Iglesia Visión de Futuro

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Células jóvenes y mayores abril 2013

Lunes 1° de abril

El Espíritu Santo y la iglesia

Lectura Bíblica: Hechos 2; Efesios 2.19-22.

De las tres instituciones básicas de la Biblia: matrimonio, gobierno humano e iglesia, ninguna es de mayor importancia para el Espíritu Santo que la iglesia. Fue para promover el crecimiento de la iglesia que vino formalmente en Pentecostés.

  1. Él formó la iglesia (Efesios 2:19-22).

El versículo 22 del capítulo 2 de Efesios nos muestra qué es verdaderamente la iglesia y quién la formó. El Espíritu Santo ya descendido sobre los primeros creyentes (Hechos 2), dio inicio a la Iglesia. El propósito de Dios era transformar a cada creyente para que sea una piedra viva que constituya no un edificio físico, sino uno que sea espiritual. Según lo que dice Pablo a los Efesios (vrs. 22) cada creyente mediante la obra del Espíritu Santo se transforma en un edificio espiritual, y en la medida que cada cristiano mantiene una relación fluida con el Espíritu Santo esa unanimidad con otras personas consolida el cuerpo de Cristo, que es la Iglesia.

  1. El Espíritu Santo y la iglesia local:
    1. Desea inspirar la adoración (Filipenses 3:3)

El fruto del Espíritu santo trae aparejada una vida de alabanza y adoración. Sobrenaturalmente el Espíritu de Dios nos inspira y nos motiva a tener una vida que honre de continuo al Señor. Las lenguas son un excelente medio para que el Espíritu Santo nos vincule por medio de nuestro espíritu al Padre y al Hijo.

Cuando la iglesia no disfruta la adoración es porque ha perdido comunión con el Espíritu Santo y ha caído en el formalismo religioso.

  1. Desea dirigirnos a evangelizar (Hechos 8:29; Hechos 13:2, 4).

Como le sucedió a Felipe, el Espíritu también quiere conectarnos con aquellas personas que aceptarán el desafío de renunciar al pecado y rendirle su vida a Jesús. Cuando el Espíritu señala a alguien es porque su corazón está preparado para ser sembrada la semilla incorruptible de vida eterna, o en todo caso para que nosotros seamos quienes aremos el terreno para que un consiervo/a nuestro/a posteriormente lo haga. El Espíritu Santo desea ser esa conexión permanente en entre salvos y no salvos.

  1. Desea ungir a los predicadores (1Corintios 2:4).

El Espíritu desea hacerlo para que el mensaje no se convierta meramente en palabras huecas, sino en palabras inspiradas, llenas de espíritu y vida. Pablo predicó un mensaje lleno de resultados, con pruebas indubitables. La palabra que utiliza el apóstol aquí, traducida como “demostración” del griego “Apódeixis” es una prueba irrefutable que no se le puede oponer ningún tipo de argumento. La mejor exposición que puede realizar un predicador lleno del Espíritu Santo son los milagros, las señales, y el cambio en las vidas de aquellos escuchen el mensaje.

  1. Desea determinar sus decisiones (Hechos 15:28).

Las Escrituras destacan aquí que Pablo probaba su manera de pensar a la luz de los pensamientos del Espíritu Santo para no desviarse hacia los impulsos de la carne. Dejémonos supervisar las opiniones por el Espíritu de Dios, para que reconociéndolo en todos nuestros caminos, Él pueda enderezar nuestras veredas. No seamos sabios en nuestra propia opinión, verifiquemos mediante el Espíritu de revelación, cuáles son los próximos pasos para marchar en la perfecta voluntad del Padre.

  1. Desea advertir a los miembros (1Timoteo 4:1).

Según las Sagradas Escrituras hemos ingresado al período llamado de los “últimos tiempos”, donde una de las señales es la apostasía, es decir el negar la fe. Este espíritu de enfriamiento y pasividad espiritual no debería influenciar negativamente a la Iglesia de Jesucristo. Sin embargo la Palabra nos alerta justamente porque algunos creyentes han dudado de las doctrinas fundamentales enseñada por los apóstoles y se han desviado a falsas doctrinas.

Al ingresar al período llamado “de los postreros tiempos” en paralelo al ministerio de la piedad se levantaría un movimiento apóstata para debilitar y enfriar a los escogidos de Dios. Esto fue anunciado previamente por el Espíritu de Dios en el Antiguo Testamento (Daniel 7:25; 8:23; 11:30) y también anunciado por el Señor Jesucristo en los evangelios (San Mateo 24:11-24). Este mismo pensamiento es compartido por los apóstoles Pablo, Pedro y Juan (2 Timoteo 2:3; 2 Pedro 3:3; 1Juan 2:18).

El Espíritu Santo manifiesta su faceta de Maestro, guiándonos a la verdad y mostrándonos el error para que estemos preparados para enfrentarlo. El desea advertir a su pueblo cuando va perdiendo la llama de la fe y este se va apagando en el fragor de la batalla. El Espíritu siempre estará alertarnos impartiéndonos discernimiento para que no cedamos a la tentación de la tibieza espiritual que lentamente va llevando al creyente al alejamiento de la fe.

  1. Desea frenar o bendecir sus esfuerzos según sea necesario (Apocalipsis 2:7, 11, 17).

Según vemos en el libro de Apocalipsis el Espíritu actúa como un árbitro el cual registra nuestras buenas o malas actitudes y conforme a la calidad de ellas nos recompensa cuando vamos orientados en sus caminos o cuando vamos apartados de ellos. Si escuchamos el ‘silbato’ del Espíritu, paremos inmediatamente sea donde sea que nos encontremos, luego observemos la corrección (recordemos de donde hemos caído) y sintamos verdadero dolor por haber dañado la sensibilidad de Espíritu. Si oímos Su voz que nos habilita para alcanzar nuevos desafíos, avancemos a toda velocidad.

  1. Desea encabezar las actividades de visitación y evangelización (Apocalipsis 22:17).

Qué hermoso mensaje nos deja el Espíritu Santo a través del Apóstol Juan: “Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente”. No desaprovechemos este hermoso mensaje, que contiene el más hermoso regalo, sin costo alguno. La salvación es gratuita, no lo olvidemos nunca, por amor de los perdidos. Las pocas cosas de este mundo que son gratuitas, y aún las que tienen costos astronómicos sabemos que solo tienen un valor pasajero, pero únicamente el don de la salvación es eterno y increíblemente gratuito. Roguemos al Espíritu Santo que Él nos haga pagar el precio, y hacer el esfuerzo de darlo todo para ser rescatistas de aquellos que están condenados a la muerte eterna sin Jesucristo.

Conclusión: En esta última cita de Apocalipsis que es la última invitación de las Escrituras vemos cómo el Espíritu Santo habla a través de la Iglesia para animar a los que no son salvos a venir a Cristo.

Para Orar: Qué su Espíritu nos ayude a mejorar nuestra vida y por ende a la iglesia.

Para Hacer: ¿Cómo interviene el Espíritu Santo en la Iglesia? ¿Qué significa que el Espíritu Santo es el ‘pastor’ de esta Iglesia?

 

 

Lunes 8 de abril

Su tarea en cuanto a Pentecostés

 

Lectura Bíblica: Hechos 2; Hechos 1: 1- 8

Para Memorizar: Hechos 1:5

Si se hiciera una lista de todos los días importantes de la historia, el día de pentecostés seria uno de los primeros. En esa ocasión el Espíritu Santo realizó una de Sus obras más grandes y de mayor alcance.

 

  1. El trasfondo del día de Pentecostés. Aunque la historia de la formación de la iglesia se inicia con la llegada del Espíritu Santo (2:1–4), Hechos lo hace con la preparación para este evento (1:1–26), haciendo referencia a lo escrito anteriormente en la conclusión de su evangelio (compare San Lucas 24:46–53 con Hechos 1:4–8). Según el evangelio, Jesús indicó que serían testigos de lo que habían visto. Esta tarea se realizaría cuando enviara lo que Su Padre les había prometido. Para que se cumpliera la promesa, ellos tendrían que esperar en Jerusalén hasta recibir el poder que mandaría (San Lucas 24:48–49).
  2. 1.  Hechos 1:4. Tal como lo predijo Juan el Bautista (San Mateo 3.11; San Marcos 1.8; San Lucas 3.16; San Juan 1.33) y lo reiteró Jesús, la promesa del Padre era la promesa del bautismo en el Espíritu Santo. Existen siete referencias en las Escrituras al bautismo en el Espíritu. Cinco de ellas son proféticas (v. 5; San Mateo 3.11; San Marcos 1.8; San Lucas 3.16; San Juan 1.33); una es histórica (11.15, 16), la que se refiere al día de Pentecostés; y la última es doctrinal (1 Corintios12.13), en donde se explica el significado del bautismo en el Espíritu.
  3. 2.  Joel 2:28 – 32.  En el texto hebreo, estos cinco versículos constituyen el cap. 3 (véase nota en la RVA). La expresión sucederá después (v. 28) marca un tiempo indefinido en el futuro. El hebreo sugiere la idea de algo que se llevará a cabo “con el correr del tiempo”. La promesa del Señor es espiritual: derramaré mi Espíritu sobre todo mortal. La expresión conlleva un énfasis profético; es decir, la habilidad de entender, interpretar y proclamar la voluntad divina (ser portavoces del Señor). Un don más ampliamente divulgado y/o diseminado entre la gente es el hecho de que Dios iluminará la mente y el corazón de las personas para que puedan discernir y proclamar su palabra (voluntad). No solo permitirá la obediencia personal (Ezequiel 36:26, 27), sino que también el desarrollo de una mejor relación con el Creador (Isaías 32:14–18; 44:3–5). Todo mortal es, literalmente “toda carne” o ser humano. Sin embargo, la expresión ‘vuestros ancianos… jóvenes’, parece limitar la promesa al pueblo judío. Esta promesa pareciera cumplir el anhelo que una vez expresara Moisés (Números 11:29). Más aún, tanto hombres como mujeres, ancianos y jóvenes, esclavos y libres, participarán de esta labor espiritual (vv. 28b, 29). Los sueños y las visiones son medios por los cuales los antiguos recibían mensajes proféticos, y/o conocían de la voluntad de Dios. La promesa es que Dios derramará su Espíritu como manifestación de su gracia divina. Pedro interpretó la venida del Espíritu Santo en Pentecostés como el cumplimiento de esta promesa; pero él la aplicó tanto a los judíos como a los gentiles (Hechos 2:16).
  4. 3.  Juan 14:16,26 15:26; 16:7.  Jesús describió el lugar que los discípulos tendrían después de Pentecostés como sus representantes en la extensión de su reino. A partir del v. 15 describe en términos prácticos y concretos cómo se manifestaría el amor del discípulo hacia él y el amor de él hacia ellos, y que por medio de esa relación íntima él realizaría su ministerio en el mundo. En este pasaje se presenta la primera de una serie de referencias al ministerio del Espíritu Santo (14:26; 15:26; 16:7–15). Su morada en los discípulos explica el significado de “no os dejaré huérfanos” y aseguraría el cumplimiento de la promesa de que ellos harían “mayores obras”.

 

II. A partir de Pentecostés se introducen tres elementos nuevos:

  1. 1.  Un ministerio universal, no sobre algunos como el Antiguo Testamento. Es un nuevo comienzo  ya no es una manifestación ocasional sobre algunos hombres y mujeres para una misión especial; sino es para todos, aprovechemos esta bendición.
  2. 2.  Un ministerio permanente como lo dijo Jesús que el Consolador estará siempre con nosotros; no solo una visitación sino una relación permanente y continua.
  3. 3.  Un ministerio para perfeccionar y que Él nos enseñará todas la cosas para perfeccionarnos para que seamos cada día más como Jesús.

 

Conclusión: La tarea del Espíritu Santo a partir de Pentecostés es permanente sobre la Tierra y sobre todo en los corazones que están dispuestos a buscarle.

Para Orar. Entender la obra del Espíritu Santo hoy.

Para Hacer: Preparar nuestro corazón para recibir la “promesa del Padre” si no la hemos recibido.

 

 

Lunes 15 de abril

Su tarea en cuanto a Pentecostés (2)

 

Lectura Bíblica:   Levítico 23

Para Memorizar: Salmos 51:11

Si se hiciera una lista de todos los días importantes de la historia, el día de pentecostés seria uno de los primeros. En esa ocasión el Espíritu Santo realizó una de Sus obras más grandes y de mayor alcance.

 

  1. Pentecostés  significa 50 en griego. La fiesta de las semanas 16:9–12.

Esta se llevaba a cabo en mayo o junio, y también se conocía como Pentecostés por celebrarse cincuenta días después de la de las primicias. Festejaban la bondad del Señor por darles buena cosecha de los granos.

 

II. Es la tercera de las fiestas judías de Levítico 23.

 

  1. Estas fiestas resumen la obra futura de la Trinidad.
  2. 1.  La Pascua- Referencia al Calvario vs 4-8 P. La pascua se celebraba el 14 de nisán (marzo-abril), al comienzo del calendario religioso judío (Éxodo 12:1–28; en Deuteronomio 16:1–8 se le llama Abib, pues era el nombre original del primer mes, pero en tiempos pos-exílicos se le llamó Nisán, compárese con Nehemías 2:1; Ester 3:7).

La fiesta era un memorial de la liberación del pueblo de Israel que Dios efectuó la noche que hirió a la tierra de Egipto con la plaga de la muerte de los primogénitos (Éxodo 11:1–10; 12:13).  En esa noche, un cordero era inmolado (Éxodo 12:6; compárese con San Juan 12:24, 27). La sangre de la víctima era derramada y aplicada a los postes y dinteles de las casas para que la plaga no afectara a sus moradores (Éxodo 12:7). Luego debían comer el cordero en familia (Éxodo 12:3, 4, 8), sin quebrarle un solo hueso y acompañándolo con yerbas amargas (que por cierto le dan un sabor exquisito).  En los hogares israelitas se debía compartir la cena pascual con las familias pobres. Mientras comían, los participantes ya estaban vestidos, dispuestos y preparados para salir a la libertad de la esclavitud en Egipto (Éxodo 12:11). ¡Qué hermosa figura de la redención espiritual que Dios efectuó en nuestra vida! Como se dijo arriba, esta fiesta era una figura de la redención efectuada por Cristo como Cordero de Dios (San Juan 1:29; 1 Corintios 5:7).

  1. 2.  La gavilla de los primeros frutos- Resurrección vs 9-14 23.10 una gavilla… de los primeros frutos: Este atado de la primera mies segada pertenecía a Dios como ofrenda especial, con lo que se reconocía que la provisión de la cosecha era de Dios. Pablo llama a Cristo «primicias de los que durmieron», el primero de los muertos en ser resucitado (1 Corintios 15.20).  La resurrección de Jesús es “primicias de los que durmieron”. Este hecho es lo que garantiza nuestra resurrección y encuentro con el Señor (1 Tesalonicenses 4:13–18). Es también la piedra angular de toda la doctrina cristiana (1 Corintios 15:14–19) y de ella dependen nuestra fe y nuestro futuro. En ella tenemos plena certidumbre de lo que somos y seremos. ¡Démosle gracias a Dios por darnos plena certidumbre de nuestra salvación.
  2. 3.  La fiesta de las siete semanas – Pentecostés  vs 15- 21 La Fiesta de las Semanas (Pentecostés). Aunque no se menciona aquí, se le llama Fiesta de las Semanas en Éxodo 34.22. Recibía su nombre por el tiempo de siete reposos (siete semanas) después de la ofrenda mecida de las primicias durante la Fiesta de los Panes sin Levadura, la semana de la Pascua. La celebración cristiana de Pentecostés se fijó cincuenta días después de la Pascua en que Jesús se convirtió en el Cordero Pascual.
  3. 4.  La fiesta de las trompetas- arrebatamiento vs 23-25. Al inicio de cada mes se tocaban trompetas en Israel (Números 10:1, 10). En el día primero de tisrí se tocaba la trompeta que señalaba el comienzo del año nuevo judío – rosh hashaná (Números 29:1–6). Quizá la finalidad de esta fiesta era anunciar la proximidad del día de expiación, el evento más importante de todo el calendario festivo israelita.

Como en todas las fiestas, en ésta se ordenaba un descanso sabático. También se llamaba a una santa convocación y presentaban ofrendas a Dios. Cuando el Señor venga a buscarnos nos dice la Biblia que escucharemos el sonido de la trompeta.

  1. 5.  La fiesta de la expiación – tribulación venidera vs 26-32 Los detalles de la celebración del día de expiación aparecen en Levítico 16 (véase el cap. 6 de esta obra; compárese con Números 29:7–11). Era la más importante de la fiestas, porque en ella se hacía provisión para la purificación espiritual del pueblo (16:21). La finalidad del día de expiación era recibir el perdón y limpieza de pecados. Dicha expiación se lograba gracias a la acción purificante de la sangre (17:11).
  2. 6.  La fiesta de los tabernáculos- milenio vs 33- 43. Esta era la última de las fiestas solemnes. Duraba siete días y concluía con una santa convocación (v. 36).). Durante ese tiempo, todos los israelitas habitaban en cabañas o chozas hechas de ramas (compárese con Nehemías 8:14–18). De esta manera, conmemoraban la liberación de Egipto y la peregrinación en la cual Dios los guio por el desierto y los hizo habitar en cabañas (v. 43).
  3. 7.  A lo largo de esta fiesta se inmolaban 189 animales (Números 29:12–38). También se celebraba la cosecha otoñal de frutos y olivas (compárese con Éxodo 23:16). Según Zacarías 14:16, esta fiesta se celebrará en el reino milenial.

Jesús participó en la fiesta de tabernáculos (Juan 7:2, 8, 10, 37–39). Juan reporta que en el último día de la celebración se vertía agua (a manera de libación) sobre el altar del templo. Esta agua era traída del estanque de Siloé mientras se cantaban estrofas del Gran Hallel (Salmos 118:24–29). Fue allí cuando Cristo invitó a los oyentes a que creyeran en Él para saciar su sed espiritual y prometió que “de su interior correrán ríos de agua viva” (San Juan 7:37–38).

La Biblia nos enseña que mientras no creemos en Cristo somos peregrinos errantes en los caminos del pecado (Hebreos 3:10). Pero si nuestra fe está en Cristo, Él nos guía por caminos de vida y de victoria, porque vive en nosotros (Colosenses 1:27; 3:3, 11; Romanos 8:37).

 

Conclusión: Podemos observar que el plan de Dios es perfecto y debemos andar en ese plan sin desviarnos y seremos más que vencedores.

Para Orar: Que nos establezcamos en el plan de Dios para cada uno de nosotros.

Para Hacer: Leer Efesios 2:10, y analizar si andamos en esas buenas obras que Dios ya preparó. Tomar tiempo para que el Espíritu Santo hable a su vida sobre los cambios que debe realizar para entrar en Su plan perfecto.

 

Lunes 22 de abril

El bautismo en el Espíritu Santo

Lectura Bíblica: Joel 2:28; San Mateo 3:11, San Lucas 11:13; 24:49- 52 Hechos 1: 4-8

Para memorizar: Hechos 1:8

Para que un creyente santificado pueda servir al Señor necesita la plenitud del Espíritu Santo y saber que esa promesa del Padre es para todos los que creen en Él.

La promesa del Espíritu Santo.

  1. En el Antiguo Testamento. Joel 2:28. Después de describir las bendiciones físicas que vendrían sobre su generación si se arrepintieran, Joel describe las bendiciones espirituales que Dios concederá a Su pueblo en el futuro. Este pasaje fue citado por Pedro en el día de Pentecostés (Hechos 2:17-21) para explicar el milagro de hablar en lenguas. Existen tres puntos principales en cuanto a cómo Pedro usó la profecía de Joel en Hechos 2:17-21: pero la mayoría está de acuerdo con los intérpretes que observan el cumplimiento total de la profecía de Joel en la experiencia de los primeros creyentes en el día de Pentecostés. El derrame del Espíritu anunció la era del reino. Las maravillas en los cielos se cumplieron en la crucifixión cuando las tinieblas cubrieron la tierra. (3) Algunos sugieren que la profecía de Joel se cumplió parcialmente en el día de Pentecostés. El regalo del Espíritu Santo fue dado, pero las señales mencionadas en vv. 30-32 se cumplirán más adelante en conexión con el regreso de Cristo en gran gloria.
    1. Encontramos pasajes que establecen las condiciones para recibir la promesa

1)    Ezequiel 36:25-27. Jehová les hace recordar los pecados que han cometido contra Él y la vergüenza que han traído a Su nombre. Les recuerda el castigo que tuvo que mandar para corregirlos. Lo tuvo que hacer porque habían profanado Su nombre. En realidad, el nombre de Dios se vio más afectado que el pueblo.

¿Qué habrían pensado del carácter de Jehová al ver la conducta de ellos? Dios dice que Su nombre fue profanado por ellos. Pensemos nosotros…
Consideremos por un momento nuestro estilo de vida. Si la única evidencia del carácter de Dios fuera nuestra vida, ¿qué pensarían de él quienes nos conocen? ¿Será profanado Su nombre por ese motivo? ¿Habrá algo en ella que podría ser la causa de desprecio para Dios? Si Él le está señalando algo, decida confesarlo y corregirlo hoy. No queremos causar dolor a Dios ni profanar Su nombre debido a la forma en que vivimos. Esto es muy importante.

 

2)    Zacarías 10:1- 2 Los vv. 1 y 2 sirven de preámbulo al mensaje de ánimo y consuelo. La influencia de la idolatría en el pueblo era palpable; en muchas ocasiones se vieron arrastrados por creencias paganas, pidiendo lluvia a los dioses domésticos, o terafines, en vez de hacerlo al Creador. Si las cosechas no eran buenas, si la lluvia no caía a tiempo o era escasa, acudían a los ídolos; esto llegó a ser una tentación permanente para Israel, quien llegó a tributar adoración a estos dioses domésticos y a demandar de ellos condiciones favorables para una cosecha abundante. No dejemos que nuestra vida sea contaminada con costumbres o ideas equivocadas en contra de Dios.

  1. Los profetas establecieron la época del derramamiento. Joel 2:28, Hechos 2:17 El Señor anunció que su “día” (v. 31) vendría acompañado de un derramamiento del Espíritu Santo sobre toda carne.
  2. Mostraron la cantidad abundante de esta bendición, a través de las expresiones que usaron:

1)    “Derramar” que significa abundancia, verter, rebosar. Por eso nos dice el Señor dará su Espíritu sin medida.

2)    Lluvia temprana y tardía. Zacarías 10:1. Abarca toda la vida y todo tiempo.

  1. Se refieren también a los beneficiarios:

1)    “Sobre tu generación”… “sobre tus renuevos”… Isaías 44:3.

2)    “Sobre toda carne”. Joel 2.28. El contexto que sigue indica que “toda carne” se refiere específicamente a todos los habitantes de Judá (cf. el cuádruple uso de vuestros en el v. 28, así como los pasajes paralelos de Ezequiel 39:29; Zacarías 12:10). Esto se cumplirá en todos sin importar edad, género, o condición social, (incluso en los siervos y… siervas; Joel 2:29).

  1. Predijeron la evidencia del bautismo: Isaías 28:11.
  2. Finalmente anunciaron las manifestaciones que sucederían. En ese tiempo, los que reciban el Espíritu ejercerán los dones proféticos (profetizarán… soñarán; y tendrán visiones) que anteriormente habían sido privilegio de una minoría (cf. 1 S. 10:10–11; 19:20–24). Quizá es una alusión a Números 11:29, donde Moisés, en respuesta al celo equivocado de Josué en el momento que recibieron el Espíritu los 72 ancianos (cf. Nm. 11:24–28), dijo: “¡Ojalá todo el pueblo de Jehová fuese profeta, y que Jehová pusiera su espíritu sobre ellos!” Este amplio derramamiento del Espíritu señalará la llegada de la bendición divina (lea y compare con 1 Samuel 3:1, donde la ausencia de visiones proféticas provocó un período de pecado y juicio).

1)    Soñaran sueños, tendrán visiones.

2)    Además obtendrían reposo  y refrigerio: Isaías 28:12.

3)    Recibirían poder (Hechos 1:8).  Esto es lo más importante y lo veremos en otras lecciones.

Conclusión: Que bendición es ser lleno del Espíritu Santo, es el “dunamis”  la  dinamita de Dios para nuestra vida, lo que nos hace vivir en la plenitud de Su Espíritu.

Para Orar: Que podamos sentir el anhelo, como creyentes, de ser bautizados en el Espíritu Santo.

Para Hacer: Escudriñar con mayor cuidado los pasajes que se refieren a la promesa del Espíritu Santo en la Biblia.

 

Lunes 29 de abril

El bautismo en el Espíritu Santo en el Nuevo Testamento

Lectura Bíblica: San Mateo 3:11; San Marcos 1:8; San Lucas 3:16; San Juan 1:33; San Juan 7:37-39; 14:16-18.

Para memorizar: San Mateo 3:11

La primera referencia a la promesa del  bautismo en el Espíritu Santo en el Nuevo Testamento la hizo Juan el Bautista en San Mateo 3:11 y de allí se desprenden verdades importantes que veremos hoy.

Cuatro verdades importantes según Juan el Bautista:

1)    El que bautizaría con el Espíritu Santo seria Jesucristo. Juan identificó a la gente consigo mismo y con su mensaje de arrepentimiento por el bautismo en agua; aquel que venía después de él era tan grande que uniría a las personas con Él mismo, por medio del Espíritu Santo. Juan sabía que el Reino futuro se caracterizaría por un gran despliegue del Espíritu Santo en la vida de las personas del pueblo de Dios (Isaías 32.15; 44.3; Ezequiel 11.19; 36.26; 39.29; Joel 2.28; Zacarías 12.10). Sería la tarea del Mesías hacer esto: bautizar a Su pueblo con el Espíritu.

2)    La promesa estaba próxima a ser cumplida Jesús sabía que Su ministerio tenía un término. Él vino para morir y resucitar, y luego debían los discípulos y los que creeríamos continuar con esa tarea pero solos no podríamos; por eso Él es que nos bautiza con su Espíritu.

3)    Los que se arrepintieran y dieran muestra de ellos eran candidatos para recibir la promesa. La predicación de Juan era el arrepentimiento, o sea el volverse a Dios, enmendarse, cambiar de actitud; designa el cambio interior del hombre. Esto es más que meros remordimientos, buenos propósitos o intenciones de enmienda. Es el único cambio eficaz para recibir al Salvador y gozar de las bendiciones de Su gracia. Juan demandaba “frutos dignos de arrepentimiento”, que no son simples obras aisladas, sino la comprobación de la realidad de un cambio interior, del verdadero abandono de una vida pecaminosa. En realidad tiene que ver con manifestar esa nueva vida que recibimos cuando Jesús viene a nuestro corazón; ya que, si creemos en Jesús, somos una nueva criatura, las cosas viejas pasaron todas son hechas nuevas, y para vivir esa vida nueva necesitamos ese poder que es el Espíritu Santo.

