Iglesia Visión de Futuro

Escuela Kids mayo 2018

Domingo 6 de mayo
“… He prometido poner en práctica tus palabras”. Salmos 119: 57b (Dios Habla Hoy)

Jonás. Lejos y cerca de Su presencia

Jonás 1 y 2

Así como la obediencia trae alegría, la desobediencia trae consigo tristeza. Muchas veces Dios nos da un mandato para empujarnos y ayudarnos a ser obedientes, porque Él sabe que es lo mejor para nuestra vida. Hoy a través de la vida de Jonás veremos como él estuvo en la presencia de Dios, decidió desobedecerlo, pero luego se volvió a Él.

Maestro: Utiliza esta narración para dar la clase de hoy y hacerlo de manera diferente, pueden ser títeres, dibujos, etc.
La Palabra de Dios nos narra en Jonás 1 y 2 la vida de un hombre a quien Dios le dio un mandato y no lo obedeció y fue tragado por un gran pez.

Narrador: Un día Dios dijo a su amigo Jonás que tenía un trabajo muy importante para él. Dios: ¡Jonás! Quiero que vayas a la ciudad de Nínive. Es una ciudad llena de gente mala. Diles que si no cambian, si no empiezan a obedecerme, voy a destruir su ciudad.

Jonás: La gente de Nínive es mala. No quiero llevarles este mensaje. No quiero. Yo voy a escapar y no te obedeceré.

Narrador: Así que Jonás decidió huir de Dios. Se fue en un barco que iba en otra dirección.

Jonás: ¡Ay! Engañé a Dios. Nunca va a encontrarme aquí en el gran mar.

Narrador: Pero Dios vio a Jonás y mandó un viento fuerte sobre el mar. Olas muy grandes movían el barco por arriba, por abajo. Los marineros tuvieron miedo. Oraban a sus dioses. Pero ¿dónde estaba Jonás? Dormido abajo en el barco.

Jonás: El capitán me despertó y me dijo que debería orar a mi Dios. La tempestad es terrible. Los marineros tratan de adivinar quién es el causante del problema. Dijeron que soy yo. Tuve que decirles la verdad, “Estoy huyendo de Dios. Es por eso que Él ha mandado la tempestad. Tírenme al agua y la tempestad terminará”.

Narrador: Los marineros no querían hacerlo pero la tempestad se hizo cada vez peor. Ellos oraban al Dios de Jonás pidiendo perdón y luego tiraron a Jonás al agua. De pronto, el agua se calmó.

Jonás: Mi aventura apenas comenzó cuando me tiraron del barco. Bajé y bajé dentro el agua. Pensé que iba a morir. Pero Dios tenía otros planes. Mandó un pez muy, muy grande que se acercó y me tragó. ¡No podía creerlo! pero allí estaba en el estómago de un pez.

Narrador: ¿Qué piensan que Jonás hizo en el estómago del pez? (espera respuestas) ¡Él oró!
Jonás: “Te grité, Dios, y Tú me contestaste. Me salvaste de la muerte en el mar. Gracias, Dios mío. Yo quiero hacer Tu voluntad. Ya quiero obedecerte. La salvación viene de Dios”.

Narrador: Después de tres días y tres noches Dios hizo que el pez vomitara a Jonás en tierra seca. Luego Dios habló con Jonás. Dios: Vete a la ciudad de Nínive y diles el mensaje que yo te di. Jonás: Esta vez hice lo que Dios me mandó. Fui a Nínive y les dije que tenían que obedecer a Dios o en 40 días Él iba a destruir la ciudad. ¿Y saben lo que pasó? Decidieron obedecer a Dios. Pidieron su perdón y Dios les perdonó.

Conclusión: ¿Cuántas cosas nos pidió Dios que hiciéramos y no le obedecimos? (Da tiempo para que reflexionen y ora por los niños y pre de tu clase para que se puedan volver a Dios de todo corazón y puedan obedecer las Palabras que Él les mandó).

Vamos subiendo más, ahora el escalón 18: Subo en mi obediencia a Su Voz
Dinámica familiar: Mira La historia de Jonás en https://www.youtube.com/watch?v=9dSUtyhKj7w con tu familia y piensen en las veces que Dios les pidió algo y no lo hicieron, pidan perdón junto y tomen compromiso delante de Dios.

