Iglesia Visión de Futuro

Células jóvenes y adultos enero 2014

Salvación para toda la familia

Lectura Bíblica: Génesis 6:9-22; Hebreos 11:7

Para memorizar: Hebreos 11:7

Introducción: La corrupción y la violencia del mundo actual es una multiplicación de lo que sucedió en aquel tiempo del diluvio. Pero Dios ha provisto los medios de gracia. El arca es un tipo maravilloso de la salvación obrada por Jesucristo, en la cual se ha hecho provisión para toda la familia.

  1. I.       Una familia justa.
    1. Noé y su familia en el plan de Dios. Como Noé cada uno de nosotros ha sido llamado por Dios, pero no solos sino con nuestra familia. Dios tiene un plan para su familia; y a lo largo de este año estaremos viendo a través de la Palabra de Dios ese plan para su familia, como dicen nuestros pastores en la introducción de su libro ‘Y por casa, ¿cómo andamos?’: «El plan de Dios para su vida familiar y matrimonio es bueno. Dios no nos creó para que fracasemos para que naufraguemos en esta travesía». Su familia está dentro de ese plan de Dios.
    2. Un mundo corrupto. En Génesis  6 se dice que la condición moral de esa sociedad primitiva llegó a ser insoportable para Dios. Sin embargo, el énfasis de la historia de Noé y el diluvio no es para ilustrar la diseminación de la corrupción maligna entre los hombres, sino para esclarecer la operación divina del juicio y la gracia.  La solución fue traer el juicio Universal del diluvio: «Pero Noé halló gracia ante los ojos de Jehová» (Génesis 6:8).
    3. El diluvio, la palabra diluvio se refiere a una inundación huracanada, fue Universal porqué se extendió a toda la tierra habitada. La gente contemporánea de Noé no creyó a su advertencia relacionada con este juicio y sufrió las consecuencias; solo Noé y su familia se salvaron. Tomemos ejemplo de Noé preparemos nuestra vida y nuestra familia para que sean salvos. El diluvio hace una presentación brillante del juicio y la gracia. Los malvados fueron destruidos, pero por medio de Noé y su familia, la raza humana tuvo un nuevo principio. El arco iris de la promesa vino a ser el símbolo de la esperanza del hombre en Dios  El pecador se encuentra siempre bajo la condenación divina. Pero su profunda necesidad y angustia desesperada encuentra su respuesta adecuada en la gracia de Dios. Este es el mensaje del diluvio, y de la Biblia entera.

 

  1. II.    El plan de Dios
    1. El arca de la salvación. El arca es el tipo del evangelio por medio del cual son salvos por la gracia los que creen y obedecen a Jesucristo. PREPARÓ UN ARCA: – tuvo la visión de Dios para su tiempo. «Halló gracia ante los ojos del Señor» (Génesis 6:1) – tardó ciento veinte años haciendo el arca. Génesis 6:3 – de los mejores materiales (calidad de vida) «hazte un arca de madera de ciprés…» (Génesis 6:14). La construcción del arca era la evidencia de que Noé tenía fe en Dios, y de que Dios tenía el propósito de salvar a la raza humana, y toda forma de vida, de una extinción completa (vrs. 18-19).  El seguir las instrucciones de construir el arca era una verdadera prueba ésta sería construida en tierra seca, el mar más cercano estaba a una distancia muy considerable; sus amigos, sin duda, se iban a burlar de él; sus vecinos iban a pensar que aquel proyecto era para un loco. Pero Noé no titubeó y sin dilación siguió obedientemente las instrucciones divinas.

