Iglesia Visión de Futuro

Comentario Células de jóvenes y adultos febrero 2018

Lunes 5 de febrero

El Lugar Santísimo

Lectura bíblica: 1 Reyes 6: 14- 38; San Juan 19: 28- 30; Hebreos 8

Para memorizar: San Juan 19:30

Introducción: Hubo muchos eventos increíbles durante el momento en que Cristo sufría en la Cruz, pero quiero que pienses en dos eventos de suprema y eterna importancia: La destrucción del templo y el establecimiento de un nuevo pacto.  Hoy veremos cómo ese nuevo pacto nos deja entrar al Lugar Santísimo porque el velo está rasgado.

I. En el Antiguo Pacto

A. Solo una vez y una persona entraba al Lugar Santísimo.

B. El sumo sacerdote

Solamente una vez al año, el día de la expiación, el Sumo Sacerdote penetraba en este recinto para efectuar la ceremonia más importante de todas. Por lo tanto, en este reducido recinto estaban concentradas, por así decirlo, las grandes cuestiones que daban razón de ser a todo el tabernáculo. Allí estaba la noción de santidad en su grado más grande, reflejada en el Arca del Pacto y la noción de gloria, reflejada en los querubines que, en el velo, en el techo y en el propiciatorio se hacían presentes. Una santidad y una gloria inefables. No parece que el Lugar Santísimo fuera el sitio más apropiado para la comunión con el ser humano, porque gloria y santidad están reñidas irreconciliablemente con lo mortal y pecaminoso. Y, sin embargo, si ha de haber comunión verdadera, ése es el lugar donde ha de producirse, ya que es el lugar de la presencia de Dios en toda su plenitud. Santidad, gloria, comunión, pecado… ¿cómo reconciliarlo? La expiación, en su doble vertiente, es la respuesta a esa penetrante pregunta. La ceremonia descrita en Levítico 16, donde la palabra “expiar” es la clave de ese capítulo, es lo que hace posible lo que de otra manera sería imposible. John Owens, en su Exposición a la epístola a los Hebreos, señala cuatro grandes nociones que están presentes en la misma:

    – Una ofensa, crimen, culpa o deuda que ha de ser quitada.

    – Una persona ofendida, que ha de ser pacificada, propiciada.

    – Una persona ofensora, que ha de ser perdonada, aceptada.

    – Un sacrificio, que efectúe la expiación.

C. El Lugar Santísimo era donde estaba el Arca del Pacto

El Lugar Santísimo era la cámara más interior de la morada y verdadero corazón de la misma. En un sentido todo lo demás, atrio y lugar santo, convergía en este punto, de manera que sin el Lugar Santísimo el resto del tabernáculo carecería de sentido. Estaba separado del Lugar Santo por un velo, teniendo unas dimensiones de 6 x 6 metros.

Dentro del Lugar Santísimo estaba el Arca y el propiciatorio formando un conjunto, aunque el autor de la Carta a los Hebreos añade que en ese recinto también había un incensario de oro (Hebreos 9:4), que era el usado por el sumo sacerdote el día de la expiación (Levítico 16:12) como vimos anteriormente.

D. Ahora todo es distinto gracias a Jesús

II. ¡Consumado es!

La expresión “consumado es” traduce la palabra TETELESTAI, que significa “llevado a su fin completo y perfecto”. Apocalipsis 15:1 “en ellas se consumaba la ira de Dios”; es decir, ira total, ira derramada a la medida más completa. La vida y obra de Jesús — el propósito divino de Su venida al mundo — fue llevado a cabo a la me­dida perfecta.

A. Estaba declarando que el viejo pacto abrahámico

  • Jesús había venido a la Tierra como el Dios encarnado: el Dios hombre, el Mesías, el Cristo. El único mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo hombre.  100% Dios y 100% hombre.  El sacrificio perfecto.
  • Al exclamar en la Cruz: ¡Consumado es! estaba declarando que el viejo pacto abrahámico dejaba de existir para dar lugar a un nuevo pacto establecido por Su propia sangre y sacrificio.

a. Con el fin del pacto abrahámico desaparecería:

  1. La ley mosaica: una ley de muerte y pecado –según Pablo, que producía temor en los corazones de los hombres.
  2. El lugar Santísimo: terremotos y tinieblas rodearon la tierra y el velo fue rasgado en dos de arriba hasta abajo.
  3. El Antiguo Pacto: Jesús dijo en la institución de la Cena del Señor: “Esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados (San Mateo 26:29)”. Ese nuevo pacto no sería establecido hasta que Jesús se presentase en los Cielos con Su propia sangre: “Pero estando ya presente Cristo, sumo sacerdote de los bienes venideros, por el más amplio y más perfecto tabernáculo, no hecho de manos, es decir, no de esta creación, 12y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención (Hebreos 9:11-12)”.

b. para dar lugar a un nuevo pacto establecido

c. por Su propia sangre y sacrificio.