 

 

 

 

 

 

 

 


Domingo 13 de mayo

Jonás 3 y 4

“Te alabaré, oh Jehová, con todo mi corazón; Contaré todas tus maravillas”.  Salmos 9:1

Jonás cumple la tarea que Dios le dio

La ciudad de Nínive era muy grande, y había más de ciento y veinte mil personas en ella y Dios creó a cada uno de ellos. Pero, las personas en Nínive no conocían a Dios, y por eso Dios necesitaba enviar a alguien a ese lugar para decirles a las personas que debían cambiar su manera de vivir. Así como Dios eligió a Jonás para esta tarea, Dios te eligió a vos para predicar a todos las maravillas de Dios.

Dios le dio a Jonás un trabajo para que hiciera. Dios amaba al pueblo de Nínive, pero Él no podía tolerar sus hechos malvados. El trabajo que se le dio a Jonás era que fuera y clamara a la ciudad de Nínive para que se vuelvan a Dios. Pero Jonás huyó en un barco que iba en dirección contraria. Dios mandó una tormenta y con el tiempo los que iban en el barco arrojaron a Jonás al mar para que parara la tormenta. Dios preparó un gran pez para que trajera a Jonás de regreso a donde Él quería que fuera. La semana pasada vimos que Jonás, al fin, le oró a Dios y le dio gracias a Dios desde adentro del vientre del gran pez. El pez llevó a Jonás de regreso a la orilla del mar y Dios le habló al pez y el pez vomitó a Jonás sobre la tierra seca.

Dios le habló a Jonás una segunda vez y le dijo a Jonás, “Levántate, ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré”. Dios le dio a Jonás otra oportunidad para que hiciera lo correcto. ¿Piensan que Jonás le dijo que “no” esta vez? Esta vez, Jonás obedeció a Dios. ¿Quién se acuerda qué significa obedecer? Obedecer es hacer lo que se le dice que haga.

Cuando tú estás caminando a la escuela y necesitas cruzar la calle, tu mamá usualmente te dice que pares. Tu madre te dice que pares porque ella sabe que si sigues caminando puede que te atropelle un coche. Si te atropella un coche puede que no tengas una segunda oportunidad, por lo tanto, debemos de obedecer inmediatamente. Debemos de obedecer a nuestros padres porque ellos saben qué es lo mejor para nosotros.  (Maestro: puedes incluir una narración personal de un ejemplo de obediencia o no, y sus consecuencias).

Yo tengo una lista de preguntas para ustedes: ¿obedecieron a sus padres esta semana cuando se estaban preparando para la escuela? ¿Obedeciste cuando te dijeron que te cepillaras los dientes? ¿Cuando te dijeron que desayunaras? ¿Obedeciste cuando te dijeron que te pusieras los zapatos? ¿Cuándo te dijeron que hicieras tu tarea? Necesitamos obedecer a nuestros padres porque si no nos cepillamos los dientes, ¡los otros niños en la escuela dirán que tienes mal aliento! Si no desayunas, ¡tendrás hambre toda la mañana! Si no te pones los zapatos, tus pies se van a enfriar. Y si no traes tu tarea, puede que te metas en problemas con tu maestra. (Usa ejemplos adecuados para los niños en su reunión. No olvides incluir la razón por la cual deben obedecer a sus padres.) .

Jonás se levantó y fue a Nínive e hizo lo que Dios le dijo que hiciera. Nínive era una ciudad muy grande. Le llevó tres días cruzar la ciudad. Jonás atravesó la gran ciudad durante un día clamando, “¡De aquí a cuarenta días Nínive será destruida!” (3:4), tal como Dios le había dicho. Le dijo a uno, y a otro; él habló y habló con todo el mundo mientras caminaba a través de la ciudad.

Quizás sus pies le dolían, pero todo ese día él habló la Palabra de Dios al pueblo de Nínive. La palabra llegó a todos, desde el más grande hasta el más pequeño, y todo el pueblo de Nínive le creyó a Dios.

