Iglesia Visión de Futuro

Comentarios Células Kids septiembre 2018

Lunes 3 de setiembre

Debemos alentarnos unos a otros (Parte 1)

Lectura bíblica: Deuteronomio 32:7; Salmos 37:37; Proverbios 21:12; 1Corintios 13:1-13; Gálatas 6:1.

Versículo para memorizar: “Tratemos de ayudarnos unos a otros, y de amarnos y hacer lo bueno”.

Hebreos 10:24 (Traducción en Lenguaje Actual)

Objetivos que el niño y preadolescente:

  • Descubra: Es de bendición ayudando a los demás.
  • Crea: Debe llenarse del amor de Jesús y de Su paz, para reflejarlo al resto del mundo.
  • Ore: Estar siempre atento a las necesidades de los demás.

Introducción: Nos hacemos falta los unos a los otros. ¡¡Debemos ayudarnos, animarnos y alentarnos!!

  • Hebreos 10:24.
    • Ayudar y considerar (respetar, amar) al otro.
    • Estar atento e interesarme por la necesidad del otro.

El versículo de hoy nos enseña qué debemos hacer los unos por los otros: “Tratemos de ayudarnos unos a otros, y de amarnos y hacer lo bueno”. ¿Jesús nos dice en este versículo que solo debemos amar, ayudar y hacer el bien a los que son nuestros amigos, conocidos?, y ¿a nuestros enemigos? [Tiempo que los niños y pre se expresen].

Debemos amar, ayudar y hacer el bien a todos: compañeros, vecinos, a los que no nos caen tan bien, a los que se nos burlan, se ríen de nosotros, a los que nos han hecho cosas malas, los que nos critican mintiendo, a los buenos y no tan buenos, a los pobres, ricos, a los ‘pesados’, a los que piensan y creen diferente a nosotros. A aquellos que están pasando por alguna necesidad, que no tienen comida, zapatillas, útiles para la escuela, ropa, etc. Muchas veces los que están pasando por graves problemas en su hogar, reaccionan violentamente, es allí cuando debemos acercarnos, conversar con ellos y preguntarles en qué podemos ayudarlos y amarlos mucho, porque están sedientos de amor, necesitan que alguien los ame y les digan cuán importantes son y que Dios los ama muchísimo. Ayudar a los demás es una manera de demostrarle a Dios el amor que le tenemos a Él y que somos obedientes a lo que dice en Su Palabra.

“Aunque hablara todos los idiomas del mundo y de los ángeles, aunque fuera sabio, aunque tuviera una gran fe, SI NO TENGO AMOR, NADA SOY. Si diera todo lo que tengo a los pobres y hasta sacrificara mi cuerpo, SI NO TENGO AMOR, no he logrado nada”. Recuerda: Que el amor con que tratas a los demás y haces las cosas, es lo más importante para Dios. Solo viviendo en el amor podrás tener esa paz que tanto necesitas, esa tranquilidad en tu interior que es única y para siempre. ¡Aunque tengas muchas cosas materiales o más adelante las tengas, si no tienes amor, nunca podrás disfrutar y ser feliz! Amar a los demás es hablar bien, tratar a las personas con cariño y no a los gritos, ni a los golpes. Es tener muchas veces paciencia con las personitas. Es decir, aceptar a los demás como son, aguantar sus errores o sus equivocaciones y luego corregirlos con mucho amor, como lo hace Jesús con nosotros. Amar también es no juzgar a nadie, no pensar ni hablar mal de los demás. El verdadero amor todo lo perdona, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta, etc.

  • Tratar de vivir en paz.

Como eres hijo de Dios, es tu responsabilidad tratar en lo posible de conservar la unidad, permitiendo que la paz los mantenga unidos, como dice (Efesios 4:3), a través del Espíritu Santo. Entonces podrás disfrutar una familia en paz, una ciudad en paz, un país en paz y un mundo en paz. Si tú reflejas paz, tus amigos, compañeros, vecinos, familiares, profesores y maestros buscarán tu compañía y es la oportunidad que tienes para presentarle al autor de la paz que se llama “JESÚS”.