B. Se puede entrar al Lugar Santísimo

A través del sacrificio de Jesús en la cruz todo esto se hace una realidad. Un sacrificio perfecto, hecho una vez y para siempre (Hebreos 10:10-12).

III. ¿Qué significa esto para nosotros?

A. La ley de pecado y muerte da lugar a la ley del amor:

  • Antes la ley establecía: no matarás, no adulterarás, no tendrás dioses ajenos, no darás falso testimonio (Éxodo 20, Deuteronomio 5).
  • Ahora la ley establece: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todas tus fuerzas, con toda tu mente y amarás a tu prójimo como a ti mismo –en esto está resumida toda la ley y los profetas.
  • San Juan 13:34-35: “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.”
  • La ley de Moisés desaparece por una ley escrita en nuestros corazones. Escrita en amor y no en piedra.

B. Termina el sistema sacrificial:

  • Aarón y los levitas sacrificaban diariamente animales (carneros y becerros) para limpiar los pecados del pueblo – esparcían la sangre de esos sacrificios delante de la presencia de Dios. Con el sacrificio los pecadores eran limpios.
  • Ese sistema de sacrificios ofrecía una justicia limitada – servía únicamente hasta la próxima vez.
  • Con el sacrificio de Jesucristo – hecho una vez y para siempre, la justicia ofrecida es eterna.
  • Los que ofrecieron el sacrificio de Jesús representaban a todo el mundo ya que tanto judíos y gentiles participaron (colaboraron) en Su muerte.

C. Podemos entrar confiadamente

Conclusión: A través del sacrificio de Jesucristo en la Cruz podemos ahora entrar al Lugar Santísimo por Su sangre.

Para orar: Que el poder de Su sangre sea sobre nuestra vida.

Para hacer: Tomar cada día tiempo para orar y buscar Su presencia con más intensidad y luego compartir su experiencia con los integrantes de la Célula.

______________________________________________________________

Lunes 12 de febrero

El lugar Santísimo (2)

Lectura bíblica: 1 Pedro 2:4-5 1 Pedro 2:9-10

Para memorizar: I Corintios 3:16

Introducción: Estamos aprendiendo que ya Jesús pagó el precio de nuestra redención y eso nos ha dado entrada a la misma presencia del Padre, ya no solo en Sumo Sacerdote, sino que hay oportunidad para todos los que le buscan de corazón.

I. Un nuevo Sacerdocio

A. Por el sacrificio de Jesús somos sacerdocio santo (1 Pedro 2:4-5) piedra viva: Esta frase anticipa las citas del AT en los (vv. 6-8). Jesús, como piedra viva, es superior al templo del A.T. Estas palabras también pueden ser un ataque sutil a los ídolos de piedra muerta que los gentiles adoraban antes de llegar a ser cristianos. De tal manera, Jesús es más grande que las tradiciones recibidas de los padres (1.18), es más grande que el templo de Jerusalén, y es más grande que las tradiciones de los gentiles con sus inanimados ídolos de piedra. El nuevo edificio de Dios, del cual Jesús es la piedra principal, está vivo: es el conjunto de todos los creyentes, la iglesia (v. 5). desechada: No recibir a Cristo es rechazarlo (Jn 3.18; Ro 1.18-23). 2.5 Los cristianos son parte del gran proyecto de construcción espiritual de Dios. piedras aquí se refiere a piedras que se moldean para usarse en construcción, en oposición a una roca natural. sacerdocio santo: A diferencia del sacerdocio del AT, en el cual sólo aquellos que nacían en determinada tribu podían ser sacerdotes, todos los que nacen de nuevo en la familia de Dios, vale decir, todos los creyentes, son sacerdotes que tienen el privilegio y la responsabilidad de ofrecer sacrificios espirituales a Dios (Ro 12.1, 2; He 13.15, 16). 2.6 principal piedra del ángulo: Jesús es la roca de fundamento a partir de la cual se determina la ubicación de todas las demás piedras vivas de la casa espiritual (v. 5; Is 28.16). En las construcciones antiguas, la piedra principal era la que primero se ponía en el cimiento y luego todas las demás piedras eran alineadas de acuerdo a esta. De esta manera, como parte de la casa de Dios, necesitamos mantener el enfoque en nuestra piedra principal (He 12.2). avergonzado: Al hacer de Cristo el centro de su vida, aquellos que creen en Él nunca serán avergonzados.