La segunda vez que Dios le dijo a Jonás que fuera a la ciudad de Nínive y clamara contra ella, Jonás obedeció de buena voluntad. Jonás hizo lo que se le dijo que hiciera. Sus palabras llegaron a todo el mundo en la ciudad, todas las ciento veinte mil personas. Cuando Jonás habló por Dios, el pueblo de Nínive se tornó al vivo y verdadero Dios. Ellos se arrepintieron mucho por todas las cosas malas y violentas que habían hecho.

El pueblo de Nínive estaba tan arrepentido y triste por lo que habían hecho que pararon de comer y beber. Aun se quitaron su ropa y se vistieron de cilicio, lo cual está hecho de un material muy áspero e incómodo (muéstreles una pieza de sayal (arpillera) o cilicio como ayuda visual). Las palabras de Jonás fueron tan poderosas que aun el rey escuchó la noticia. Cuando el rey de Nínive escuchó que su ciudad sería destruida, él se bajó de su trono y se quitó su vestido real y él también se cubrió de cilicio y se sentó en cenizas. El rey estaba tan arrepentido y triste que declaró que nadie en el pueblo, ni los animales, podían comer ni beber. Él les dijo que ya no hicieran más maldad, para que Dios se tornara de Su ira y los perdonara. Así que el pueblo de Nínive paró su comportamiento malvado y toda su violencia. Cuando estamos muy arrepentidos, no debemos solamente decirlo, también debemos demostrar que estamos arrepentidos. Al igual que el pueblo de Nínive demostró que estaban arrepentidos y tristes, nosotros también podemos hacer cosas para demostrar que estamos arrepentidos sinceramente cuando hemos molestado o causado algún daño a otra persona.

Debemos ir y hablarles a todos, contar las maravillas que Dios ha hecho por y con nosotros para que muchos le conozcan.

El próximo escalón 19: Cumplo el mandato de Dios.

Dinámica familiar: Todos juntos escriben cómo harán para cumplir con todo lo que Dios les pidió.

Actividad: Escribe los lugares y personas que visitarás para contar las maravillas de Dios.

 


Domingo 20 de mayo

“Y la multitud de los  que habían creído eran de un corazón y un alma”. Hechos 4:32

La vida de los primeros cristianos

Hechos 2:43-47

Palabras para el maestro y líder kids:

Como iglesia nos hemos puesto una meta: La multiplicación. Lee detenidamente las palabras de nuestro Pastor Principal en la Página 8 del Aliento Cotidiano de mayo/junio: Duplica. Pon en práctica todo lo que allí está escrito, para tu crecimiento en la Célula y la Escuela Kids.

Es hermoso ver el crecimiento rápido que tuvo la iglesia en Jerusalén. Tres mil personas salvadas el primer día. Luego se habla de cinco mil varones y también dice que aumentaba más el número de hombres y mujeres y se multiplicaban los discípulos. En la clase de hoy veremos qué hacían para aprender e imitarlos y así ver ese crecimiento en este tiempo.

Pregunta: ¿por qué vinieron hoy a la casa de Dios? [Guíe a una reflexión sobre lo que vienen a hacer cada domingo en la casa de Dios: aprender más de la Biblia, orar y estar junto a otros miembros de la Familia de Dios]. Todos pertenecemos a una familia. [Pregúntales sus apellidos, cómo está su familia; pide que comenten si su familia vive junta, quiénes la integran]. Cuando una familia no se encuentra unida, se desintegra, se deshace y esto es muy triste. Dios quiere que nos mantengamos siempre juntos y unidos. La Iglesia también es una familia, con muchos miembros. Como familia necesitamos mantenernos unidos para crecer. Los elementos que unieron a los primeros cristianos fueron estos que también nosotros debemos tomar como ejemplo e incorporar para crecer como ellos crecieron:

*La enseñanza de los apóstoles: es muy importante que como familia escuchemos la Palabra de Dios en la iglesia, Célula, Escuela Kids.

*Compartieron unos con otros: No solo tiempo en la iglesia, organizar salidas, ir a la plaza.

*Estaban juntos, compartiendo sus cosas, comiendo, velando por las necesidades de los demás. Ver de ayudarnos entre nosotros y juntos a otros que no conocen a Jesús.