 

  1. La salvación es para toda la familia. TRASMITIÓ VISIÓN A SU FAMILIA: – Logró involucrar a su esposa, sus tres hijos a sus tres nueras a construir el arca. «entonces entró Noé en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos…» (Génesis 7:7). En este pasaje encontramos la invitación amorosa de Dios para Noé y su familia: «entra tú y toda tu casa». El privilegio dado a Noé, expresa la esperanza ofrecida a todo cristiano, la salvación de él mismo y la de toda su familia. En la invitación que Dios le hizo a Noé, la palabra “entra” es usada por primera vez en la Biblia. La raíz de esta palabra fue usada también por el profeta Isaías cuando escribió: «Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos» (1:8). Esta palabra también fue usada frecuentemente por Jesús en sus invitaciones (San Mateo 11:28; 25:34; San Marcos 1:17). Y es usada repetidamente en la invitación final de la Biblia (Apocalipsis 22:17).
  2. Otros recursos para la familia:

i.      LA FE DE NOÉ VENÍA DE SU FAMILIA.

ii.      LOS VALORES SE RECIBEN EN CASA.

iii.       LOS PADRES TRASMITEN FE A LOS HIJOS.

  1. La fe de Noé fue real. La fe es siempre positiva, y obra. Como creyó, hizo el arca; de manera que si los demás no creían lo que Dios había dicho, y no se preocupaban por su mensaje, se salvarían él y los suyos.  La fe le hizo creer a lo que Dios había dicho y aunque su cumplimiento se demoraba, no sabía cuándo se realizaría, pero seguro de que así sería, obró y se salvaron él y los suyos.

Todo lo que Dios ha dicho va a cumplirse. Los cielos y la tierra pasarán, pero sus palabras no pasarán.

 

Conclusión: El estudio y la aplicación de las enseñanzas derivados del diluvio son de gran relevancia para nuestros días. La provisión del arca para salvar a Noé, su esposa y sus hijos, sus nueras y los animales nos demuestran el gran amor de Dios.

Lunes 13 de enero de 2014

El orden de Dios para la familia

Lectura Bíblica: 1 Corintios 11:3; Efesios 5: 21- 33; Colosenses 3:20

Para memorizar: Efesios 5:21

Introducción: Hay un orden divino y es un orden de autoridad y responsabilidad que se indica en la Biblia.

      I.         Cristo:

  1. Cabeza del esposo, el esposo vive bajo la autoridad de Cristo y es responsable ante Cristo en cuanto a la dirección y cuidado de la familia. Antes de entrar de lleno en el tema de los esposos, Pablo declaró que el marido es cabeza de la mujer (23), para mostrar inmediatamente que Cristo, que ocupa ese lugar en relación con la iglesia, “es su Salvador” (gr. sotêr). Aquí esta palabra significa defensor, protector.
  2. Señor de la familia esa es la clave para todo lo que podamos hablar de la familia, (Leer capitulo 2 y 3 del libro ‘Y por casa, ¿cómo andamos?’). La familia cristiana formada en el Señor (1 Corintios 7:39) no pudo (ni puede) reconocer otro señorío para su desarrollo. Tristemente, la frase “en el Señor” no es aplicable a matrimonios nacidos fuera de la autoridad del Señor, que tendrían hijos no enseñados bajo su señorío.2 Aunque desaprueba el modo en que los padres han actuado, la misericordia de Dios cubre el hogar.

    II.         Esposo

  1. Cabeza de la esposa. Miles de familias funcionan aparentemente bien pero no como Dios manda porque les falta el nexo con la Fuente de la autoridad. En algunos casos la mujer ha tomado autoridad sobre el hombre, y tiene tanto la primera como la última palabra en la casa. En otros casos no tiene autoridad alguna porque el esposo la avasalla con su pensamiento absoluto. Se produce un marcado desequilibrio en el hogar cuando la mujer está fuera del lugar que Dios le ha asignado—ya sea por las razones que hemos apuntado o porque el esposo no quiere asumir responsabilidad alguna y carga todo sobre ella.[1]
  2. La ayuda idónea que Dios había preparado para Adán se cumplió en Cristo, que es el modelo de esposo: Ni dictador para anular ni superior para ridiculizar; sino cabeza para ordenar, dirigir, enseñar, amparar, prevenir, alentar y favorecer a su esposa.
  3. Sujeción es obedecer a Dios aceptando la posición que Él eligió para la esposa (Génesis 2:22). Esto significa que ella debe ocupar un lugar donde su esposo le pueda brindar, protección, amor, satisfacción y sustento. La sujeción, además, tiene la virtud de transformar la obediencia, que de ser una actitud mecánica y desabrida se convierte en una acción interior positiva y beneficiosa. Sin embargo, según nuestro texto la sujeción tenía para Pablo una razón de mucho más peso. Dios había determinado que el marido fuera un representante de Cristo: El marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia (23). Por lo tanto, así como la iglesia está sujeta a Cristo, la mujer debe estarlo a su marido. ¿Qué ocurre cuando se dan las condiciones bíblicas?