4)    Este sería un bautismo de fuego. Juan también habló del ministerio del Espíritu Santo, quien obra en el creyente arrepentido el desarrollo de una vida encaminada hacia la perfección, hacia la semejanza de Cristo. Constituye la provisión divina para una vida cristiana victoriosa y un servicio fructífero. Es así como el bautismo del Espíritu Santo es superior al bautismo de agua, y debemos asegurarnos personalmente de su experiencia.

Por otra parte, bautizar habla de sumergir. Jesús, entonces, sumerge a los creyentes en el Espíritu Santo, y a los inconversos bautiza con fuego (juicio). Algunos estudiosos sostienen que el fuego aquí más bien se refiere a iluminación, revelación, convicción y es lo que marca ese fuego de Dios en nuestra vida y en la de los que no creen.

 

I.         Jesús hizo referencia a este bautismo:

1)    San Juan 7:37-39;  Juan explica que Jesús estaba hablando del Espíritu Santo que iba a satisfacer la sed personal y produciría una fuente perenne para la satisfacción de otros. El Espíritu Santo vendría después de la crucifixión y ascensión de Jesús, quien preparó a sus discípulos para esto en el aposento alto. Juan14:16-18: Aquí se mencionan los tres miembros de la Trinidad. Jesús oró al Padre quien enviaría el Espíritu Santo.

2)    San Lucas 24:49 la promesa de mi Padre: Esto se refiere al bautismo del Espíritu Santo en Pentecostés.

3)    Hechos 1:4, 5, 8. Tal como lo predijo Juan el Bautista y lo reiteró Jesús, la promesa del Padre era la promesa del bautismo en el Espíritu Santo. Existen siete referencias en las Escrituras al bautismo en el Espíritu. Cinco de ellas son proféticas (v. 5; San Mateo 3.11; San Marcos 1.8; San Lucas 3.16; San Juan 1.33); una es histórica (11.15, 16), la que se refiere al día de Pentecostés; y la última es doctrinal (1 Corintios 12.13), en donde se explica el significado del bautismo en el Espíritu.

II.         Para quienes es la promesa (Hechos 2:39).

1)    Para vosotros – Los Judíos creyentes  para vosotros… y para vuestros hijos: En el Israel del primer siglo, un padre ejercía una enorme influencia en su hogar. Si un padre elegía recibir a Cristo y bautizarse, sus hijos seguirían su ejemplo.

2)    Para vuestros hijos.

3)    Para todos los que el Señor nuestro Dios llamare. San Juan 7:39  El agua que Cristo da (ríos de agua viva en nuestro interior) es el Espíritu Santo, que Jesús estaba prometiendo a todo aquel que creyera en él.

Cuando el Señor habló estas palabras, el Espíritu Santo aún no había descendido sobre los creyentes pues Jesucristo todavía estaba en la tierra (San Juan. 16:7). El primer cumplimiento de la promesa está en 20:22, pero es posible que la referencia aquí sea al período luego de Pentecostés, cuando la obra de Jesús fue consumada y los creyentes recibieron el Espíritu Santo. La relevancia de la obra del Espíritu se hace clara en Romanos 8, esta promesa es para todos los que amamos a nuestro Señor.

 

Conclusión: El que investiga sinceramente Su Palabra, llegara a esta conclusión: El bautismo en el Espíritu Santo está al alcance del creyente el día de hoy.

Para Orar: Que Su Espíritu siga manifestándose y obrando en cada creyente de esta iglesia.

Para Hacer: Leer y analizar la siguiente oración y aplicarla a su vida: “Dios es el que llama, pero el hombre es el que decide creer, la promesa es para los que creen”. San Juan 7:39.