B. Ofrecemos sacrificios espirituales

C. Nos hace sacerdotes reales (es decir, donde actuamos como sacerdotes completamente dedicados al Señor—v. Ro. 12:1, 2—), para ofrecer sacrificios espirituales, gratos a Dios por medio de Jesucristo. Este versículo requiere un análisis más detallado:

(A) Lo mismo que en la edificación del templo (v. 1 R. 6:7), las piedras vivas que forman el edificio de la Iglesia han de ser talladas antes de incorporarlas al edificio. Ningún ruido de controversia sobre doctrina o práctica debe oírse en el templo. Todo eso debe preceder a la admisión del candidato. Con esto se comprende también que las personas no son salvas por pertenecer a la iglesia, sino que pertenecen a la iglesia por ser salvas. Así cae por su base la pretensión de la Iglesia de Roma de ser el «sacramento» (instrumento universal) de salvación de la humanidad (v. Hch. 2:47b con su comentario).

(B) Otro detalle de gran importancia es que Pedro no se considera a sí mismo la Roca sobre la que está fundada la Iglesia, sino que, en toda la porción (vv. 4–8), lo mismo que Pablo en Efesios 2:20–22, asegura que la única piedra angular de la Iglesia es Jesucristo, contándose Él a sí mismo (implícitamente) entre las piedras vivas que se allegan a Cristo. Puede decirse que Pedro (gr. Petros, piedras) fue la primera que lo hizo con su confesión de Mateo 16:16 (v. el comentario a Mt. 16:18).

(C) La casa espiritual, que es la Iglesia, es una expresión que alude a su condición de santuario (comp. con 1 Co. 6:19; 2 Co. 6:16), pues también el templo antiguo era llamado casa (v. Sal. 69:9; Is. 66:7; Mr. 11:17; Jn. 2:17). En él ejercen los creyentes su sacerdocio (v. 9), no sólo por medio de la oración de intercesión, sino también mediante los sacrificios espirituales (v. Ro. 12:1; Fil. 4:18; He. 13:15, 16).

 Henry, M., & Lacueva, F. (1999). Comentario Bı́blico de Matthew Henry (p. 1847). 08224 TERRASSA (Barcelona): Editorial CLIE.

D. Anunciamos las virtudes de DIOS a los perdidos es nuestra gran responsabilidad que debemos hacer sin cesar y hacerlo con un corazón correcto para que Dios sea glorificado

II. El templo cambia de lugar:

A. Ahora Dios habita en nosotros por la fe en Cristo

B. I Corintios 3:16: “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” Al tomar pie de la alegoría del edificio, la cual acaba de desarrollar en los versículos anteriores, el apóstol retoma la frase del versículo 9 (al final), para decir (v. 16): «¿No sabéis que sois santuario de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?» Y continúa (v. 17): «Si alguno profana (lit. corrompe) el santuario de Dios, al tal le impondrá Dios un severo castigo (lit. lo corromperá Dios); porque el santuario de Dios es sagrado, y ese santuario sois vosotros» (NVI, excepto en lo de «santuario», que la NVI vierte por «templo»).

Nótese que Pablo no usa el vocablo hierón, que incluye todo el edificio del templo, sino naón, que denota el santuario propiamente dicho: el Lugar Santo y el Santísimo, es decir, la parte del templo en la que se manifestaba de manera especial la presencia de Jehová y, por eso, ha dicho en el versículo 9b, «¿ … y que el Espíritu de Dios mora (gr. oikeí, habita) en vosotros?» «El Espíritu» es, ni más ni menos, «Dios morando en la iglesia local», pues el apóstol se dirige a una iglesia local, no a la Iglesia en general.

La iglesia local, pues, y en ella todos los sinceros creyentes, constituyen el santuario del Espíritu, de la misma forma que constituyen el Cuerpo de Cristo. La persona entera, no sólo su alma, es santuario de Dios (v. 6:19, 20). Y así como el santuario estaba separado de todo lo común, de todo lo profano, así también la persona entera del creyente (Ro. 12:1) está consagrada al servicio de Dios. Los cristianos son santos (gr. háguios, sagrado) por profesión, y deben conservarse limpios y puros por preservación.

C. I Corintios 6:19

D. El Espíritu Santo hace Su tabernáculo, Su templo, Su habitación en nosotros. El templo (3.16, 17) era la congregación de los creyentes. El Templo se reconocía como la santa morada de Dios. La Shekiná, la gloria de Jehová, llenó el tabernáculo (Éx 40.34) y el Templo (1 R 8.10, 11). Ahora la gloria de Dios mora en cada creyente en la persona del Espíritu Santo (Jn 14.16, 17) y de ese modo habita en la iglesia entera. Los sacerdotes del AT dedicaban gran cuidado a la conservación de la pureza del santuario para la presencia de Dios. Cada cristiano debiera también cuidar con diligencia su cuerpo, el templo del Espíritu Santo, para honra de Dios y de la Iglesia.

E. Cuidemos ese templo y seamos fieles sacerdotes del Señor

Conclusión: Hay una total diferencia entre el Antiguo y el Nuevo pacto, Dios en Su gran misericordia nos ha dado un gran Sumo Sacerdote que no pecó para ayudarnos a entrar en el lugar donde Su gloria está.

Para orar: Que vivamos siendo fieles al Espíritu que mora en nosotros.

Para hacer: Tomar tiempo para comparar lo que los sacerdotes hacían en el Templo o el Tabernáculo y lo que ahora tenemos nosotros que hacer.

 


Lunes 19 de febrero

Un camino nuevo y vivo

Lectura Bíblica: Isaías 35:1-10

Para memorizar: hebreos 4;16

Introducción: que bueno es transitar por un camino nuevo recién asfaltado, bien señalizado, cuanto más cuando ese camino lo ha preparado Jesús mismo, hoy veremos a través del libro de Isaías ese camino nuevo, camino de santidad.

I. Nuestra primera responsabilidad es santificarnos. Josué 3:5

A. Si nos santificamos veremos la gloria del Señor.

B. Como la vio Moisés y su rostro quedó iluminado. Al apartarnos (santificarnos) veremos la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios sobre nuestras vidas.

Éxodo 33:18: “Te ruego: Muéstrame tu gloria”.  Éxodo 34:5-8: “5 Y Jehová descendió en la nube, y estuvo allí con él, proclamando el nombre de Jehová. 6 Y pasando Jehová por delante de él, proclamó: Jehová, Jehová, fuerte, misericordioso, y piadoso; tardo para la ira, y grande en benignidad y verdad; 7 Que guarda la misericordia en millares, que perdona la iniquidad, la rebelión, y el pecado, y que de ningún modo dará por inocente al culpable; que visita la iniquidad de los padres sobre los hijos y sobre los hijos de los hijos, hasta la tercera, y cuarta generación. 8 Entonces Moisés, apresurándose, bajó la cabeza hacia el suelo y adoró….”

Como en el capítulo 19, estos versículos describen una epifanía, la aparición de Dios para encontrarse con humanos. Como en otros tiempos (33.9-11), la gente vio la nube que Moisés conocía como el símbolo manifiesto del Dios vivo delante de él. Dios estuvo proclamando su nombre a Moisés para expresar su carácter, sus maravillas y sus misericordias.

           (Heb. chesed) (Éx15.13; 20.6; 34.6) # en Strong 2617: Cuando Dios se presenta a sí mismo en el monte Sinaí, se describe como desbordante de bondad. Esta es una de las palabras más significativas que describe el carácter de Dios (Sal 13.5). A menudo se traduce por misericordia (Éx 20.6; Sal 6.4). El significado básico de esta palabra es «amor leal» o «amor incondicional». Se refiere a la fidelidad y lealtad de Dios con su pacto. Este amor es muy parecido al amor marital, un amor obligado por un contrato de matrimonio, pero que es íntimo y voluntario. Las acciones de Oseas hacia su esposa infiel son una imagen del amor leal de Dios por la gente de Israel. (Os 1.1-3; 2.19; 3.1-5). En el NT se describe está característica de Dios como «su gracia» (Gr. Charis; Jn 1.17).

 Nuevo comentario ilustrado de la biblia. (2003). (p. 144). Nashville: Editorial Caribe.

Éxodo 34:29: “Y aconteció, que descendiendo Moisés del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, mientras descendía del monte, no sabía él que la tez de su rostro resplandecía, después que hubo con Él hablado.” Una de las descripciones más hermosas de la Biblia es la luminosidad en el rostro de Moisés. Su proximidad a la presencia de Dios transformó su apariencia normal (2 Co 3.7-18)

C. Tal como se manifestó Jesús en el monte de la transfiguración: “y se transfiguró delante de ellos; y su rostro resplandeció como el sol, y su vestidura se hizo blanca como la luz (Mateo 17:2).” Se transfiguró. Así lo describen los evangelistas tomando los esplendores de la naturaleza como referencia. Era algo majestuoso, sobrenatural, una demostración anticipada de cómo se verá el Señor cuando venga gloriosamente en su reino.

II. Tenemos que levantarnos y tomar lo que Dios promete

Isaías 35:3-4: Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles. 4 Decid a los de corazón apocado: Esforzaos, no temáis; he aquí que vuestro Dios viene con venganza, con retribución; Dios mismo, Él vendrá y os salvará.

  • Debo enfatizar que esto nos corresponde a nosotros.
  • Dios desea manifestar su gloria y esplendor pero nosotros debemos estar listos para tomarlo.
  • ¡Dios viene!

A. Trae consigo retribución, pago, salvación, recompensa, beneficios: Isaías 35:5-7: “Entonces los ojos de los ciegos serán abiertos, y los oídos de los sordos se abrirán. Entonces el cojo saltará como un ciervo, y cantará la lengua del mudo; porque aguas serán cavadas en el desierto, y torrentes en la soledad. El lugar seco será tornado en estanque, y el sequedal en manaderos de aguas; en la habitación de dragones, en su guarida, será lugar de cañas y de juncos”.

B. El desierto de nuestras vidas se convertirá en torrentes

C. El lugar seco de nuestra esperanza será un estanque

D. El sequedal de nuestra fe será manaderos de aguas. El lugar contaminado con dragones será lugar de cañas y juncos (purificación)

III. Camino de Santidad

Isaías 35:8-9: Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que Él mismo estará con ellos; los errantes, aunque fueren torpes, no se extraviarán. 9 No habrá allí león, ni fiera voraz subirá por él, ni allí se hallará, para que caminen  él los redimidos.

  • Dios nos llama a elevarnos a Sus caminos y a transitar un Camino de Santidad
  • Esto es un estilo de vida
  • Debemos reconocer a Dios en nuestros asuntos. Proverbios 3:6: “Reconócelo en todos tus caminos, y Él enderezará tus veredas.”
  • No seamos como los discípulos camino a Emaús, ellos lo reconocieron tarde.

Isaías 35:10: 10 Y los redimidos de Jehová volverán, y vendrán a Sión cantando; y gozo perpetuo habrá sobre sus cabezas; y tendrán gozo y alegría, y la tristeza y el gemido huirán.

  • No hay algo más glorioso y gozoso que ser un redimido del Señor

A. Por ese camino debemos transitar

B. Es un estilo de vida

C. Cristo abrió este camino a través de su sangre

IV. Somos redimidos

A. No hay nada más glorioso que ser un redimido del Señor

B. Vivirá en plenitud

  • Experimentará lo que dice en Isaías 61: “2 a proclamar el año de la buena voluntad de Jehová, y día de venganza del Dios nuestro; a consolar a todos los enlutados; 3 para ordenar a los que hacen duelo en Sión, para darles gloria en lugar de ceniza, óleo de gozo en lugar del luto, manto de alegría en lugar del espíritu angustiado; y serán llamados árboles de justicia, plantío de Jehová, para que Él sea glorificado. 4 Y reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros, y restaurarán las ciudades arruinadas, los asolamientos de muchas generaciones.”
  • Si no conoce a Cristo entréguele hoy su corazón a Él.
  • Vivirá cantando
  • Tendrá gozo perpetuo sobre su cabeza
  • Tendrá gozo y alegría
  • Huirán de su vida la tristeza y el gemido.