(1) El esposo ocupa cada vez mejor su posición de administrador de Dios.

(2) La esposa desarrolla cada vez más su encanto femenino.

(3) Los hijos se crían en disciplina y amonestación del Señor pues tienen ante sí modelos adecuados.

(4) Hay una sola autoridad en el hogar, una sola disciplina y una regla de conducta.

(5) Todo el hogar siente progresivamente el aumento de la bendición de Dios.

  1.  Autoridad  sobre los hijos.

  III.         Esposa

  1. Ayuda idónea del esposo La mujer no es una cosa ni el marido una máquina. El matrimonio es una vida de concordia, sujeción mutua, acuerdos conversados y relaciones honestas.
  2.  Autoridad secundaria sobre los hijos Es decir que colabora con la disciplina de sus hijos con el esposo y para eso debe haber armonía y estar de acuerdo no dar lugar a dudas, sobre la dirección en el hogar en ese sentido, pero siempre la responsabilidad es del padre ya que así lo determinó el Señor.

  IV.         Hijos

  1. Obediencia a los padres. En Colosenses 3:20 aclara que la obediencia debe ser en todo, porque esto agrada al Señor, teniendo en cuenta una bendición especial para los que honraban a sus padres (Éxodo 20:12). El quinto mandamiento era el primero que incluía una promesa específica para quien obedecía.

Para que te vaya bien, es decir para que seamos más felices, útiles y sanos interiormente. Era la certeza del valor posterior que tendría un buen comienzo hogareño (comp. Dt. 4:40).

Y seas de larga vida sobre la tierra. Tener larga vida sobre la tierra de Israel era una manera de mostrar la aprobación de Dios sobre la conducta de su pueblo (Deuteronomio 5:33). Pablo toma la enseñanza, pero omite mencionar Israel, porque la larga vida de los santos no se mide únicamente en tiempo (comp. San Mateo 26:13; Apocalipsis 14:13).

 

 

Conclusión: Dios ha ordenado la familia de acuerdo al principio de autoridad. Cada miembro de la familia vive bajo la autoridad de la cabeza que Dios ha designado y así viven en armonía y bendición.

 

Lunes 20 de enero

La dirección espiritual de la familia

Lectura Bíblica: Génesis 12: 1- 9, 13:14- 18; 15: 1- 6

Para memorizar: Génesis 12:7

Introducción: Una de las grandes crisis de la familia de hoy es la falta de dirección espiritual por eso veamos lo que este estudio nos dice a través del ejemplo de Abraham.

      I.         Abandonar lo pagano e idolatra

  1. Dios exige separación del mundo. Llamamiento por el cual Abram fue retirado del país de su nacimiento a la tierra prometida. Este llamamiento estaba destinado a probar su fe y obediencia así como a separarle y ponerle aparte para Dios y para servicios especiales.
  2. Las promesas de Dios tienen largo alcance. Para el conocimiento de las circunstancias de esta llamada nos puede ayudar el discurso de Esteban (Hechos 7:2), donde se nos dice: 1. Que el Dios de la gloria se apareció con tal alarde de gloria que no le dejó a Abram ningún lugar para dudar de la autoridad divina de tal llamamiento. Dios le habló después de diversas maneras; pero esta primera vez en que establecía su comunicación con él se apareció a él como el Dios de la gloria y le habló. 2. Que este llamamiento le fue hecho en Mesopotamia, antes de ir a vivir en Harán. Algunos piensan que Harán estaba en Caldea y, por tanto, era todavía parte del país de Abram, o que Abram, después de estar allí cinco años, comenzó a llamarle su país y a echar raíces en él, hasta que Dios le dio a entender que no era éste el lugar al que le destinaba. Nótese que, si Dios nos ama y tiene atesorada misericordia para nosotros, no tolerará que descansemos hasta que hayamos llegado a Canaán sino que benignamente repetirá sus llamamientos, hasta que lleve a feliz término la buena obra que comenzó en nosotros (Fil. 1:6) y nuestras almas reposen sólo en Dios. Serán benditas en ti todas las familias de la tierra. Ésta fue la promesa que coronaba todas las demás, porque apunta hacia el Mesías, en quien todas las promesas son Sí y Amén (2 Corintios 1:20). Nótese que: (A) Jesucristo es la gran bendición del mundo, la mayor que jamás el mundo haya podido disfrutar. (B) Es una bendición para la familia, pues por él entra la salvación en casa (San Lucas 19:9).

    II.         Los altares en el hogar

  1. Altar de Abraham y su familia  “y edificó allí altar a Jehová”—Por este solemne acto de devoción Abram hizo profesión pública de su religión, estableció el culto al verdadero Dios, y declaró su fe en la promesa.
  2. Dirección divina y sabia para la familia.  Después de la muerte de Taré, Abram debía ser el líder del grupo familiar, y las demandas de Dios eran inmensamente duras, porque lo hacían dejar su hogar, su clan y su familia en un mundo donde esas actitudes, simplemente, no se tomaban. Sólo la completa miseria o el fracaso podrían abrir esa posibilidad y sólo un vagabundo o un fugitivo abandonaría su hogar. Pero las palabras de Dios a Abram demandaban que lo dejara todo y se fuera a otra tierra que aún no le indicaría hasta que el momento en que llegara: la tierra que te mostraré Abram significa: «Padre Enaltecido». Después será cambiado a Abraham que significa «Padre de una Multitud». Ese cambio nos muestra que si nos dejamos guiar por Dios y dirigir por Su Espíritu llegaremos a ser lo que Dios quiere que seamos y lo que Dios desea para nuestra familia mas allá de las opiniones o influencia de esta sociedad o este mundo.

  III.         El lugar de la familia en el plan de Dios.

  1. La familia es dada por Dios con un propósito. Todas las bendiciones pronunciadas por Jehová para Abram hasta ese momento habían sido promesas. En el capítulo quince de Génesis tenemos el relato del pacto formal.

Jehová llevó a Abram fuera, le hizo mirar al cielo, le pidió que contara, si podía, las estrellas y le prometió: “Así será tu descendencia” (15:5).Es decir que no terminaba en Abraham su promesa sino que continuaba en su familia y así es para nosotros Dios no llama a un hombre solo sino a su familia y en este año hemos declarado «Yo y mi casa serviremos al Señor», así como la descendencia carnal de Abraham ha sido y es de bendición, su descendencia espiritual -nosotros y nuestros hijos también- traeremos bendición donde vayamos.

 

  1. Creerle a Dios es indispensable para el éxito de la familia, si fe es imposible agradar a Dios, no miremos la situación actual de nuestra familia salgamos y de nuestra tienda y dejemos que Dios nos muestre el cielo y Sus estrellas que simbolizan un futuro de gloria y bendición en el Nombre de Jesús. (leer  capítulo 7 del libro ‘Y por casa, ¿cómo andamos?’).

Conclusión: Dios quiere que cada padre se constituya en el jefe y guiador de su hogar, siempre y cuando, sepa recibir y obedecer la dirección dada por el Espíritu Santo y la Palabra de Dios.

 

Lunes 27 de enero

Practicando la presencia de Jesús

Lectura Bíblica: Daniel 7:13, Apocalipsis 1:13, San Juan 16:14; 14:23, 2 Corintios 5:16

Para memorizar: 1 Juan 3:2

Introducción: Al comenzar este año y estos estudios tenemos que afirmar que el secreto de una buena vida familiar es simplemente este: Cultivar la relación de la familia con Jesús.