Conclusión: Es tiempo de amarnos, cuidarnos, ayudarnos los unos a los otros, como lo hizo Jesús.

Oración: Que nos respetemos unos a otros en amor.

Acción: Pinta las distintas maneras dar amor a los demás y en el espacio en blanco, piensa otro ejemplo para  amar  y  dibújalo. Imagen 1

Preadolescente: En la Célula te entregarán distintas imágenes que se encuentran en diarios, revistas y deberás recortar aquellas que demuestran amor los unos a los otros y luego realiza un collage.

Lee con mucha atención Hebreos 10:22-23 y explícalo con tus palabras. Luego da un ejemplo. Escríbelo en una hoja o en tu Aliento Kids.

Lunes 10 de setiembre

Debemos alentarnos unos a otros (Parte 2)

Lectura bíblica: Génesis 4:1-10; Filipenses 2:1-11; Hebreos 10:24; 1 Juan 3:14-18.

Versículo para memorizar: “No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes”.

                                                       Filipenses 2:3 (Nueva Traducción Viviente)

Objetivos que el niño y preadolescente:

  • Descubra: Que es lo más importante que debe ofrecer al Señor y a los demás.
  • Crea: Debe imitar a Jesús en todo, para parecerse cada día más a Él.
  • Ore: Renunciando al egoísmo.

Introducción: Como iglesia debemos reunirnos para adorar al Señor, pero también para motivarnos a amar y hacer buenas obras.

  • Valorar al otro con humildad y amor.
  • No solo amemos de palabras, sino con hechos.

Había una vez un león que estaba tomando una siesta. Había un ratoncito que no estaba tomando una siesta. El ratoncito corría alegremente entre los árboles de la selva donde vivía. ¡De repente se encontró con el león! “¡Escápate! ¡Escápate!” susurró el ratoncito para sus adentros. Pero estaba tan nervioso que quedó paralizado. Luego, en un afán de escaparse, corrió por encima de la nariz del león. ¡Grrr…! gruñó el poderoso león, muy molesto porque alguien lo había despertado. Cuando los leones de despiertan de la siesta están de mal humor. Este león estaba de muy mal humor. ¿Quién se había atrevido a despertarlo? Cuando vio al ratoncito en su nariz lo atrapó con sus enormes garras. El ratoncito tembló de miedo, seguro de que el león se lo iba a comer vivo. –¡Por favor, no me mates! –suplicó el ratoncito–. No te molesté a propósito. Suéltame, y algún día te voy a hacer un favor. –¡Ja, ja, ja! –se rió el león–. ¿Tú, cómo un indefenso ratón me vas a ayudar? ¿No sabes que soy el rey de la selva? Al león le pareció muy divertido lo que dijo el ratoncito. ¿Cómo podría él ayudarlo? El león volvió a reírse a carcajadas. –¡Ja, ja, ja! La risa lo hizo sentirse a gusto, así que decidió soltar al ratón. Pasaron los días. Una tarde, mientras el león se paseaba por el bosque, pensando en qué comería para la cena, cayó en una trampa. ¡Se enredó en la red de un cazador! Cuanto más trataba de librarse de la trampa, tanto más se enredaba. –¡Grrr…! –rugió el león con fuerza; unos rugidos que se oyeron por todo el bosque. Él estaba enojado y asustado. Estaba enojado porque se había dejado atrapar. Estaba asustado porque seguramente el cazador lo iba a matar. El ratoncito, que andaba saltando entre los árboles, escuchó el rugido del león. “El león debe estar en problemas –pensó–. Prometí hacerle un favor. ¡Ésta puede ser mi oportunidad!”. El ratoncito siguió el sonido que hacía el león y pronto lo encontró atrapado en la red, tratando de desenredarse. –Deja de moverte –dijo el ratoncito–. León, ¡quédate quieto! –¡Grrr! ¿Cómo voy a estar quieto si estoy atrapado? ¡Tengo que librarme! –¡Te salvaré! –dijo el ratón. –¿Tú, salvarme a mí? –gruñó el león–. ¡Yo soy el rey de la selva! ¡Grrr! –Sí, pero eres un rey atrapado ––dijo el ratoncito–. ¡Yo te voy a salvar! Aunque eso le pareció ridículo, el león se quedó quieto, porque no sabía que otra cosa hacer. ¿Y el ratoncito? El ratón empezó a morder las cuerdas de la red. Tenía dientes muy afilados, y en pocos minutos hizo un agujero en la red. No era grande; pero sí de tamaño suficiente para que el león se liberara de la red. –Te pareció gracioso cuando te dije que algún día te haría un favor –dijo el ratoncito al león–. Tú te sientes orgulloso por ser el rey de la selva. ¡Pero yo soy el ratón que salvó al rey! El ratoncito chilló feliz por haber cumplido su promesa de hacerle un favor al león. El león rugió de alegría porque alguien tan pequeñito como un ratón le había salvado la vida. ¡Qué valiente y humilde ese ratoncito, que salvó al león de la trampa! Lo mismo hizo Jesús por nosotros, nos rescató de las trampas del enemigo y fue tan humilde que no quiso ser como Dios, sino que se humilló y se hizo uno como nosotros, para morir en la Cruz por vos y por mí. No solo de palabras nos amó sino con hechos. Lo mismo hizo el ratoncito, no solo que le prometió con palabras al león que lo ayudaría cuando lo necesitara, sino que lo cumplió y gracias a él el león fue rescatado del cazador, sano y salvo. Una lección de interés hacia el otro, nos muestra esta historia, para nada fue egoísta el ratoncito, vio la situación fea que estaba pasando el león e inmediatamente lo ayudó, a pesar que el león se reía y se burlaba porque se consideraba el REY DE LA SELVA, mucho más grande,  fuerte e importante que ese diminutivo ratoncito. ¿Si a vos te pasara algo similar con algún compañero, vecino o aquel que se llama ser tu amigo, creyéndose mejor que vos, burlándose, humillándote, y necesita de tu ayuda, lo harías?  Recuerda: Jesús lo hizo por vos y por mí, aun cuando no lo merecíamos. Leemos todos juntos lo que dice: Filipenses 2:3 “No sean egoístas; no traten de impresionar a nadie. Sean humildes, es decir, considerando a los demás como mejores que ustedes”.