*Oraron juntos: Tomar tiempo en la Escuela Kids y en la Célula y aun los que tenemos teléfono con WhatsApp, enviarnos oraciones.

Como iglesia debemos estar juntos en diferentes actividades como: *Estudiar la Biblia, en la Célula, Escuela Kids y tomar tiempo en casa para leer, leer un proverbio cada día te hará más sabio.

*Compartir, hacer cosas juntos.

*Preocuparse por las necesidades de los demás.

*Orar. (Si es posible, muestra fotos del Facebook que ilustren la vida del Centro Regional al que pertenecen).

Los primeros creyentes nos dan un ejemplo claro de lo que significa preocuparse los unos por los otros. Ellos estaban pendientes de las necesidades de los demás y siempre estaban listos para ayudar. En la actualidad la gente es muy individualista. Hay mucho egoísmo. Esto también se ve dentro de la iglesia. Hoy aprenderán que, siendo parte de la Familia de Dios, deben preocuparse por las necesidades de los demás, compartiendo lo que Dios mismo les ha permitido tener. Deben entender que Dios recompensa nuestra bondad cuando actuamos con buena voluntad y corazones generosos. Es importante que el niño sienta que no está solo, sino que es parte de la Familia de Dios.

Subimos, subimos y llegamos al escalón 20: Imitaré a los primeros cristianos.

Dinámica familiar: Escribir juntos en cuatro corazones lo que hacía la iglesia primitiva para crecer.

Actividad: Tacha las “Z” las “X” y escribe bien el versículo

“Yxz xlza mzuxlztxiztxuzd dzex lzoxs  qzuxez hxazbxízaxnz czrxezíxdzo  ezrxaznx dzex uznx czoxrzaxzzóxnz yx uznx azlxmzax.” Hechos 4:32


Domingo 27 de mayo

“Nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo”. Daniel 3:17

Rescatados del horno

Daniel 3:1-30

Querido maestro y líder kids:

Nabucodonosor, rey de Babilonia, era un hombre muy poderoso. Seguramente eso envaneció su corazón, al grado que mandó hacer una gran estatua de oro, a la que todos debían adorar. En esta ocasión, Dios puso en el corazón de los tres amigos de Daniel la decisión firme de serle fiel, al grado de estar dispuestos a ser quemados antes de honrar a alguien que no sea su Señor. Él mismo entra con ellos al fuego, no solamente para honrar su fe, sino para manifestar Su poder ante los dignatarios de Babilonia. Por segunda vez Nabucodonosor reconoció la grandeza de Dios y se inclinó ante Jehová, el Dios de los israelitas, por encima de sus ponderados dioses, y lo proclamó como Dios verdadero. ¿Está usted también dispuesto a honrar a Dios antes que a los hombres y a enseñar con su ejemplo esa actitud a sus alumnos? Vivimos en un tiempo muy especial donde debemos ser ejemplos y enseñar a honrar a Dios, a amar la vida, a desterrar todo pensamiento de muerte, a ser luz, brillar, ser esos reyes, sacerdotes y embajadores de Jesucristo en nuestro barrio, ciudad, escuelas y colegios. Esto debemos enseñar a los kids y pre, a la generación que será la que transformará nuestra amada Nación Argentina. Prepárate para esta clase en oración para que la Palabra caiga en buena tierra y dé fruto en abundancia.

Al ser obedientes y estar firmes en la Palabra de Dios no tenemos temer a nada; ese ejemplo nos dan los tres amigos de Daniel ante la orden de muerte que todos los que no adoraban a la estatua que levantó Nabucodonosor podían perder su vida de una manera muy dolorosa. Hoy veremos que servimos a un Dios poderoso que nos protege en todo tiempo y de cualquier peligro.