      I.         La fe cristiana es una relación personal con Jesús

  1. En lo externo, la familia tiene un orden divino. Así como la Trinidad tiene un orden (Padre, Hijo y Espíritu Santo), en la familia -como lo vimos en estudios anteriores- hay un orden divino que el Señor estableció, par que la familia funcione correctamente.
  2. En lo interno, se transforma la familia con la presencia de Jesús, ese orden del cual hablamos no tiene posibilidad de éxito sin la ayuda y presencia de Jesús. Así como la presencia de Jesús transformó la boda de Caná de Galilea transformando lo ordinario, el agua en algo extraordinario el mejor vino, así, la presencia de Jesús puede transformar la familia, o sea cambiarla, sanarla y bendecirla (Juan 2).
  3. La familia vive unida  con Jesucristo, la presencia de Cristo amalgama la familia, la sostiene y mantiene unida.

    II.         Una relación personal implica un encuentro y trato definido entre personas.

  1. Jesús es una Persona especial, cuando pensamos en una relación con una persona nos hacemos la idea de que es una relación entre dos seres iguales, o parecidos; pero cuando hablamos de la relación personal con la persona de Jesús no es lo mismo ya que Jesús es especial, es el autor de la vida, la fe y todo lo que existe; es nuestro Salvador, mediador y amigo.
  2. La relación con Él es también especial. Por eso es una relación especial en la cual no podemos involucra los sentimientos o los sentidos naturales ya que no lo vemos pero lo sentimos; por eso, “sin fe es imposible agradar a Dios”, sin fe no podemos llegar a Él ya que el que se acerca a Dios debe creer que existe y es galardonador de los que le buscan de corazón sincero.
  3. Se establece y se mantiene solo a través del Espíritu Santo. Él nos dejó Su Espíritu para que nos ayude y nos revele a Jesús; es el único camino y medio para conocerle y amarle y tener comunión con Cristo. (Recordemos lo que el año pasado estudiamos con relación a la tercera persona de la Trinidad).

  III.         Es una relación única

  1. Porque es con una persona espiritual, Dios es espíritu, es la relación más importante de nuestras vidas y lo tiene que ser de nuestra familia, elevemos un altar de oración y comunión en nuestro hogar, hagamos cada día un culto familiar. Los creyentes no debieran evaluar a Cristo ni a los demás según la carne, es decir, la manera en que las personas típicamente evalúan a las demás.[2]
  2. Esta relación tienen el objetivo de transformarnos. La reconciliación descrita en los capítulos 5 y 6  de 2 Corintios demanda una vida diferente y nueva. El tema descrito en los vv. 16–21 describe la vida en la nueva edad y el comienzo de esta vida nueva afecta la manera como juzgamos a otras personas. El mundo secular evalúa a algunas personas por su apariencia externa, la cultura, la inteligencia, las posesiones, la habilidad de manipular las circunstancias, y a otra gente por beneficio propio. Pablo enfáticamente declara que toda la vida y la perspectiva desde la cual vemos la vida cambia “de aquí en adelante” (v. 16a). Aun Cristo había sido juzgado por las normas del mundo, pero ya no más. Los creyentes debían saber todo lo posible sobre la vida, la muerte y la resurrección de Jesús de Nazaret, pero aún más importante, debían conocer a Cristo personalmente.[3]para ser transformado a su imagen y semejanza.  Y así cada miembro de la familia.
  3. Tenemos que llegar a ser como Él (1 Juan 3:2). Los creyentes son hijos (gr. tékna) de Dios porque han nacido de nuevo para formar parte de su familia (San Juan 1:12, 3:3; 1 Juan 3:9). La palabra griega juiós (i.e., hijo) nunca se usa para los creyentes, sino sólo para Jesús, que es el Hijo de Dios e igual con el Padre (San Juan 5:18).Pero nosotros podemos llegar a ser como Él.

Conclusión: no hay mejor lugar en que pueda llevarse a cabo este encuentro con Jesús que en la familia cristiana.

 



[1] Yoccou, R. C. (1992). Comentario bíblico del continente nuevo: Efesios (221). Miami, FL: Editorial Unilit.

[2] Nuevo comentario ilustrado de la biblia. 2003 (1465). Nashville: Editorial Caribe.

[3] Fricke, R., Sánchez, G., Caruachı́n, C., Hill, T. W., Baldeón, E., & Editorial Mundo Hispano (El Paso, T. (2003). Comentario bı́blico mundo hispano 1 y 2 Corintios (1. ed.) (251). El Paso, TX: Editorial Mundo Hispano.