua no habría salvado a Noé y su familia; sino que los habría destruido de no haber estado metidos en el arca. El diluvio, que destruyó al resto de la humanidad, vino a ser como el intermediario de liberación al elevar el arca.

La escena de seguridad en medio del juicio está representada por el bautismo. Pedro escribió al respecto: “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva” 1 Pedro 3:21.

El término griego que traducimos por “corresponde” o “representa” es “antitupon”, de la que viene nuestra palabra “prototipo”. El agua del bautismo por tanto, es un prototipo del  agua del diluvio

El beneficio del bautismo no es cómo el tomar un baño para limpiarse de la suciedad del diario vivir. Esto es lo que comúnmente se dice: “Si la persona que se bautiza no tiene un previo arrepentimiento (cambio de mente) es como si descendiera a las aguas un pecador seco y luego saliese un pecador mojado. Es decir, sin diferencia alguna. La Nueva Versión Internacional traduce la frase en forma muy clara al decir, “El bautismo no es el quitar la suciedad del cuerpo”. El bautismo no es un baño, sino es “una petición a Dios de una buena conciencia”. El Bautismo no es meramente una limpieza física; es una limpieza espiritual de todo el corazón y alma y vida. Sus efectos deben estar en la misma alma de la persona y en la totalidad de su vida.

Conclusión: El agua no es un mecanismo, sino una metáfora. Desde que la iglesia primitiva no tenía edificios, la gente no pasaba al frente para manifestar públicamente su fe en Cristo como lo hacen en muchas iglesias hoy en día. Su confesión pública fue su “bautismo”.

Oración: Que gocemos de los beneficios de la obra de Cristo.

Acción: Si ya te bautizaste comenta tu experiencia, si aún no lo hiciste, habla con tu líder al respecto.


LAVADOS EN TODO NUESTRO SER (2)

1 Pedro 1:2; Hebreos 10:22; 2 Corintios 6:14-7:1; Juan 13:10

“El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca”.

Lucas 6:45 (RVR1960)

Este lavamiento con agua tiene que ver con la limpieza espiritual. Probablemente el autor tenía en mente la purificación de los sacerdotes en el día de su consagración, donde sus cuerpos eran lavados con agua pura antes de vestirse y entrar en el santuario.

I. EL CUERPO ES LA EXPRESIÓN VISIBLE DE LA CONDICIÓN DEL CORAZÓN.

A. Lucas 6:45.

Jesús nos recuerda que las palabras que afloran a nuestros labios son en última instancia el producto de nuestro corazón, ya sea dicho en tono de broma o con seriedad. Nada revela el estado del corazón humano tanto como lo que dice cuando no está midiendo cuidadosamente las palabras; cuando dice lo primero que se le ocurre. Llegamos a la siguiente conclusión entonces: lo que decimos nos delata.

B. Es una figura de la limpieza cotidiana en la vida del creyente.

Todo cristiano continuamente está expuesto al contacto con el mundo. Debe por tanto considerar qué clase de relaciones entabla con el resto de las personas. Se debe mantener un equilibrio, por un lado no cometer el error de ser religioso y alejarse de la gente (Jesús comía con los pecadores), pero por otro lado se debe conservar la santidad. Bien lo dice el dicho: “Dime con quién andas y te diré quién eres”.  Pablo alerta a los corintios acerca de este tema; él nos exhorta de esta forma: “No unáis en yugo desigual con los incrédulos” (2 Corintios 6:14a) Usa la típica figura del yugo, el cual era una pieza de madera que se ajustaba, por su parte interior, generalmente curvada, a la cabeza o a la nuca de una pareja de bueyes para unirlos a un carruaje o a un arado (Números 19:2). Cuando el yugo era desigual y desparejo los animales no podían tirar del carruaje o arado de manera proporcional. Ese desequilibrio se produce en una relación de excesiva confianza con alguien contaminado por el pecado o que tiene otro espíritu. Por ejemplo: Evitar realizar sociedades con no creyentes.  Luego, Pablo amplía diciendo la antítesis, que hay entre la justicia y la injusticia, la luz de las tinieblas, Cristo con Belial, el creyente y el incrédulo, el templo de Dios y los ídolos. Pablo es contundente en su afirmación cuando utiliza varios sustantivos como: “compañerismo, comunión, concordia y acuerdo” para describir la falta de compatibilidad que existe entre el reino de Dios y el de la oscuridad.