 

Conclusión: Hoy comenzamos a transitar por el Camino de Santidad. Dios viene y trae recompensa para usted.  Dios mismo recorrerá este camino con usted. Entre en el camino nuevo y vivo que Cristo nos abrió a través de Su sacrificio en la Cruz del Calvario.

Para orar: Que seamos purificados para andar en ese camino nuevo y vivo.

Para hacer: Qué cosas debe dejar para transitar el camino de Santidad, haga un análisis de su vida con toda honestidad y pídale a Dios que lo limpie.


Lunes 26 de febrero

El velo se rompió

Lectura bíblica: San Mateo 27:45-54 Hebreos 9:1- 12 Hebreos 10:19 – 20

Para memorizar: Hebreos 9: 12

Introducción: Así como simbólicamente se abrió el acceso a la presencia de Dios, al rasgarse el velo mientras Cristo moría en la Cruz, también el desgarramiento de la carne de Cristo reveló la grandeza absoluta del amor de Dios. Es como si aquella lanza romana que abrió Su costado, nos hubiera permitido llegar a ver su corazón lleno de amor.

I. El velo se rasgo. Hubo muchos eventos increíbles durante el momento en que Cristo sufría en la Cruz, pero quiero que piense en dos eventos de suprema y eterna importancia:

La destrucción del templo y el establecimiento de un nuevo pacto.

A. Cuando el velo se rasgo , el templo como los judíos lo conocían dejo de existir

B. Jesús profetizó en San Mateo 23:38: “He aquí vuestra casa os es dejada desierta.”

C. Jesús había prometido: “Puedo derribar el templo de Dios, y en tres días reedificarlo. (citado por testigos en San Mateo 26:61).

D. El templo fue destruido: ya Jehová no habitaría más en él.

E. El culto judío de sacrificios y ofrendas había dejado de existir.

II. El primer privilegio que tenemos en Cristo es pleno acceso al trono de Dios. Mateo 27.45-54. Después de profundo sufrimiento en Su cuerpo y Su espíritu, Mateo relata que Jesús clamó a gran voz. Posiblemente haya sido el definitivo “Consumado es” (Jn. 19:30), luego del cual entregó el espíritu, como evidencia de que en verdad había muerto, de que ciertamente había consumado la redención de la humanidad. Seguidamente el velo del templo se rasgó en dos, indicando que por el sacrificio de Cristo ya había libre entrada a la presencia del Padre. El velo, de unos 20 metros de alto, confeccionado con un material grueso, separaba el Lugar Santo del Lugar Santísimo, cuyo acceso estaba restringido a un solo hombre (el sumo sacerdote), una vez por año (en el día de la expiación). Mateo menciona que el velo se rasgó de arriba abajo para dejar en claro que fue obra de Dios, no de hombres. De pronto, entonces, el lugar santísimo queda a la vista de todos pues el perfecto sumo sacerdote había entrado en la presencia de Dios y lo había hecho accesible al hombre.

Además, “la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron …”. Estos “muchos” eran santos según el sentido bíblico de verdadera conversión a Dios; habían muerto antes de la crucifixión de Cristo, y “saliendo de los sepulcros después de la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad y aparecieron a muchos” (v. 53).

III. En el antiguo pacto el lugar santísimo fue el símbolo de la presencia de Dios, y el acceso a este símbolo se limitó de modo estricto. Hebreos 9.1-12

Se cuenta de una señora que entró en la capilla de cierta iglesia cargando un costal de peticiones, confesiones y culpas. Casi no podía caminar con semejante peso en su espalda. Al llegar al altar, colocó el costal en el piso y empezó a sacar las peticiones.

“Oh, Señor”, decía, “no le enseñé a mi hijo Tus caminos y ahora está perdido. Perdóname y salva a mi hijo. También, Señor, perdona mi amargura. He sufrido mucho, pero quiero confiar en Ti. También te pido por mi esposo. Está muy enfermo y yo no puedo cuidarlo. Perdóname, Señor. Ahora, gracias por oirme y perdonarme. Dejo ante Ti mis peticiones y mi dolor. Amén”.

Al terminar recogió el costal y en vez de irse libre de las cargas que había dejado ante Dios, volvió a meterlas dentro. Salió de la capilla igual que como entró, cargando el peso excesivo.