  • No ser como Caín.

Caín y Abel eran hermanos, los hijos de Adán y Eva. Caín se dedicaba a la siembra y cosecha, a la agricultura, mientras que Abel se dedicaba a la cría de ovejas, a la ganadería. Cierto día ambos llevaron una ofrenda a Dios. Ofrenda:  Es ofrecerle de todo corazón al Señor algo nuestro, algo que podamos tener (por ej., en el momento de la ofrenda), sin esperar a cambio un favor de Dios o un regalo de Él; no se trata de hacer trueque o intercambios. Caín lleva una ofrenda a Dios de su cosecha, de lo que la tierra produce, y Abel una ofrenda de sus primeras ovejas, las más gordas. Dios miró con agrado a Abel y luego a su ofrenda, es decir Dios miró a Abel como una personita, primero, y lo vio con agrado, por eso que también le gustó su ofrenda. Dios ve en las personas, su corazón y sus intenciones y no si son altos, bajos, pobres o ricos. Él se fija en nuestro corazón, si le somos obedientes, cómo tratamos a nuestros papis, a nuestros hermanos, familiares, etc. Pero Dios no ve con agrado a Caín, por lo tanto su ofrenda tampoco le agradó. A Dios no podemos engañarlo, o sea no le demos una ofrenda a Dios, queriendo aparentar que nos hemos portado muy bien, cuando en realidad hemos hecho cosas que a Él no le agradan. ¿Cuáles serán? Cuando Caín se da cuenta que a Dios no le agradó su ofrenda, en vez de preguntarle por qué no le agradó su ofrenda o reflexionar sobre él, se enojó mucho. Luego mató a su hermano y cuando Dios le pregunta, se hace como el que no sabe nada. Nunca demostró el amor por su hermano Abel; todo lo contrario, su corazón se llenó de envidia y celos, y por eso su reacción egoísta. ¡Cuidado, no debemos tener un corazón como el de Caín, sino como el de Jesús, lleno de amor, sin celos ni envidia, un corazón perdonador y ayudador!

Conclusión: Debemos demostrar que amamos a los demás y dejar de ser egoístas.

Oración: Que seamos libres del egoísmo.

Acción: Imagen 2.

Preadolescente: Lee Génesis 4:1-10 y luego marca o responde, según corresponda.

  • ¿Quiénes eran Caín y Abel?
    • Primos que estaban visitando a sus parientes.
    • Hijos de Adán y Eva.
    • Amigos de Jesús.
    • Comerciantes del pueblo donde vivían adán y Eva.
  • La historia cuenta que solo uno de ellos amaba a Dios de verdad. ¿Quién era?
  • Caín creía que Dios amaba más a Abel que a él. ¿Qué sentía Caín?
    • Vergüenza
    • Alegría
    • Envidia
    • Nada
  • Caín tenía un sentimiento muy fuerte hacia su hermano. ¿qué le hizo? Señala la opción correcta.
    • Lo golpeó
    • Lo abrazó
    • Lo odió
    • Lo mató
  • Caín y Abel ofrecieron sacrificios para Dios. ¿Puedes explicar con tus palabras qué es un sacrificio?

Lunes 17 de septiembre

Nos respetamos porque tenemos un mismo Padre

Lectura bíblica: Hechos 2:42-47; 1Corintios 8:6; 2Corintios 1:3-8; Efesios 4:1-6.

Versículo para memorizar: “Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos”.        

Efesios 4:6 (Dios Habla Hoy)

Objetivos que el niño y preadolescente:

  • Descubra: Pertenece a una gran familia: La familia de Dios.
  • Crea: Cuenta siempre con la ayuda de Dios para bendecir a lo que están en necesidad.
  • Ore: Ayudar a quien lo necesita.

Introducción: Somos hermanos porque tenemos el mismo Padre. Somos una familia y compartimos toda bendición.

1. La Biblia nos dice que:

A. Debemos amarnos, aceptarnos, tolerarnos y ser amigos unos con otros.

B. Esto ocurría en Hechos 2:42-47.

C. Cuando estamos en problemas, Dios nos ayuda, para que podamos ayudar a otros.

¡Qué lindo y divertido es pasar unos momentos en familia, como por ejemplo festejar algún cumple! Hay ricas comidas, regalos, juegos, charlas con los primos, tíos, abuelos, amigos, etc. ¡¡Se pasan unos momentos buenísimos, con mucha onda!! Esto mismo ocurría en la vida de los primeros cristianos cuando comenzó la iglesia, cada día era una gran celebración. Ellos decidieron vivir como una gran familia, oraban, compartían los alimentos y lo que tenían; las enseñanzas de Jesús con mucho amor y alegría. Tanto la familia de Dios y nuestra familia debe estar siempre unida, ya sea en momentos buenos de prosperidad como en tiempos difíciles de necesidad, para compartir lo que tenemos y también orar e interceder los unos por los otros. Los apóstoles hacían muchos milagros y muchísima gente creía en Jesús y la iglesia crecía cada día más. ¿Alrededor nuestro hay niños, pre, personitas que están pasando por necesidades? ¿Quizás en tu cuadra, barrio o en la iglesia? ¿Estamos haciendo algo por ellos? Como parte de la familia de Dios, debes amar, acompañar, ayudar a los que están pasando por alguna necesidad, debes compartir con ellos lo que tienes. Algunos de los creyentes eran muy pobres y otros tenían mucho. Pero cuando les faltaba algo, inmediatamente lo obtenían porque los que tenían más lo compartían todo, no decían que era de ellos solos, sino que daban con mucho gozo, sin egoísmo. Todo aquel que tenía una casa la vendía y llevaba el dinero a los discípulos de Jesús, así compraban comida, ropa o tenían un lugar para vivir. ¡Qué buen ejemplo! Es tu tiempo de compartir con aquellos que menos tienen. Hoy el Señor nos pide que nos ocupemos de la necesidad de los demás. Como vemos, no somos personitas separadas unas de las otras, sino que formamos todos juntos una gran y hermosa familia: La familia de Dios. Sabemos que siempre contamos con la ayuda de Dios y es por ello que hemos aprendido a bendecir, ayudar, consolar, apoyar a nuestro prójimo. “Hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos” (Efesios 4:6).                                         

2. Tenemos un Padre que nos consuela siempre.

A. En todo tiempo. Cuando estamos tristes, afligidos.

¡Qué bueno, grande y maravilloso es nuestro Papá Dios! Siempre está con nosotros, dándonos ánimo si nos encontramos desanimados, trayendo sanidad a tu cuerpo si te encuentras enfermo; consolando si estás triste, acompañándote si te sientes solo; trayendo consuelo si has perdido algún ser querido o alguien te lastimó o te abandonó. Llenándote de Su paz y de Su valentía cuando tienes miedo. Dándote sabiduría para que te vaya bien en los estudios y puedas aprender cada día más. Guiándote por el mejor camino, guardándote de todo mal y de todo amigo o personita con malas intenciones. Llenándote de sus fuerzas, cuando estás muy cansado. ¡¡Nuestro Padre siempre está con nosotros, hasta el fin del mundo!!

Conclusión: En la iglesia primitiva compartían tanto el gozo como la tristeza, los unos a los otros. Nosotros debemos seguir el ejemplo.

Oración: Que seamos instrumentos de consolación.

Acción: Niño: Dibújate feliz (adentro del marco) con tus amigos y compañeros de la iglesia. Imagen 3

Preadolescente: Encierra la palabra correcta en cada frase, según Hechos 2:42-47 (TLA).

-Y decidieron vivir como una gran (ciudad familia amistad).

-Los apóstoles compartían con ellos las enseñanzas acerca de (libros profetas manuales Dios y de Jesús).

-Al ver los (números milagros hombres) que hacían los apóstoles, la gente se quedaba (tranquila acostada dormida asombrada).

-Los seguidores de Jesús (compartían tenían amaban seguían) unos con otros lo que tenían.

-Vendían sus (ropas cosas propiedades autos) y repartían el dinero entre  (todos pocos muchos).

-Todos los días iban al (banco templo río) y celebraban la (Cena del Señor fiesta llegada) y compartían la comida con (tristeza enojo  cariño y alegría danza).

-El grupo de seguidores se iba haciendo cada vez más (grande evidente difícil).


Lunes 24 de setiembre

Ayudémonos unos a otros

(Parte 1)

Lectura bíblica: Romanos 12; 1Tesalonicenses 5:1-11.

Versículo para memorizar: “Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo”.

1 Tesalonicenses 5:11 (Nueva Versión Internacional)

Objetivos que el niño y preadolescente:

  • Descubra: No debe pagar mal por mal.
  • Crea: Dios lo escogió para animar, alentar y amar al prójimo.
  • Ore: Ser instrumento de paz.

Introducción: ¿Te gusta ayudar, animar y alentar a los demás?

1. Alentar, activar.

A. Es dar ánimo a alguien.

B. Debemos hacerlo de todo corazón, con amor sincero; teniendo un corazón como el de Jesús.

Según Romanos 12, el apóstol Pablo compara la iglesia con el cuerpo humano, es decir con cada uno de nosotros. ¿Sabías que todo nuestro cuerpo tiene billones de células y 206 huesos? Por supuesto que no todas las partes sirven para lo mismo. Por ejemplo, la mano para agarrar, los pies nos mantienen  parados y nos llevan a todos lados, los ojos nos permiten ver todo lo que hay a nuestro alrededor, etc. Cada una de las partes del cuerpo (nuestros miembros) son muy importantes, cumpliendo cada una su función. Lo mismo ocurre con las personitas que pertenecemos a la iglesia: cada uno hacemos algo diferente, Dios nos ha dado distintas capacidades (dones) para hacer una tarea. Existen varios dones: el don de profecía es hablar con fe lo que Dios va hacer. El don del servicio es cuando el Señor te pone para servir a otro, para colaborar, contribuir. El don de la enseñanza, quien lo hace (maestros) instruye, enseña bien. El don de animar a los demás es para dar aliento. El don de compartir es dar con generosidad. El don de misericordia es ayudar a los necesitados con alegría, etc. ¡¡Qué bueno, Jesús es el Señor de la iglesia y Él es quien escogió a cada maestro, líder y pastor para que todos juntos formemos la familia de Dios y que nos ayudemos unos a otros!! Tu tarea y la de cada uno de nosotros es alentar, animar, apoyar y respaldar a aquellos que están desanimados o pasando por situaciones no muy lindas. Tal vez alguno de ustedes se encuentra así ahora, porque les va mal en el cole, o en casa papá y mamá pelean mucho, el dinero no alcanza, tus compañeros no te entienden, te rechazan porque eres diferente, crees en Jesús y vas a otra iglesia, no te pueden comprar zapatillas de marca como te gustaría o el celular, etc. Quizás te gustaría tener una familia muy unida y feliz, y no es así, tus papis están separados, tienes otros hermanitos o no vives con tus padres sino con tus abuelos o tíos. A lo mejor, también en tu hogar hay problemas de adicciones. Si no te pasa nada de esto, buenísimo, pero mira a tu alrededor, hay muchos que no la están pasando nada bien. Algunos de esos papis no tienen trabajo, o algún familiar está enfermo y no tienen para comprar los remedios, o tal vez estén internados en un hospital y están pasando momentos de pruebas pasajeras. ¿Sabes? Necesitan de nuestra ayuda y lo debemos hacer de todo corazón, con mucho amor, ¿hay algo que podemos hacer en esta semana por ellos? Dejar que ellos sugieran y ¡manos a la obra! “Por eso, anímense y edifíquense unos a otros, tal como lo vienen haciendo” (1 Tesalonicenses 5:11).

2. Por medio de la Palabra.

A. Hablando con la verdad en amor y sin ofender.

B. Con un corazón libre de toda tristeza.

Es hermoso poder compartir todos juntos en la Célula la Palabra de Dios. ¡Cuántas enseñanzas y cuántas cosas aprendemos a través de la Palabra! Ella  es quien nos guía y nos enseña cómo debemos comportarnos, relacionarnos unos con otros, diciendo siempre la verdad con respeto, sin ofender o enjuiciar a nadie, porque de lo que está lleno nuestro corazón habla la boca. Y si tu corazón está impregnado con la Palabra y lleno del amor de Dios, todo lo que salga de tu boca será para bendecir a todos los que te rodean, tanto los que conviven contigo como aquellos que están a tu alrededor. No debes fingir amar a los demás, sino ámalos de verdad. Deja de lado toda amargura, tristeza, bronca, ira y aférrate a lo bueno. Recuerda, que eres un hijo de Dios y como tal debes comportarte y demostrarlo que así es. Debemos tratar de vivir en armonía, debes ser alguien que viva en paz y siembre paz donde vayas. A veces la paz no depende de nosotros, porque quizás has tenido problemas o discusiones con alguien que siempre parece buscar peleas. ¿Te pasa, te gustaría contarlo? ¿Dónde te es más difícil sembrar la paz? ¿Cuáles son las cosas que más te hacen enojar? Pablo nos sigue animando que nunca debemos devolver mal por mal ni tomar venganza, el Señor es quien se encargará de todo. Vence con el bien el mal.

Conclusión: Cada día crezcamos en amistad, los unos con los otros.

Oración: Que Jesús sane nuestros corazones de toda amargura.

Acción: Niño: Colorea y hermosea. Imagen 4.

Preadolescente: Reflexiona y responde:

*¿Hoy has aprendido algo nuevo? Explica.

*¿Hay algo que debes cambiar? Enumera aquellas cosas que debes cambiar.

*¿Te es fácil ayudar a los demás y a tu enemigo? Si – No ¿por qué?

*Escribe lo que dice Romanos 12:22.