C. 2 Corintios 7:1

¡Limpiémonos! Esta es la conclusión de la exhortación, dice Pablo. ¿De qué debían limpiarse los corintios? De lo inmundo (2Corintios 6:17). Tocar es más contaminador que ver lo inmundo, pues da a entender participación. La contaminación de carne a la que se refiere aquí, es la fornicación, (tener relaciones sexuales antes del matrimonio) que era tan general en Corinto (1 Corintios 6:15-18).

La contaminación que Pablo llama “de espíritu” se refiere a la idolatría directa o indirecta (1Corintios 6:9; 8:1; 8:7). El espíritu recibe (Salmo 32:2) contaminación por medio de la carne, el instrumento de la inmundicia. La conciencia es afectada cuando se practica todo tipo de idolatría. Por algo Dios puso claro énfasis de esto en los diez mandamientos (Éxodo 20:3-4).

II. EN EL TRANSCURSO DE LA VIDA, LA CONTAMINACIÓN MANCHA TUS PIES (JUAN 13:10).

Pedro arrepentido por haberse negado a que Jesús lave sus pies, le pide a este que lave todo su cuerpo. Jesús le aclara entonces que no se trata aquí de hacer un lavado completo. Sino que en este caso particular, ellos como discípulos ya habían comenzado una nueva vida y ya habían recibido una limpieza completa, pero a causa del roce con el pecado en la vida cotidiana, el hombre necesita de una purificación constante, de la misma manera  que los pies para cualquier persona de ese tiempo eran necesarios ser lavados de manera diaria, inclusive varias veces, (se utilizaban sandalias – no había calzado cerrado – en todas las casas era una atención especial para el invitado, esperarlo con un lebrillo (una especie de palangana) y una toalla para lavarle los pies apenas entraba a la casa).

III. EL MODO DE LA LIMPIEZA ES LA CONFESIÓN PERSONAL DEL PECADO (1 JUAN 1:9)

  • No para salvación sino para restauración.

La confesión es tan vital para la limpieza de la vida espiritual como la higiene que se debía mantener en los pies ante la exposición que estos tenían al polvo.

Confesar los pecados no quiere decir solo de manera general. Aquí incluye la idea de hacerlo de manera concreta. El Espíritu Santo nos ayuda en esta tarea recordando a nuestra conciencia aquellas actitudes que han ofendido al Señor. De inmediato de hacerse la confesión. Confesar es más que decir lo malo que hemos hecho, es muchísimo más que eso. En el original griego da a entender que al hacer la confesión tenemos la misma visión que Dios tiene acerca de la maldad y el pecado. Vemos lo que el Espíritu Santo nos muestra. Nos ponemos de acuerdo con lo que el Espíritu de Dios nos muestra. La confesión ilumina más nuestro hombre espiritual. Vemos cómo Dios ve. Pensamos cómo Dios piensa. Al confesar los pecados la luz de Dios irrumpe en nuestras tinieblas y recibimos el beneficio de la purificación por causa del perdón divino. Para nuestro Padre Celestial perdonar significa absolver de culpa y cargo. Es absolución del castigo. Dios es fiel y justo, perdona y erradica la maldad del corazón cuando hay sinceridad y convicción en dicha confesión.

III. SIMBÓLICAMENTE ESTE LAVAMIENTO HABLA DE LA JUSTIFICACIÓN Y LA REGENERACIÓN

No acudamos solo a Dios para calmar la conciencia con la confesión. Esto sería solamente aferrarnos a la justificación (es la acción divina por la cual el nos considera justos aunque no lo seamos de ninguna manera). La confesión incluye también la plena convicción interior de recibir regeneración (es el proceso por el cual Dios imparte al pecador creyente  una nueva naturaleza por medio de un segundo nacimiento) La persona nacida dos veces (que ha nacido de nuevo) ahora ama a Jesús con tanta fuerza que su voluntad rechaza el pecado, ama a los hermanos, ama a sus enemigos, ama la Palabra, ama a los perdidos, ama una vida plenamente separada para Dios.

Conclusión: El lavatorio en la puerta del tabernáculo es el símbolo de la regeneración que trajo Jesús a nuestras vidas. Pero ahora, aunque se usa un lenguaje figurado, aquellos que entren a Su presencia y sean adoradores deben tener la sustancia, no la sombra; el rociamiento con sangre era externo, aquí es interno, en el corazón (1 Pedro 1:2).

Oración: Qué seamos regenerados por la sangre de Jesús.

Acción: Busca el término “regeneración” en un diccionario bíblico, compártelo, y abre un tiempo de reflexión con los integrantes de la Célula y luego oren.