¿De qué sirve exponer ante Dios nuestras peticiones y culpas si no las dejamos en Sus manos? Por el sacrificio de Cristo en la Cruz, podemos descansar de nuestros pecados y la culpa que producen. Él ya llevó todo esto.

Este pasaje de Hebreos, habla del ministerio superior de Cristo. Su sacrificio acarrea mejores beneficios y se efectúa en un santuario celestial; por eso es superior.

Hace más o menos una generación, el equipo para lavar ropa de toda ama de casa consistía de una cubeta, un lavadero o una tabla para tallar y un jabón amarillo. Con estos elementos lograban hacer un trabajo satisfactorio. Pero en la actualidad, las lavadoras automáticas, los detergentes químicamente mejor preparados y blanqueadores hacen un trabajo mucho mejor.

El equipo moderno lava mejor la ropa y ahorra a las lavanderas y amas de casa tiempo y esfuerzo. Esto es precisamente lo que el escritor de Hebreos quiere explicar a los destinatarios de su carta. ¿Por qué pensar en regresar a lo antiguo cuando la expiación que Cristo nos ofrece es mejor y dura eternamente?

Expiación. El significado de esta palabra originalmente era “cubrir”. En relación con el sacrificio del Antiguo Testamento, el día de expiación mantenía el pecado cubierto sin quitarlo (Hebreos 10:4). Más bien prefiguraba el sacrificio de Cristo que sí lo pudo quitar (Juan 1:29). Es interesante notar que en el Nuevo Testamento no se usa esta palabra sino propiciación o satisfacción.

Sandoval, G. (1986). Estudios Bı́blicos ELA: Hacia la madurez (Hebreos) (pp. 120–123). Puebla, Pue., México: Ediciones Las Américas, A. C.

A. Casi todo el pueblo estaba excluido.

B. Solamente el sumo sacerdote podía entrar, y aun su acceso fue limitado a un día en el año.

C. En aquel día tuvo que observar con cuidado ciertas condiciones para entrar.

D. En contraste absoluto, bajo el nuevo pacto en Cristo, todo Su pueblo puede entrar, en todo momento.

Hebreos 10.19-25. En estos versículos, el autor de Hebreos demuestra la relación entre fe, esperanza y amor. La fe en Dios conduce a los creyentes a poner sus esperanzas en Sus promesas. Restaurar una relación correcta con Dios incita a los creyentes a restaurar sus relaciones con los demás. El amor hacia Dios se demuestra en el amor hacia los demás. El autor exhorta a sus lectores hacia la fe, la esperanza y el amor por medio de tres mandamientos: «acerquémonos» (v. 22); «mantengamos firme» (v. 23); y «considerémonos» (v. 24).

10.19. El autor pasó los cinco capítulos explicando la superioridad del sacerdocio de Cristo sobre el sacerdocio levítico y la superioridad del nuevo pacto sobre el Pacto Mosaico. Al contrario de los israelitas, que se acercaban a Dios en el monte Sinaí con temor y temblor (Éx 20.18-21), los creyentes pueden acercarse a Dios con libertad (3.6; 4.16; 10.35) porque poseen la justicia de Cristo y no la nuestra. El Lugar Santísimo se refiere a la misma presencia de Dios. En esta tierra, muchos de nosotros no tienen acceso directo a un presidente o monarca. Pero a través de la sangre de Cristo, tenemos acceso permanente a Dios mismo.

(10:20) El sumo sacerdote del AT pasaba a través de un velo para entrar al Lugar Santísimo. Ahora los creyentes entran a la presencia de Dios a través de la carne de Cristo, o sea su muerte expiatoria.

E. Cristo tomó un cuerpo (v. 20; lat. “su carne”) con el propósito de hacer este sacrificio.

 

Conclusión: De la misma manera en que fue necesario que se rasgara el velo del lugar santísimo (ver Mar. 15:38; Mat. 27:51) como un símbolo de que todos podemos entrar a la presencia de Dios, fue necesario que el cuerpo de Cristo fuera partido para darnos este acceso.

 

Para orar: Que entendamos la magnitud de la obra de Cristo.

 

Para hacer: Compartir con la Célula su experiencia con Jesús y sus vivencias en este tiempo de intimidad con Él.