El rey Nabucodonosor decidió hacer una estatua. Mandó hacer una estatua de oro muy grande; medía 30 metros de altura y 3 metros de ancho. ¡Como el tamaño de una ballena adulta! Este rey no hizo esa gran estatua sólo para contemplarla. Él llamó a todos sus gobernantes y las autoridades de su reino para que la adoren. Además, ordenó que todas las personas, sin importar de dónde eran y qué idioma hablaban, debían adorar la estatua al escuchar la música que tocaban distintos instrumentos. También, el rey lanzó una gran amenaza: «Todo el que no se incline ante la estatua ni la adore será arrojado de inmediato a un horno en llamas». Después de escuchar la amenaza, y cuando empezó a tocar la música, los gobernantes y las autoridades que se habían reunido de distintas naciones del mundo se inclinaron ante la estatua y la adoraron. Pero tres personas no obedecieron ese mandato y no se inclinaron ante la estatua ni la adoraron. Ellos creían que era importante obedecer a las autoridades, pero también sabían que más importante que las autoridades era su Señor y Dios, que dice en Sus mandamientos que debemos adorarlo sólo a Él.

Esas tres personas eran los amigos de Daniel. ¿Recuerdan los nombres que les pusieron los babilonios?: Sadrac, Mesac y Abednego. Daniel estaba de viaje, pero ellos, que se encontraban en el lugar, se negaron a adorar la estatua. Ellos solo adoraban a Dios. Inmediatamente unos astrólogos fueron a informar al rey que tres hombres judíos desobedecieron y no adoraron la estatua. Nabucodonosor se llenó de ira y rapidito mandó a llamarlos. Cuando los vio, les dijo que si no adoraban la estatua los echaría en el horno de fuego ardiente. ¿Qué Dios habría capaz de librarlos? Ellos le contestaron calmadamente: –¡No hace falta que nos defendamos ante Su Majestad! Si se nos arroja al horno en llamas, el Dios al que servimos puede librarnos del horno y de sus manos. Pero si nuestro Dios no lo hace, aun así, no honraremos a sus dioses ni adoraremos a su estatua. El rey, lleno de furia, mandó calentar el horno siete veces más de lo normal. Ordenó que los hombres más fuertes aten a los amigos de Daniel antes de que sean arrojados al fuego. Sadrac, Mesac y Abednego cayeron dentro del horno. De pronto, Nabucodonosor se paró y, muy sorprendido, preguntó a sus consejeros: –¿Acaso no arrojamos al fuego a tres hombres? Cuando le respondieron que sí, el rey exclamó que había cuatro hombres en el horno. Nabucodonosor comprendió que el cuarto era Dios que estaba protegiendo a sus siervos. –¡No se queman! –dijo el rey–. ¡Los jóvenes se pasean tranquilamente en el horno! Entonces Nabucodonosor les gritó que salgan. Los funcionarios y gobernantes se acercaron apresurados, pues querían comprobar si estaba quemado, aunque sea un solo pelo de su cabeza… Pero nada; ¡ni siquiera tenían olor a humo! Ante esta situación Nabucodonosor exclamó: –¡Alabado sea el Dios de estos jóvenes! Él envió a Su ángel para rescatar a sus siervos que confiaron en Él. Ellos desobedecieron la orden del rey y estuvieron dispuestos a morir antes que servir y adorar a otro dios que no sea su grande y poderoso Dios. ¡No hay otro dios que pueda salvar de esta manera!

Tal vez no sean estatuas; pero los ídolos son todas las cosas y personas que amamos más que a Dios. A veces la televisión, el celular es un ídolo; otras veces los juegos en video son un ídolo; o quizá un artista famoso es un ídolo. Posiblemente no nos metan a un horno de fuego; pero puede pasar que nuestros amigos se burlen de nosotros porque no participamos de las cosas malas que ellos hacen y dicen. Por ejemplo, contar chistes groseros para caerles bien a nuestros amigos es mucho más fácil que apartarnos para no oír cosas que contaminan nuestro corazón. Es mucho más fácil hacer todo lo que los demás hacen, y así evitar problemas; incluso uno puede volverse popular. Pero Dios no quiere eso. Él quiere hijas e hijos firmes, que no se avergüencen de amarle y servirle. ¿Estás tú dispuesto a ser fiel como lo fueron Sadrac, Mesac y Abednego, y obedecer a Dios antes que a los hombres sabiendo que Dios te librará de todo horno de fuego (burlas, bullyng, etc.)?

Al seguir subiendo llegué al escalón 21: Siempre confiaré en Dios.

Dinámica familiar: Mirar juntos Daniel y el foso de los leones: https://www.youtube.com/watch?v=hsPgHLfhfuE

Actividad: